La divisi√≥n en la UE paraliza la idea de un impuesto com√ļn para los gigantes de internet

Hace mucho tiempo que la Uni√≥n Europea intenta luchar contra la elusi√≥n fiscal por parte de grandes multinacionales. Pero la fiscalidad es un asunto que solo se puede decidir por unanimidad, y no solo Francia tiene seguidores a la hora de predicar la necesidad de tasar a las grandes multinacionales de internet, sino que hay un grupo de pa√≠ses, encabezados por Irlanda, que se han opuesto sistem√°ticamente a cualquier intento de establecer una regla fiscal general que haga que las compa√Ī√≠as coticen en cada mercado por los beneficios que generan en √©l.

El problema es que mientras la UE avanza decididamente hacia la extensi√≥n generalizada del mercado interior √ļnico, las compa√Ī√≠as multinacionales se pueden permitir el lujo de operar en el mercado m√°s rico del mundo, pero pueden utilizar al mismo tiempo mecanismos perfectamente legales para pagar cantidades rid√≠culas en impuestos. Y la mayor√≠a de las veces, ni siquiera los pagan en Europa.

En los √ļltimos a√Īos, Francia, Alemania, Italia y Espa√Īa han intentado lanzar una reforma conjunta de la fiscalidad europea para responder a las nuevas actividades econ√≥micas de las grandes multinacionales norteamericanas. Sin embargo, en el debate se ha formado otro grupo de pa√≠ses en contra de esta tasa, encabezado por Irlanda y en el que tambi√©n figuran muy activamente Finlandia, Suecia y la Rep√ļblica Checa, que temen perder los beneficios que les reporta su baja fiscalidad para las empresas multinacionales. Irlanda es el pa√≠s que m√°s se beneficia, porque otorga el acceso al mercado europeo a cambio de bajos impuestos.

El a√Īo pasado los pa√≠ses reticentes publicaron una carta en la que aduc√≠an que ser√≠a necesario ¬ędiscutir la compatibilidad de tal impuesto respecto a nuestras obligaciones internacionales¬Ľ y anticipaban la posibilidad de que tuviese ¬ęconsecuencias pol√≠ticas, econ√≥micas y jur√≠dicas¬Ľ.

As√≠ las cosas, el pasado mes de marzo los ministros de Econom√≠a eurpeos tuvieron que constatar que no exist√≠a ninguna posibilidad de avanzar conjuntamente en esta direcci√≥n, as√≠ que la idea de esta ¬ętasa Google¬Ľ fue abandonada ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo, ni siquiera ante las formulaciones m√°s sutiles del concepto de reclamar el pago de impuestos a estos gigantes. A cambio, solo se abr√≠a la posibilidad de llevar la discusi√≥n al seno de la OCDE, organizaci√≥n de la que Estados Unidos forma parte, para intentar una reformulaci√≥n conjunta, a partir de fines de 2020.

En Espa√Īa, el Gobierno socialista aprob√≥ una tasa similar en el Consejo de Ministros a mitad del mes de enero, aunque la disoluci√≥n de la s Cortes una vez que el Congreso rechaz√≥ los presupuestos en febrero, hizo que su aplicaci√≥n est√© suspendida. Su eventual puesta en pr√°ctica depende de que se forme un nuevo gobierno y que este tenga una mayor√≠a suficiente para aprobar las cuentas del Estado.

La propuesta espa√Īola plantea que paguen un impuesto del 3% sobre la facturaci√≥n de sus actividades en Espa√Īa aquellas empresas digitales que facturen al a√Īo m√°s de 750 millones a nivel global y 3 millones en Espa√Īa, y que se dediquen a la ¬ęventa de espacio publicitario on line¬Ľ.

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