La concubina del rey de Tailandia, de armas tomar

Sin haber acabado aún la luna de miel con su cuarta esposa, con quien se casó a finales de mayo, el rey de Tailandia se «regaló» el mes pasado por su cumpleaños una tradición monárquica que no se cumplía desde hace un siglo: una concubina. Recuperando una vieja figura de la corte tailandesa, Maha Vajiralongkorn se dotó de una consorte real, Sineenat Wongvajirapakdi, en una ceremonia a la que también asistió su esposa, Suthida Tidjai, una antigua azafata de Thai Airways de 40 años que era su guardaespaldas.

Se ve que al soberano, conocido como Rama X, le gustan las mujeres con carácter, pues su consorte, de 34 años, también parece de armas tomar. En unas fotos para presentarla al mundo en el portal de internet del Palacio Real, que se colapsó por la avalancha de visitas, Sineenat Wongvajirapakdi aparece con un uniforme militar pilotando un avión, a punto de saltar en paracaídas y con el monarca y su perro, que por cierto tiene el rango de mariscal del Ejército del Aire pese a su condición canina. En una imagen más palaciega luce un traje tradicional sentada a los pies del rey, en el trono, y en otra enseña palmito con un «top» de camuflaje a los mandos de un helicóptero. Quizás por eso están hechos el uno para el otro, ya que el monarca también es piloto y le gusta vestir con corpiños que dejen al descubierto su cuerpo plagado de tatuajes.

Con 67 años ya, Rama X ascendió al trono a finales de mayo, pero fue proclamado rey de Tailandia tras la muerte de su padre, el venerado Bhumibol, en 2016. Con mucho menos cariño popular que su antecesor por la mala fama de su pasado, el soberano ha impuesto sus modos autoritarios en palacio. Haciendo y deshaciendo a voluntad, no solo impidió que su hermana, la princesa Ubolratana, concurriera a las últimas elecciones celebradas en marzo, sino que apoyó implícitamente al general golpista Prayuth Chan-o-cha, quien se declaró ganador de unas elecciones “a medida” denunciadas por la oposición democrática.

Acostumbrado a los lujos más excesivos y extravagantes, el rey de Tailandia tomó hace dos años el control directo de las numerosas propiedades que tiene la corona en este país. Con una fortuna de 30.000 millones de dólares (27.000 millones de euros), es el monarca más rico del mundo y posee de todo: desde tierras repartidas por Tailandia hasta acciones multimillonarias en grandes compañías y joyas como el Diamante Dorado del Jubileo, el mayor con varias caras del mundo y un valor de 12 millones de dólares (10,7 millones de euros) por sus 545 quilates.

Con siete hijos y casado en terceras nupcias, podría aumentar la prole real con su nueva concubina. Su última esposa, la princesa Srirasmi – en realidad una antigua camarera –, tuvo que abdicar en 2014 en medio de un sonado escándalo al descubrirse que sus familiares se estaban aprovechando de sus contactos en la Casa Real para cometer todo tipo de tropelías. Lo que más se recuerda de sus trece años de matrimonio es el vídeo de una fiesta de cumpleaños de su perro Fufu, filtrado en internet y donde ella aparece solo en tanga. Más recatada y marcial, la nueva consorte prefiere los uniformes y, como le gustan el rey, los corpiños, pero de camuflaje.

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