La carta de Alberto F. para diferenciarse de Cristina

Alberto Fern√°ndez afirm√≥ en C√≥rdoba lo que quer√≠an escuchar de su propia boca los acreedores de la Argentina, principalmente del exterior: que una salida posible para resolver el problema de la deuda es el modelo que utiliz√≥ Uruguay en 2002/2003. En otras palabras, un canje de t√≠tulos por otros con vencimientos m√°s largos (cinco a√Īos en el caso uruguayo), no muy diferente al reperfilamiento anunciado hace un mes por el ministro Hern√°n Lacunza, aunque sin aclarar si tambi√©n ser√≠a sin quita de capital ni intereses.

No fue estrictamente una novedad, ya que varios de los economistas que lo asesoran hab√≠an anticipado la perspectiva de una “negociaci√≥n amigable” en sus frecuentes videoconferencias con inversores externos, solo que a t√≠tulo personal. El candidato presidencial habl√≥ de una negociaci√≥n “seria y sensata con los acreedores” ante 400 empresarios de la Fundaci√≥n Mediterr√°nea y agreg√≥ dos aditamentos pol√≠ticos. Uno, “hay que plantearles que para pagar la deuda primero nos tienen que dejar crecer”; casi un textual de N√©stor Kirchner en 2003/2004. Otro, que “ni el cepo de Cristina ni la deuda de Macri son soluciones para una econom√≠a, son atajos”.

Alberto F. sabe por experiencia que el primer paso para renegociar la deuda es demostrar voluntad de pago, porque todavía es imborrable el recuerdo del default total sobre US$100.000 millones anunciado a fines de 2001 por Adolfo Rodríguez Saá, en medio de la ovación y la lluvia de papelitos en el Congreso. También que la sola mención de Cristina Kirchner provoca pánico en los mercados, que asocian su política populista directamente con el chavismo. De modo que al dar vuelta ahora esta carta del mazo para mostrar moderación, busca marcar diferencias con ambos prontuarios.

A juzgar por la reacci√≥n de ayer, los mercados prefieren esperar y ver. A comienzos de esta semana, en una entrevista con la radio EcoMedios de Buenos Aires, Alberto Bernal (jefe de estrategia global de XP Investments de Nueva York para mercados emergentes), elogi√≥ a economistas del entorno del candidato presidencial por su idoneidad y la visi√≥n market friendly que transmiten en sus contactos con inversores externos para restablecer la confianza. Cit√≥ espec√≠ficamente a Mart√≠n Redrado, Guillermo Nielsen y Emanuel √Ālvarez Agis. Pero enseguida repuso que en Wall Street no saben si las decisiones econ√≥micas y financieras ser√°n finalmente adoptadas por Fern√°ndez o por CFK y La C√°mpora. “Si el eventual gobierno de Alberto F. se radicaliza, dif√≠cilmente pueda financiarse en los mercados y la Argentina ir√≠a a una crisis brutal”, complet√≥.

Con m√°s sutileza, el FMI coincidi√≥ cuando David Lipton (hasta entonces director gerente interino) declar√≥ a la agencia Bloomberg que “no es nuestro negocio tratar de adivinar el camino pol√≠tico hacia adelante” [del pa√≠s], al explicar por qu√© deber√° esperar el desembolso pendiente de US$5400 millones, que no llegar√° antes de las elecciones ni tampoco es seguro antes del 10 de diciembre. Y si bien la b√ļlgara Kristalina Georgieva, flamante titular del Fondo, le asegur√≥ a Lacunza que “la Argentina est√° al tope de las prioridades”, probablemente haya apuntado a que el pa√≠s es hoy el mayor deudor del organismo, por los US$44.000 millones ya girados del cr√©dito stand-by.

Si gana la elección, Fernández tendrá por delante otro problema más complejo en política exterior: la relación con Donald Trump y con los EE.UU. como principal accionista del FMI. Benjamin Gedan (director del Proyecto Argentina del Woodrow Wilson Center y exasesor de Barack Obama sobre América del Sur) sostiene que Venezuela es actualmente la prioridad más importante para la Casa Blanca en Latinoamérica. Y que las declaraciones del candidato del FdT sobre el régimen de Maduro, cuando dijo que las instituciones funcionan, complican las perspectivas de apoyo.

Dentro de esta incertidumbre, el pronunciamiento de Alberto F. a favor de una refinanciaci√≥n “a la uruguaya” de la deuda bajo legislaci√≥n extranjera y tambi√©n con el FMI, baja la tensi√≥n porque coincide con la propuesta del gobierno de Mauricio Macri. Este escenario hace ilusionar a los mercados locales con una transici√≥n ordenada hasta diciembre, durante la cual hasta se podr√≠a avanzar en la negociaci√≥n con los acreedores y destrabar el desembolso de US$5400 millones, para ser utilizado en la recompra de bonos a precios de default o bien como garant√≠a de futuros pagos. Por ahora no es m√°s que una expresi√≥n de deseos. Alg√ļn indicio podr√≠a surgir pasado ma√Īana en el Malba, donde en un seminario organizado por el Grupo Clar√≠n compartir√°n el cierre Hern√°n Lacunza y Mat√≠as Kulfas, a quien se menciona como probable ministro de Econom√≠a de Fern√°ndez.

En el plano local y a diferencia del forzoso comp√°s de espera que se autoimpuso el FMI, adivinar el futuro pol√≠tico y econ√≥mico tras un triunfo electoral de Alberto F. se est√° convirtiendo en una actividad m√°s intensa, incluso para quienes no lo votar√°n dentro de 29 d√≠as. Cada declaraci√≥n, discurso, tuit o spot de campa√Īa del candidato, es escudri√Īado como pista de su programa. No es una tarea f√°cil, ya que muchos son gen√©ricos o carecen de consistencia macroecon√≥mica.

Hablar de un d√≥lar competitivo supone salario real bajo, doble mercado cambiario o suba selectiva de retenciones. Lograr equilibrio fiscal equivale a bajar gasto p√ļblico o seguir aumentando impuestos. Decir que el trabajo presidencial consiste en que cada argentino tenga trabajo significar√≠a crear m√°s de un mill√≥n de empleos, pero sin plazo ni si piensa en el Estado o el sector privado.

Aunque abundan las suposiciones y las interpretaciones libres alrededor de cada indicio (sin contar la alarmante reaparición de personajes silenciados a los que se les suelta la cadena), algunos ya encendieron luces amarillas entre empresarios, contribuyentes, inversores y ahorristas.

Por caso, al anticipar la convocatoria a un acuerdo social a partir del 10 de diciembre para desindexar precios y salarios, Fern√°ndez dej√≥ de lado c√≥mo estar√°n entonces los precios relativos. O sea, si el d√≥lar se mantendr√° en torno de $60/65 o subir√° a $70 o m√°s; si las tarifas de servicios p√ļblicos seguir√°n o no congeladas y c√≥mo ingresar√≠an los salarios formales tras el retroceso de 12% real este a√Īo, aun con indexaci√≥n. Adem√°s, CFK incursion√≥ por primera vez en el terreno econ√≥mico con la advertencia de que ser√° necesario discutir m√°rgenes de ganancias. La consecuencia fue que, pese a la ca√≠da de ventas, en estos d√≠as hubo nuevos ajustes preventivos de precios, adicionales a los disparados por el salto cambiario post-PASO. Por su lado, las compa√Ī√≠as telef√≥nicas ya anticipan por esa v√≠a una suba de tarifas de 22,5% en noviembre. En el flanco salarial, el gremio mercantil del veterano Armando Cavalieri no solo acord√≥ con las c√°maras del sector que el bono de $5000 podr√° ser abonado en cinco cuotas iguales (aunque algunas empresas puedan pagarlo de una sola vez en octubre), sino que se asegur√≥ para la obra social (Osecac) un aporte de 3% por cada trabajador y de 6% por cada empleador. El acta no dice que sea a cuenta de futuros aumentos salariales, cuesti√≥n que qued√≥ pendiente para enero. Otra forma de anticiparse al futuro contexto pol√≠tico y econ√≥mico.

Bienes personales

Paralelamente, que Alberto F. haya mencionado el ejemplo de Bolivia de “gravar severamente a los m√°s poderosos” para equilibrar las cuentas p√ļblicas y mejorar la distribuci√≥n del ingreso, fue decodificado de inmediato como un futuro impuesto sobre quienes adhirieron al blanqueo de 2016/2017.

Este r√©gimen, que permiti√≥ exteriorizar un monto r√©cord de US$116.000 millones no declarados con el pago de al√≠cuotas de 10 y 15%, tuvo dos incentivos. Uno, que no hab√≠a obligaci√≥n de repatriar capitales depositados en el exterior y otro, la rebaja del impuesto a los bienes personales (IBP) a 0,25% en 2018. Esta ley fue sancionada por Cambiemos y el peronismo no kirchnerista, y ratificada en el Pacto Fiscal con los gobernadores que apoyan al candidato del FdT. Tambi√©n modificada para elevar la al√≠cuota a 0,75% pero, tras las devaluaciones, el m√≠nimo no imponible equivale ahora a US$20.000. El tributarista C√©sar Litvin se√Īala que el IBP grava patrimonios sin considerar deudas y, si bien es aplicado en muy pocos pa√≠ses, en Espa√Īa el piso es de 700.000 euros y en Francia, de 1.200.000. Mejor ser√≠a crear condiciones de confianza para que los capitales declarados sean repatriados voluntariamente para que reingresen al circuito econ√≥mico y aporten al crecimiento.

nestorscibona@gmail.com

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