La caravana de centroamericanos en México será el primer reto de López Obrador

Llega el momento de Andrés Manuel López Obrador. Conocido como AMLO, el veterano político será investido como el presidente de México el próximo sábado 1 de diciembre durante un evento al que acudirán distinguidas personalidades como el Rey Felipe VI, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence; o el presidente de Venezuela Nicolás Maduro. López Obrador llega al poder con un gran apoyo, tras ganar las elecciones del 1 de julio con un 53,19% de los votos.

Será a partir del día siguiente, domingo 2 de diciembre, cuando AMLO tomará las riendas del país norteamericano y, precisamente, su primer gran reto será tratar de buscar una solución a la crisis humanitaria y política en la frontera generada ante la presencia de la caravana de 5.000 inmigrantes centroamericanos, un colectivo que entró irregularmente en México a mediados de octubre y que, tras recorrer el país de sur a norte en un mes, se encuentra atorado en Tijuana, donde el pasado domingo intentaron entrar en Estados Unidos a la fuerza.

Con el objetivo de evitar que una avalancha de personas cruzara al otro lado, la Patrulla Fronteriza estadounidense lanzó una veintena de latas con gas lacrimógeno a territorio mexicano con las que efectivamente lograron dispersar al grupo. Tras los altercados, el gobierno de México -todavía en manos del presidente Enrique Peña Nieto- deportó a un centenar de centroamericanos acusados de promover los disturbios, mientras que los agentes estadounidenses confirmaron que detuvieron a unos 40 inmigrantes que entraron irregularmente en su territorio.

Después del fallido asalto, los integrantes de la caravana muestran señales de agotamiento ante su incapacidad para organizarse en un número mayor con el que doblegar el poderío estadounidense. Algunos han pedido ser devueltos a sus países, mientras que otros afirman que seguirán al norte en grupos pequeños u otros prefieren quedarse en México a trabajar, donde las posibilidades de obtener un visado de trabajo son mayores que en la primera potencia.

Encontrar una forma de solventar la crisis será un asunto clave a tratar en la agenda internacional de López Obrador, quien ha basado sus más de 30 años de carrera política en ser un abanderado en defensa de los pobres. Ya en octubre propuso ofrecer visas de trabajo a todos los inmigrantes de El Salvador, Honduras y Guatemala que quieran permanecer en México, una iniciativa inédita en la historia del país.

El problema, no obstante, es que muchos inmigrantes no ven quedarse en México como una opción atractiva. El salario mínimo ronda los 4 dólares al día, una cifra que no rivaliza con los más de 10 dólares la hora que pueden ganar en Estados Unidos trabajando de manera ilegal. De hecho, varios inmigrantes han dicho a ABC que para quedarse en México, se van de vuelta a sus países, ya que los niveles de inseguridad con algunas zonas del país azteca rivalizan con las de Centroamérica.

Sin embargo, la presencia de la caravana en Tijuana presenta, primero, una crisis humanitaria, ya que está compuesta por cerca de 5.000 personas, incluidos unos 1.500 niños, que no tienen recursos económicos; una crisis de finanzas públicas para la ciudad, dado que destinan 500.000 pesos diarios (unos 21.500 euros) para cubrir las necesidades de la caravana -comida, limpieza, aseo-. Tercero, supone una crisis de seguridad para la integridad de los propios inmigrantes, debido al creciente descontento de muchos tijuanenses con la caravana después de que Estados Unidos cerrara la frontera el domingo ante al intento de asalto, lo que afectó a miles de sus habitantes que cruzan a diario a Estados Unidos para ir de compras, visitar familiares o trabajar.

Y, cuarto, una amenaza para las relaciones de México con Estados Unidos, ya que podrían enturbiarse si el país azteca permite que episodios como el del pasado domingo se repitan. Es más, nuevos intentos de entrar a la fuerza darían alas al sentimiento antiinmigrante que se está cociendo en México, una sensación que se empezó a gestar después de que caravana penetrara por su frontera con Guatemala a las bravas a mediados de octubre.

A pesar del discurso antimperialista que siempre a enarbolado, López Obrador ha reiterado su voluntad por tener una excelente relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un político caracterizado por su frontal oposición a los inmigrantes indocumentados. Por ello, la respuesta que tome AMLO para solucionar esta crisis servirá como termómetro para medir cómo podrá actuar el nuevo presidente ante las varias situaciones complicadas que aparecerán en su largo mandato, que durá hasta 2024.

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