La AVT «no permitirá ser utilizada para ataques» entre partidos políticos

La nueva polémica abierta en el bipartito de la Comunidad de Madrid, esta vez a cuentas de la reunión mantenida por el vicepresidente y portavoz del Gobierno, Ignacio Aguado (Cs), con la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), suma un capítulo. A las críticas lanzadas por la Asociación de Víctimas del 11-M Afectados por el Terrorismo (que reclamaba un mismo trato para sus integrantes) y las del propio PP (por la «deslealtad» de su socio) se unen ahora las de la propia AVT.

En un comunicado hecho público ayer, a raíz de que ABC desvelara el malestar de los populares con los naranjas por el encuentro del líder de Cs del pasado miércoles, la AVT manifiesta que «tiene una agenda institucional propia y no permitirá ser utilizada para ataques entre formaciones políticas».

Además, recuerdan que, una vez constituido el nuevo Gobierno regional, solicitaron reuniones con la presidenta, Isabel Díaz Ayuso (PP), con Aguado y con el consejero de Justicia, Interior y Víctimas, Enrique López (PP). El colectivo explica que el vicepresidente fue el primero en responder a su solicitud y afirman que López contestó a su petición de reunión cuando se enteró de la cita con el líder de Ciudadanos. No obstante, defienden que tienen una «relación fluida» con las diferentes formaciones políticas que se encuentra representadas en la Asamblea de Madrid y seguirán con su cometido «sin permitir que nadie le marque la agenda».

Pero lo cierto es que en el sector popular del Ejecutivo autonómico existe un malestar manifiesto, por más que de puertas para afuera se intente disimular. Ayer mismo, la propia Ayuso remarcó que López mantendrá, como adelantó ayer este periódico, una reunión con «absolutamente todas» las asociaciones el próximo 25 de octubre, y apostilló: «Es lo mejor, hacerlo así», en un claro mensaje a su socio.

Fuentes gubernamentales del PP criticaron que Aguado «debería haber pensado más en el Gobierno»: «El vicepresidente debe entender que forma parte de un equipo y, al menos, plantear las cosas. El enfado de la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo es lógico, porque ellos piensan, a raíz de lo que hace Aguado, que la presidenta no se quiere ver con ellos, cuando no es así. Ciudadanos ha generado un malestar en el PP y en el Ejecutivo autonómico con esta estrategia, que no es nada inteligente». Es -añaden como ejemplo- como «si la consejera de Presidencia, María Eugenia Carballedo, que es del PP, organiza un acto de Metro, que depende de Ángel Garrido (Cs). Nadie lo entendería».

Fuentes de Ciudadanos explican que «es lógico que si el vicepresidente recibe una petición de reunión con la AVT la reciba»: «Está entre sus atribuciones del cargo y se seguirá reuniendo con todas las empresas, asociaciones o colectivos que lo soliciten, para buscar soluciones a los problemas que puedan afectarles».

En apenas un mes y medio de Gobierno, son varios ya los encontronazos entre ambos socios de Gobierno: primero, por una campaña publicitaria denominada «Equipo Aguado», en la que se destacaba el papel y los perfiles de los consejeros de Cs, algo que en el PP sentó mal al considerar que debe darse una imagen de unidad en la coalición, y no de que existen dos gobiernos paralelos. Las declaraciones de César Zafra, portavoz de los naranjas en la Asamblea, pidiendo el cierre de Avalmadrid o el apoyo de su formación a una comisión de investigación solicitada por PSOE, Podemos y Más Madrid en torno al ente han sido, sin embargo, los baches más duros de asimilar por los populares. Hasta entonces se mostraron, sin embargo, muy cautos a la hora de criticar a sus socios, en un esfuerzo por no generar una imagen de desunión. Sin embargo, el desencuentro por el asunto de las víctimas del terrorismo, colectivo para el que se ha creado una consejería específica y al que se pretende cuidar al máximo, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia del equipo de Ayuso.

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