la comunidad judía celebra su Año Nuevo en Madrid

Los nexos de Madrid con el pueblo judío se forjaron en la Edad Media. Los siglos XI y XII fueron, según los historiadores, los periodos de verdadero esplendor de esta comunidad. Siempre fueron tratados como una minoría –así se refleja en el Fuero de Madrid de 1202 al hablar de las juderías– y no gozaron entonces de buena consideración. La expulsión de 1492 dictada por los Reyes Católicos y la posterior persecución de la Inquisición durante siglos crearon una larga ausencia de 400 años que dejó un gran vacío cultural, pero también un desconocido legado oculto en nuestras calles. Su historia, al igual que sus tradiciones y religión, han sido puestas en valor en la última década, sobre todo desde la creación del Centro Sefarad-Israel, en 2006.

En el palacio de Cañete la calle Mayor que ha convertido en su sede, la comunidad judía madrileña celebró ayer el colofón de los días grandes de su Año Nuevo, denominado en hebreo como Rosh Hashaná. Esta casa, cuyo objetivo es «servir de puente entre España, Israel y la cultura judía» desde la capital de España, acogió una gran recepción a la que asistieron, además del embajador de Israel Daniel Kutner, miembros de las tres administraciones de las que recibe apoyo: el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital.

«Hoy vemos que esa iniciativa es una realidad activa y dinámica que se ha convertido en una referencia para la cultura judía en nuestro país. Que desarrolla una activa red de contactos y proyectos más allá de nuestras fronteras, en colaboración y coordinación con las Embajadas de España», aseguró Eva Martínez, directora general para el Magreb Mediterráneo y Oriente Próximo del citado ministerio. «Vuestra presencia en la vida pública madrileña enriquece la pluralidad de nuestra sociedad», añadió Rafael van Grieken, consejero de Educación e Investigación durante el acto, en representación del Gobierno regional.

A la cita para festejar el año 5779 del calendario hebreo acudieron además destacados miembros de este colectivo en la capital, formado por más de 10.000 personas. «Se trata de un periodo de reflexión, alejada del concepto de una fiesta comercial. Se celebra con una cena familiar. Son días centrales para nosotros, de introspección, de arrepentimiento, pero también de alegría», explica a ABC León Benelbas, presidente de la comunidad judía madrileña.

El Rosh Hashaná tuvo lugar la semana pasada. «Al atardecer, con la salida de las tres primeras estrellas, dio comienzo el 9 de septiembre esta festividad judía y se prolongó hasta el día 11 al atardecer. En el calendario hebreo, corresponde al primer día del mes de Tishrei del año judío 5779», explican desde el Centro Sefarad-Israel. A esta fiesta de Año Nuevo le siguen otras celebraciones como el Yom Kippur. Este último, conocido como «Día del Perdón», tuvo lugar antes de ayer, un día antes de esta recepción.

Sociedad plural

«Este tipo de eventos sirve para desmontar algunos prejuicios que aún sobrevuelan sobre nosotros. La comunidad judía que vive en Madrid representa una gran pluralidad y es muy heterogénea», apunta León Benelbas. «La ciudad de Madrid no se puede entender hoy sin la multiculturalidad de sus gentes y sin la enriquecedora convivencia que los madrileños han convertido en su estandarte», opinó al respecto Arnau Gutiérrez, subdirector de Acción Internacional del Ayuntamiento de Madrid que acudió en nombre de la corporación municipal.

El presidente de los judíos madrileños explica que la mayoría de sus miembros son de origen sefardí –descendientes de judíos que vivieron en España hasta su expulsión en 1492–, aunque también hay una presencia importante de la rama askenazí –cuyo orígen está radicado en Centroeuropa, en concreto en Alemania–. «Somos una comunidad completamente integrada, con centros educativos para nuestros jóvenes como el Ibn Gabirol de Alcobendas», señala. Esta localidad se ha convertido en un «foco importante» para las familias judías más jóvenes.

Preguntado por el broche a estos días sagrados, León Benelbas asegura sentirse «alegre y satisfecho». «Tenemos retos importantes como ser solidarios con los judíos que están llegando a Madrid desde Venezuela», confiesa como propósito para este año 5779. «Madrid es una ciudad abierta e intercultural que se enriquece con la presencia de la comunidad judía», reiteró Miguel de Lucas, director del Centro Sefarad-Israel durante su discurso.

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