La Champions convertirá la Plaza Mayor en un campo de fútbol y Sol en un festival

Del 30 de mayo al 2 de junio, Madrid se convertirá en meca del deporte para rendir tributo al nuevo rey del fútbol europeo. El Wanda Metropolitano albergará la final de la Liga de Campeones de la UEFA (Union of European Football Associations) y su impacto se extenderá por toda la ciudad. El evento deportivo transformará dos enclaves declarados Bien de Interés Cultural (BIC) con la bendición de Patrimonio de la Comunidad de Madrid: la Plaza Mayor y la Puerta del Sol.

Por primera vez en la historia, tras dos años de negociaciones, un campo de fútbol con graderío se instalará en la Plaza Mayor, declarada monumento BIC en 1985. Los ciudadanos podrán contemplar sobre este terreno de juego a jugadores veteranos, históricos que hayan disputado una final de la Champions, pero también tendrán espacio para sus competiciones equipos juveniles de fútbol madrileños, así como conjuntos integrados por personas que padezcan algún tipo de discapacidad.

Los edificios que dan vida a la Puerta del Sol, BIC desde 1977, darán cobijo a un gran escenario donde tocarán de forma gratuita para el público diferentes grupos musicales locales. La UEFA guarda en secreto el nombre de un cabeza de cartel con el que se espera llenar la plaza. Frente al gran escenario se situarán varias casetas de «sponsors».

Sobre una de las fuentes del Kilómetro 0, la más pegada a las «orugas» de la estación de Cercanías, se levantará el pequeño y mítico museo de la UEFA desde donde contemplar la nueva copa que se entregará al equipo ganador.

Simulación de cómo quedará el «Champions Festival» en la Puerta del Sol
Simulación de cómo quedará el «Champions Festival» en la Puerta del Sol – ABC

Estas particularidades se desvelaron ayer en el cóctel que sucedió a la presentación del Ayuntamiento de Madrid de su guía «Save the date» (reserva la fecha), un listado de cien razones por las que merece la pena visitar la capital en 2019, entre ellas, la Champions League.

Madrid será la segunda ciudad del continente en albergar su quinta final de la Copa, tras acoger la de 1957, 1969, 1980 y 2010. Juanfran Torres, capitán del club rojiblanco; Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético de Madrid y Vishal Patel, representante de la UEFA dieron cuenta de la importancia del encuentro.

Calles de nexo

El contagio futbolero se extenderá también a la plaza del Callao, donde se ubicarán, como en Sol, algunos de los patrocinadores ofreciendo actividades para todos los públicos.

En la plaza de Oriente se situará una réplica del trofeo de altura. Una brillante copa de 30 metros se mostrará durante los cuatro días señalados. La calle Mayor, Arenal y Preciados se vestirán para la ocasión sirviendo de nexo para este eje.

Serán las plazas de Felipe II, a los pies del Palacio de los Deportes, y la de Colón, las «fan zone» de los aficionados, donde se ubicarán además pantallas gigantes y casetas para que cualquiera pueda disfrutar del torneo.

«Madrid será el escenario donde se celebre la mejor final del mundo en el mejor estadio del mundo. Va a ser todo un espectáculo», sostenía ayer el coordinador general de Alcaldía, Luis Cueto. El representante municipal quiso reflejar que la capital ya ha dado ejemplo, con la Copa Libertadores, de que es capaz de organizar grandes eventos sin que se produzcan altercados, con «salud y glamour», como prefirió expresar Cueto. «Los hinchas del River y del Boca mostraron su mejor cara», remarcó.

El pasado mes de septiembre, Ahora Madrid y PSOE consiguieron aprobar por unanimidad que esta fiesta y los días que la anteceden se declararan «especial significación ciudadana e interés general para la ciudad».

Como sucede con la semana de las celebraciones del Orgullo, que obtuvieron esta catalogación en junio de 2016, de este modo se permite que se modifiquen o se suspendan los niveles máximos de ruido permitidos en la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica (OPCAT). Así, las entidades organizadoras pueden desarrollar sus actividades sin ser sancionados.

Nueve años

Desde hace nueve años no se celebra un partido de esta categoría en la capital. El Inter de Milán se alzó con la copa por 2 goles a 0 en el estadio Santiago Bernabéu contra el Bayern de Münich en 2010. Entonces, la plaza de Azca, el parque Berlín y Retiro fueron los epicentros desde donde vibrar con la competición.

El final de la Champions es un evento de gran envergadura, tanto en términos de imagen como económicos para la ciudad anfitriona: la UEFA cuantifica en 50 millones de euros los ingresos generados en cada una de las últimas cinco finales. Además, se espera un impacto de audiencia de 150 millones de espectadores en todo el mundo. Por ello, para poder postularse como sede candidata para la final, la Real Federación de Fútbol y el Atlético pidieron el apoyo del Consistorio en abril del año pasado. Cinco meses después, el 20 de septiembre de 2017, la UEFA confirmaba a Madrid como lugar donde disputar el encuentro.

Entre los compromisos adquiridos por la ciudad de acogida, según se especificaba en las bases de la licitación, el Consistorio tenía que decorar los lugares clave de la capital con la marca del evento y facilitar la organización del «Champions Festival» y las «Fan Zones».

«Hay infinitas razones para que nos sintamos enamorados de Madrid», expresó la alcaldesa, Manuela Carmena, ayer desde el auditorio del Palacio de Cibeles. Espera que el fútbol, entre otras atracciones, continúe seduciendo a turistas a la ciudad.

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