La carta de un m√©dico residente que emocion√≥ a sus compa√Īeros

Gabriel Slubsci, de 27 a√Īos, es residente de cuarto a√Īo en el hospital Fern√°ndez, en el √°rea de diagn√≥stico por im√°genes. √Čl escribi√≥ una carta en la que describe las duras situaciones que atraviesan los residentes en los hospitales Fuente: LA NACION – Cr√©dito: Silvana Colombo

Gabriel Slubsci, de 27 a√Īos, es residente de cuarto a√Īo en el hospital Fern√°ndez, en el √°rea de diagn√≥stico por im√°genes. Estudi√≥ medicina en la UBA y, como la gran mayor√≠a de los residentes que reclaman para derogar la nueva ley que regula la formaci√≥n m√©dica aprobada en la Legislatura porte√Īa d√≠as atr√°s, √©l tambi√©n pas√≥ interminables jornadas laborales que, en su opini√≥n, van en detrimento de la formaci√≥n y el servicio que se le pueda ofrecer al paciente.

El s√°bado pasado, en plena efervescencia por el paro de residentes, Slubsci sali√≥ a tomar algo con amigos. Mientras regresaba a su casa ve√≠a c√≥mo en los grupos de WhatsApp de colegas se apilaban los mensajes que giraban en torno al hartazgo frente a un sistema que, seg√ļn ellos, genera estragos en la vida profesional y personal.

Entonces sinti√≥ que deb√≠a ordenar esa mara√Īa de ideas y emociones que se acumulaban en su cabeza e hizo lo que siempre hace cuando necesita canalizar alg√ļn sinsentido: se sent√≥ a escribir. Redact√≥ una carta en la que recopil√≥ historias que hab√≠a le√≠do y escuchado de tantos compa√Īeros distintos. Les puso un nombre ficticio a cada una y la hizo circular por WhatsApp. “Todas esas historias tienen algo en com√ļn: est√°n cargadas de una profunda soledad”, dice. Y ese texto se hizo viral. Y emocion√≥ a m√°s de un compa√Īero que se sinti√≥ identificado.

Algunas de las historias de la carta:

Mi√©rcoles. 22 hs. Primavera. Micaela sale despedida del hospital, r√°pido, para poder llegar a su casa lo antes posible y ganar la m√°xima cantidad de horas de sue√Īo posibles. Hac√≠a 40 horas que estaba all√≠ dentro. Extra√Īa a su hermanito, a sus viejos. No los ve desde mayo, cuando decidi√≥ mudarse a Capital para hacer la residencia. La semana que viene tiene que pagar el alquiler. Personalmente, no sabe cu√°ndo lo va a poder hacer. Nunca sale antes de las 20 hs. Se angustia. Se toma un taxi. Son 20 cuadras, pero son 20 minutos m√°s de sue√Īo. Agradece poder hacerlo. Se va a dormir sin cenar”.

Mi√©rcoles, 22 hs. Primavera. Llora Macarena. Llora porque perdi√≥ a su abuela hace tres meses y todav√≠a no pudo ir a llevarle unas flores un domingo. Llora porque ella la entend√≠a mejor que nadie. Llora porque se siente sola, porque se siente insegura. Porque con frases hechas acerca de su formaci√≥n constante, de todo lo que le falta aprender, se olvida de lo que s√≠ aprendi√≥, y teme olvidarse de las noches donde su abuela le cebaba mate para acompa√Īar su estudio.

Mi√©rcoles, 22 hs. Primavera. Agustina llora en su habitaci√≥n. Se pele√≥ con su novio, la relaci√≥n no pudo aguantar el ritmo de una residencia. Pens√≥ que ahora en segundo a√Īo ser√≠a mejor, pero de repente es la superior a cargo de una sala con decenas de camas y cuatro residentes de primer a√Īo que poco entienden. No hay m√©dicos de planta para asesorar. La situaci√≥n la estresa m√°s que sus guardias de primer a√Īo, donde se sent√≠a m√°s acompa√Īada, o por superiores, o ya al final, por otros compa√Īeros que estaban en su misma situaci√≥n. Ahora es la “jefa”. Llora durante los d√≠as, se quiebra. Busca empat√≠a en su vecina en el ascensor mientras baja a comprar un chocolate para endulzar la noche. La medicina es as√≠, es vocaci√≥n, encuentra como respuesta. A todos les toca, tengo un sobrino que pas√≥ por lo mismo. Se baja sin emitir respuesta.

Sobre la cuesti√≥n de la vocaci√≥n, Slubsci asegura que no todo pasado fue mejor, que no importa c√≥mo eran las cosas hace 50 a√Īos, porque cree que nadie puede alcanzar una buena formaci√≥n estando 30 horas en el mismo lugar. “Todav√≠a hay personajes que invocan al pasado como un escenario ideal, donde todos trabajaban 30 horas por d√≠a por la vocaci√≥n. En primer lugar, las guardias no ten√≠an la demanda que tienen hoy y, adem√°s, ese r√©gimen estaba mal en 1950 y est√° mal ahora”.

√Čl dice estar conforme con la residencia en la que est√° actualmente, aunque asegura que en otras residencias hay colegas que entran al hospital a las 5 y salen a las 23, incluso algunos a las 2 del otro d√≠a y por mera log√≠stica les conviene quedarse a dormir en el hospital.

Recuerda cuando √©l sal√≠a a las 3 al pabell√≥n interno del hospital en el que estaba: “Ese es el m√°ximo momento de soledad. Ese silencio de hospital, cuando sal√≠s al pabell√≥n y no hay nadie. Ah√≠ el paciente viene y est√° en tus manos. Creo que con todo esto que pas√≥ nos dimos cuenta que est√°bamos solos, pero al mismo tiempo nos tenemos a nosotros, y nos debemos acompa√Īarnos entre todos los residentes para poder estar mejor”.

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