La confianza requiere gestos políticos y dólares

Con el d√≥lar en el centro de la escena, la Argentina atraviesa otra fase de la crisis econ√≥mica, cuyos rasgos salientes son la incertidumbre y la desconfianza en el futuro inmediato, cualquiera que sea el resultado electoral. Este paisaje hace que parezca largu√≠simo el trayecto de ocho semanas hasta las elecciones presidenciales de octubre, que, vale recordarlo, definir√°n adem√°s c√≥mo se integrar√°n la mitad de la C√°mara de Diputados y un tercio del Senado. El abrupto fin de la tregua telef√≥nica entre Mauricio Macri y Alberto Fern√°ndez arruin√≥ la expectativa de un di√°logo civilizado y complic√≥ a√ļn m√°s el panorama.

Demostró que la grieta política ya tiene impacto en los mercados internos y externos.

Su detonante fue el duro comunicado difundido el lunes por el candidato m√°s votado en las PASO, que responsabiliz√≥ al Gobierno y al Fondo Monetario por la “cat√°strofe social” del pa√≠s y al organismo por financiar la fuga de capitales, minutos despu√©s de reunirse con la misi√≥n enviada desde Washington. Poco que ver con los “intercambios constructivos” que hab√≠an se√Īalado sus integrantes tambi√©n por escrito, y que, adem√°s, debieron desmentir que se hubiera hablado de un adelanto de elecciones.

La consecuencia fue otro “martes negro” en los mercados, que volvi√≥ a derrumbar acciones y bonos argentinos en el exterior, catapult√≥ el riesgo pa√≠s a alturas de default y sacudi√≥ al d√≥lar despu√©s una semana de calma. Otro rev√©s para Macri, cuyas chances electorales para octubre se mueven como en un subibaja con el billete verde.

Es dif√≠cil confirmar los rumores de que detr√°s de ese giro hacia la confrontaci√≥n con la Casa Rosada y el FMI hubo una presi√≥n directa de Cristina Kirchner, influida por la espont√°nea marcha del √ļltimo s√°bado a la Plaza de Mayo y la decisi√≥n judicial de proseguir la causa por corrupci√≥n en las obras viales adjudicadas a L√°zaro B√°ez en Santa Cruz. Pero como la realidad suele ser como se cree que es, se tornaron cre√≠bles en medio del silencio autoimpuesto por la expresidenta. Una presunci√≥n que Miguel √Āngel Pichetto se encarg√≥ de reforzar cuando dijo que CFK no comparte la moderaci√≥n de su candidato y busca una megadevaluaci√≥n para que la econom√≠a se incendie. En esta escalada, Fern√°ndez aval√≥ el reclamo de 13 gobernadores peronistas ante la Corte Suprema por las rebajas de IVA y Ganancias, antes de que organizaciones piqueteras del aparato kirchnerista exhibieran en el centro porte√Īo su capacidad de movilizaci√≥n junto con partidos de izquierda.

Sin embargo, lo cierto es que desde su triunfo en las PASO hace tres semanas Alberto Fern√°ndez us√≥ inicialmente un discurso para calmar a la platea (votantes independientes y mercados) y ahora otro para enfervorizar a la popular (la base electoral K, mucho m√°s numerosa). En este movimiento pendular afirma que el Presidente debe llegar al 10 de diciembre, pero le reclama soluciones en cuatro meses para el drama de la pobreza que no logr√≥ reducir en cuatro a√Īos. O dice apoyar la gobernabilidad, pero no desmiente taxativamente la versi√≥n del adelanto de elecciones por vac√≠o de poder.

Cuando menos su intención es facturarle de antemano todos los costos políticos de la crisis económica, pero también contribuye a acentuarla. Al aportar más incertidumbre, fogonea la mayor demanda de dólares de quienes pueden cubrirse -típica de la Argentina antes de cada elección- y acelera el drenaje de reservas del Banco Central, aunque sostenga que deben ser preservadas para el próximo mandato presidencial.

Macri se apoy√≥ en este √ļltimo argumento para dictar el decreto de necesidad y urgencia que dispuso la extensi√≥n unilateral de los plazos de vencimiento, sin quita de capital ni intereses, de las letras del Tesoro en manos de personas jur√≠dicas (inversores institucionales y empresas), cuyo porcentaje de renovaci√≥n -en d√≥lares y pesos- se desplom√≥ despu√©s de las PASO.

Tambi√©n para que el ministro Hern√°n Lacunza anunciara la intenci√≥n de “reperfilar” en las mismas condiciones los vencimientos de esa deuda en el mercado local a mediano y largo plazo (2020/2023) y la refinanciaci√≥n voluntaria de los bonos bajo legislaci√≥n extranjera bajo cl√°usulas de acci√≥n colectiva, a trav√©s de un proyecto de ley que enviar√° al Congreso para comprometer a la mayor√≠a peronista en la voluntad de pago. Aqu√≠ el Gobierno busca repartir costos pol√≠ticos con la mayor√≠a de los candidatos presidenciales opositores que ven√≠an proponiendo esa refinanciaci√≥n, ya descontada por los mercados, aunque no para este momento de alta desconfianza sobre el futuro de la econom√≠a a partir de fin de a√Īo.

Sin embargo, el empeoramiento del clima político y la ausencia de gestos responsables por parte de Alberto Fernández, que evitó pronunciarse sobre estos anuncios (por el contrario, hizo saber que contribuiría con su silencio), a diferencia de Roberto Lavagna, que los apoyó, hizo que los mercados dejaran de reparar en las palabras del Gobierno y los candidatos para poner bajo la lupa la disponibilidad de dólares de la Argentina a corto plazo y el ritmo de venta de reservas del BCRA. De ahí que el riesgo país trepara ayer a 2500 puntos básicos (que representaría un exorbitante costo financiero de 27% anual para colocar deuda en moneda extranjera) y el dólar a $62, pese a inyectar US$ 387 millones y subir al 83% la tasa de Leliq.

Con los pagos de deuda que el Tesoro patea escalonadamente hacia adelante, el BCRA evita destinar reservas a ese fin y puede volcar un monto extra (del orden de US$7000/8000 millones) a atender la mayor demanda de d√≥lares en el mercado, al menos hasta las elecciones. O en el mejor de los casos hasta el 10 de diciembre, seg√ļn lo que ocurra antes y despu√©s del resultado electoral.

No obstante, el “reperfilamiento” forzoso anunciado por Lacunza, que no alcanza a inversores y ahorristas individuales (incluso en fondos comunes de inversi√≥n), endosa de hecho la mayor parte de aquellas obligaciones (60%) al pr√≥ximo per√≠odo de gobierno y ya provoc√≥ una rebaja en la calificaci√≥n de la deuda argentina.

Este √ļltimo riesgo estaba impl√≠cito en la decisi√≥n de la Casa Rosada, que lo consider√≥ un mal menor ante la alternativa de un control de cambios, como el que propone Alberto Fern√°ndez sin llegar al extremo del cepo. De todos modos, en el mercado sacan cuentas con las reservas del BCRA, que cayeron en US$11.700 millones desde las PASO y no descartan restricciones parciales. Por lo pronto, el BCRA acaba de disponer que los bancos deber√°n pedirle autorizaci√≥n para girar utilidades.

Paralelamente, el desembolso del FMI por US$5400 millones quedó en suspenso y agrega otro elemento de tensión. En los despachos oficiales afirman que hay tantas razones para que lo apruebe (ya que se cumplieron las metas fiscales y monetarias del segundo trimestre) como para que lo demore (para evaluar no solo el costo de las medidas oficiales para aliviar el impacto de la inflación, sino los planes de Fernández si gana en octubre), con lo cual podría quedar postergado hasta después de las elecciones.

De ahí que la Casa Rosada esté dispuesta ahora a frenar la sangría diaria de reservas (no es lo mismo vender 100, 200 o 400 millones por día hábil) y poner sobre la mesa una megaoferta para bajar al dólar, que tampoco está exenta de riesgos.

En medio de la convulsi√≥n de estos d√≠as, con el d√≥lar por las nubes y la angustia de millones de argentinos que ni siquiera pueden comprar un billete, se dej√≥ de hablar de dos necesidades importantes para recuperar la confianza. Una, volver a los mercados financieros para renovar los vencimientos de capital y pagar solo los intereses, como lo hacen la mayor√≠a de los pa√≠ses, para lo cual se requiere bajar el riesgo pa√≠s. El principal fracaso de los dos acuerdos con el FMI fue que ni aun con su asistencia r√©cord se pudo lograr. Otra, dise√Īar un programa articulado de estabilidad y crecimiento apoyado en mayores exportaciones, para generar divisas genuinas y evitar que cada a√Īo haya que endeudar al pa√≠s por US$30.000 millones. Parad√≥jicamente, los activos de argentinos en el exterior superan los 330.000 millones, que equivalen al total de la deuda p√ļblica.

nestorscibona@gmail.com

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