Kurz no descarta volver a formar coalición con la extrema derecha

La extrema derecha se refiere a él como el «ternerito», mientras que la extrema izquierda lo considera «la cara burguesa del populismo de derechas», pero nadie duda acerca de la victoria electoral que obtendrá hoy en Austriael joven líder del Partido Popular (VÖP), el conservador Sebastian Kurz.

Cuando el pasado mes de mayo estalló en pedazos el gobierno que había formado con la extrema derecha del FPÖ, Kurz ni siquiera se llevó a casa todo lo que tenía en su despacho de canciller de la República. «Volveré pronto», vaticinó, y desde entonces no ha parado de recorrer Austria, pueblo a pueblo, prometiendo una continuidad que las encuestas dan por hecho. Todas lo sitúan como candidato más votado. Las más optimistas le adelantan un 36% de los votos, las más pesimistas un 31%.

La única incógnita por resolver es con quién formará la próxima coalición de Gobierno y Kurz ha sido muy cuidadoso en sus intervenciones de campaña para no descartar una reedición de la azul-turquesa, los colores VÖP-FPÖ. En el último debate televisado, evitó reiteradamente responder de forma directa a esa pregunta y se limitó a decir que «hay puntos de programa que nos separan».

Según ha publicado en Viena el diario «Kronen Zeitung», el pasado martes Kurz presentó a su partido un informe sobre política de seguridad que, además de menos beneficios sociales para los inmigrantes, sanciones para los padres de los escolares que se ausentan de las aulas (incluidos los gladiadores del clima de los viernes) y contención de la migración, contenía un punto difícil de asumir para el FPÖ: la prohibición del Movimiento Identitario.

Racismo y antiislamismo

Firmemente anclados en la base electoral del FPÖ, los identitarios promueven el racismo y el antiislamismo como una posición «cool» entre los jóvenes y en los últimos años han invitado a Austria a grupos neonazis de toda Europa, para participar en marchas contra la inmigración. Sus demandas encuentran respaldo en el discurso del recién elegido nuevo presidente del FPÖ, Norbert Hofer, que en su último mitin denunciaba que «Mohamed es el tercer nombre para bebé preferido en Viena».

Esta condición disolvería la base electoral del FPÖ y reunificaría la derecha austriaca en torno a Kurz. Si Hofer no cede, el reelegido canciller tendría que decidir entre la gran coalición con los socialdemócratas, que lleva toda su carrera política combatiendo, o la denominada «Dirndl», en honor al tradicional traje femenino de los Alpes y que reuniría a los conservadores con los liberales Neos y Los Verdes.

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