La dolorosa carta de Anita Matamoros tras conocer la enfermedad de su padre

Kiko Matamoros anunció la pasada semana que le habían encontrado varios tumores en la vejiga y que tendrá que ser operado de urgencia el día 6 de agosto. «Hay que extraer el tejido dañado, los tumores y ver hasta dónde llega la lesión y analizarlo y demás», contó muy afectado el colaborador de televisión ante unos compañeros muy preocupados por su amigo. Pese a la seriedad de la intervención, Matamoros aseguró estar «razonablemente tranquilo», aunque en ningún momento ocultó su preocupación. Está mentalizado para todo.

El colaborador se sentó el fin de semana pasado en «Sábado Deluxe» para contar la reacción de sus hijos en el momento en el que dio la noticia: «Con Ana me emocioné porque se puso a llorar y es mas difícil controlarte. Con Laura fue relativamente fácil porque es como yo, más dura y con mis otros hijos no les llamé porque no tenemos relación. No me faltaban ganas de llamarles sino que pensaba que no sería un buen trago para ellos», y añadió: «Pero hoy estoy muy contento porque mis dos hijas me han escrito mensajes muy cariñosos y Diego me ha mandado un mensaje -no tan cariñoso- a través de Laura y se lo agradezco». Tras esto, confesó que «si a partir de esto con mis hijas puedo tener una relación mejor pues me alegro de pasar por aquí» pues «no hay un día de mi vida que no haya tenido un pensamiento para mis hijos».

Esta semana, su hija Anita le ha dedicado una carta muy emotiva: «A veces la vida decide darnos las lecciones más duras en los que se supone que deberían ser nuestros mejores momentos. Hace un año no me hubiese imaginado estar donde estoy, o mejor dicho, como estoy. Muchas cosas han cambiado en el último año, parecía que el tiempo se ralentizaba con las malas noticias, así como también se aceleraba en los buenos momentos, que han sido muchísimos. Pero siendo realistas, este último año ha pasado volando, arrasando como un tornado lo que conocía como mi vida y dejando recuerdos nuevos, así como escombros que seguro seré capaz de reconstruir. Lo voy a intentar, haremos lo que mejor sabemos hacer, ser fuertes, estar unidos y seguir caminando. No dejo de pensar que la vida quiere recordarme que es algo frágil y perecedero que debo disfrutar, y que de cada momento malo aprenderé una lección que quizá no quería aprender, al menos no de esa manera. Por eso os invito a no meteros nunca en la cama con la palabra en la boca ni con un pensamiento negativo sino siempre con la conciencia tranquila ya que es la única manera de alcanzar la felicidad y a vivir cada día como una nueva oportunidad, a querernos, cuidarnos y valorar más las cosas, personas y sobretodo los momentos».

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A veces la vida decide darnos las lecciones más duras en los que se supone que deberían ser nuestros mejores momentos. Hace un año no me hubiese imaginado estar donde estoy, o mejor dicho, como estoy. Muchas cosas han cambiado en el último año, parecía que el tiempo se ralentizaba con las malas noticias, así como también se aceleraba en los buenos momentos, que han sido muchísimos. Pero siendo realistas, este último año ha pasado volando, arrasando como un tornado lo que conocía como mi vida y dejando recuerdos nuevos, así como escombros que seguro seré capaz de reconstruir. Lo voy a intentar, haremos lo que mejor sabemos hacer, ser fuertes, estar unidos y seguir caminando. No dejo de pensar que la vida quiere recordarme que es algo frágil y perecedero que debo disfrutar, y que de cada momento malo aprenderé una lección que quizá no quería aprender, al menos no de esa manera. Por eso os invito a no meteros nunca en la cama con la palabra en la boca ni con un pensamiento negativo sino siempre con la conciencia tranquila ya que es la única manera de alcanzar la felicidad y a vivir cada día como una nueva oportunidad, a querernos, cuidarnos y valorar más las cosas, personas y sobretodo los momentos.❤️

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