La concurrencia a las urnas, un enigma después del resultado de las PASO

El arrasador triunfo del candidato a presidente Alberto Fernández (Frente de Todos) en las primarias abre una incógnita de cara a las próximas elecciones generales del 27 de octubre: ¿la percepción de que la elección ya está definida por la amplia diferencia que sacó el kirchnerismo en las PASO podría provocar una caída de la participación en los comicios?

No hay muchos precedentes de una situación similar, pero la cantidad de votantes que participan tiende siempre a crecer en las elecciones generales en comparación con las primarias. Excepto en la situación más parecida a la actual: las PASO se implementaron por primera vez en las presidenciales de agosto de 2011, cuando Cristina Kirchner se impuso por una diferencia de casi 40 puntos. En esos comicios hubo una participación del 78,67%.

En octubre, cuando la expresidenta arrasó y logró el 54% de los votos, la concurrencia de los electores subió levemente y llegó al 79,39%, según las estadísticas oficiales del Ministerio del Interior.

El salto más brusco hasta ahora en una elección presidencial se dio en 2015 cuando Daniel Scioli (Frente para la Victoria) y Mauricio Macri (Cambiemos) protagonizaron una disputa reñida. En las generales de ese año, la participación subió más de seis puntos respecto de las primarias. La cifra pasó del 74,91% al 81,37% del padrón. En el ballottage se registró una caída poco pronunciada: bajó menos de un punto, hasta el 80,77%.

En las primarias del 11 de agosto pasado, la participación fue del 76,40%. Según los expertos, la diferencia de 15 puntos que sacó el Frente de Todos podría desalentar una mayor concurrencia al cuarto oscuro. “Existe un presupuesto de que suele subir la cantidad de electores en las generales. Sin embargo, es probable que puede descender o mantenerse estable en esta oportunidad. Así sucedió en 2011, cuando la participación no varió significativamente. La idea de elección definida puede ser el causal de esta estabilidad”, afirma Facundo Nejamkis, director de Opina Argentina. Lucas Romero, de Synopsis, cree que el desánimo podría influir en el segmento de votantes mayores de 70 años -no están obligados a participar-, proclives a respaldar a Macri.

Pero remarca que otros factores más fortuitos también podrían incidir en la concurrencia, como el clima del día de la votación o que se trata de elecciones generales. “Probablemente, el resultado de las PASO sea un desincentivo. Pero, al mismo tiempo, creo que habrá más participación que en las primarias, como marcan los antecedentes, y posiblemente estemos arañando el 80%. ¿Es una cantidad que puede producir un cambio de tendencia [a favor de Macri]? Es muy difícil”, explica.

Ricardo Rouvier, de Rouvier & Asociados, detectó en las mediciones que realizó post-PASO “cierto desinterés” por las próximas elecciones. Esa apatía la percibió sobre todo en los focus groups. “Al ser cualitativo no se puede cuantificar una proporción de electores que no irían a votar. Sí se observa que la mayoría de ellos apoyaron a Macri en 2015 y en 2017. No sienten la posibilidad de revertir el resultado supuesto”, dice. Un trabajo de su consultora muestra que un 69% de los encuestados consideran que Alberto Fernández ganará los comicios.

En tanto, Nejamkis observó que entre los encuestados hay “preocupación” por la situación económica. “Eso le resta centralidad a la elección”, opina.

Según Mariel Fornoni, directora de Management & Fit, el resultado de las PASO no solo podría “desmotivar” a los electores que no concurrieron a votar en agosto, sino también a los candidatos, fiscales y militantes del oficialismo que deben hacer campaña.

El Gobierno aspira a que un eventual crecimiento de la participación en las elecciones de octubre favorezca las chances de Macri de forzar una segunda vuelta, clave para revertir la elección. “Siempre que la participación creció, lo favoreció a Cambiemos, producto de que es gente menos movilizable y fanática”, apunta Fornoni.

Los estrategas del macrismo consideran que la ventaja que sacó el candidato del kirchnerismo les permitirá “motivar” a ese segmento de la población que no fue a votar el 11 de agosto. “El resultado va a movilizar más a nuestros votantes”, asegura un dirigente que trabaja en la campaña.

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