«La distorsión del reparto ha creado en la SGAE una especie de guerra civil»

El último reparto de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), que todavía no está aprobado, vuelve a mostrar los desequilibrios de la llamada «rueda». En los seis meses de junio a diciembre (el reparto es bianual), la música emitida en la discreta franja nocturna de la televisión –de 2 a 7 de la mañana– se lleva casi un 40% del dinero de la sociedad, según ha podido saber ABC. En el anterior reparto, de enero a junio, este porcentaje era del 18%.

Esta una de las grandes luchas internas de la entidad, que divide a los representates de los cuatro colegios que la conforman: Colegio de Pequeño Derecho (músicos), Colegio de Obras Audiovisuales, Colegio de Gran Derecho (teatro y artes escénicas) y Colegio de Editores Musicales. «Somos conscientes de que esa distorsión del reparto ha creado en esta sociedad una guerra social y un desastre interno, una especie de guerra civil donde todos los colegios se agreden», ha afirmado esta mañana Fermín Cabal, vicepresidente del Colegio de Gran Derecho, durante una rueda de prensa celebrada esta mañana en la sede de la entidad en Madrid.

«¿En qué posición estamos nosotros? Estamos en contra de la regularización absolutamente ilegal del horario nocturno y de que se cumpla la ley. Por eso estamos a favor de la intervención del ministerio, en el sentido de que el ministerio tutele y vigile. Ojalá lo hubiera hecho con más insistencia en el pasado, que no lo hizo. Ojalá. Nosotros, en todo caso, nos podemos quejar por omisión en la actuación del ministerio. Estamos absolutamente a favor de que el ministerio nos controle, nos vigile, nos tutele y nos recomiende las cosas», ha añadido al respecto. «Nuestra campaña es salvar la SGAE y acabar con la “rueda”. Lo estamos diciendo constantemente en nuestras declaraciones públicas. Hay unas irregularidades en el sistema de reparto que deben ser corregidas», ha subrayado.

El presidente de la sociedad, José Ángel Hevia, ha vuelto a decir, con sorna, que no «sabe a qué se refiere» eso de la «rueda». Él, a quien el miniterio de cultura ha exigido que aclare si tiene «un conflicto de intereses» en su nuevo cargo, ha argumentado que «no se han tocado en absoluto las normas de reparto respecto al de junio». «No ha sido alterado por la junta directiva en ninguno de sus puntos. Es un reparto un poco más importante que en semestres anteriores porque se ha producido un pago de atrasos de cadena de televisión, precisamente», ha aclarado.

Sin embargo, ha defendido que el porcentaje que se lleva la música de madrugada no es tanto como se dice, que está «magnificado»: «Nos estamos matando por un porcentaje de los derechos que estamos magnificando». Y para ello ha puesto el ejemplo del reparto de junio, cuando la entidad distribuyó los casi cien millones que había recaudado en la primera mitad de 2018. «Se destinaron 18 millones a la música emitida en televisión en la franja nocturna. Y de esos 18 millones (también 18% del total) cabe decir que lo habitual en los autores que emiten en televisión firmen un contrato al 50% con la editorial de la televisión. Por lo tanto, el 9% de los derechos han ido a autores que emiten su música en la franja nocturna. El 9% de la franja total. Es el porcentaje real que está en lititgio», ha alegado.

A ello, Cabal le ha respondido que «ese porcentaje de la tarifa que va a la franja nocturna es más que todo lo que se reparte al colegio de audiovisuales en la SGAE». «Es uno de los temas que tenemos que discutir después del día 27», ha zanjado. Y en teoría, la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) vendría a poner un poco de paz en el reparto. «El problema del reparto oscurece todo lo demás. Las leyes nos van a dar un marco para que lo podamos solucionar», ha prometido el vicepresidente del Colegio Audiovisual, Antonio Onetti.

¿Y qué pasará el día 27? Pues que la entidad celebra su asamblea general extraordinaria para votar sus estatutos reformados, que deben adecuarse a la Ley de Propiedad Intelectual. Ese es el principal objetivo de la actual directiva. Si la asamblea lo rechaza, la entidad estaría en serios problemas. Por eso tanto el presidente como los vicepresidentes de la SGAE piden «apoyo» y «unidad» pese a las diferencias.

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