Juan Germano: “Los matices con la UCR pueden hacer crecer a Cambiemos”

Juan Germano, director de Isonomía Fuente: LA NACION – Crédito: Fabián Marelli

El consultor señala que hoy Macri aventaja a Cristina, pero que la expresidenta sigue competitiva, aunque los juicios que enfrentará le ponen un techo; “si el PJ se une, hay que barajar de nuevo”, advierte

Las tensiones dentro de Cambiemos entre el macrismo y el radicalismo pueden terminar fortaleciendo el proyecto de reelección de Mauricio Macri, que según las encuestas de hoy se impondría en una segunda vuelta. Sin embargo, la figura de Cristina Kirchner tiene tal nivel de competitividad que es difícil descartar su regreso. Al mismo tiempo, el PJ no kirchnerista no logra posicionarse como una alternativa fuerte.

En una entrevista con LA NACION, el director de Isonomía, Juan Manuel Germano, analizó el escenario electoral y advirtió sobre la estrategia electoral del oficialismo. “Hay que ver si el Gobierno logra quitar el dólar de la tapa de los diarios”, dijo.

-¿El Gobierno pasa su peor momento en términos de imagen?

-El peor momento del Gobierno se dio a mediados del año pasado, cuando se fue al FMI. La opinión pública no lo esperaba. Ese fue el momento de mayor tensión, sobre todo con parte de su electorado más fiel. Ahora es un momento en el que el oficialismo tiene que empezar a darle excusas, en el mejor sentido de la palabra, a un electorado que está dispuesto a escucharlo, pero que no tiene definido a quién votar. No es el peor momento, pero es un momento clave.

-¿Cuál es la carta del Gobierno para hablarle a ese electorado?

-Hay una carta evidente que es la económica, que excede a Macri y que es una característica de todos los oficialismos. Después hay temas en los que ese núcleo de votantes potenciales de Cambiemos se siente más cómodo, como la seguridad. También tendrá que ver si el Gobierno logra quitar el dólar de la tapa de los diarios. En términos de aprobación de los oficialismos, cuando tenés un dólar que no se mueve demasiado y disminuye la paranoia, los gobiernos se acomodan en la opinión pública. Así pasó a fines del año pasado después de la corrida, cuando las variables de aprobación del Gobierno pararon de caer e incluso subieron.

-¿Por qué tanta sensibilidad?

-Porque nos quemamos con leche durante 50 años. La economía es un proceso muy complejo para entender, pero lo que significa el dólar en la Argentina hace que cualquier argentino entienda muy rápido que si tenés un movimiento es síntoma de problemas. Desde ese punto de vista, la reacción de la opinión pública a pequeños movimientos es exagerada.

-¿Algún espacio puede llegar a la victoria en primera vuelta?

-Hoy parece difícil. Los dos principales polos [macrismo y kirchnerismo] tienen electorados muy duros y una potencialidad de crecimiento limitada. Además, el tercer espacio [el peronismo no K] hasta el momento no pudo capitalizar la erosión de la imagen del Gobierno en 2018.

-¿Cómo repercuten en el electorado de Cambiemos las tensiones con la UCR y la insistencia para que haya internas?

-Es una consecuencia de una necesidad. Como tenés núcleos duros tan fuertes, para hacer crecer un espacio necesitás convencer a argentinos que hoy no están adentro: los indecisos, independientes, frustrados. Para llegar a ellos hay que mostrar matices. Si tocás siempre la misma música que sirve para tu núcleo duro, difícilmente vas a hacer que ese otro electorado baile. Tener matices genera tensiones, pero es muy importante para crecer. Siempre y cuando esas discusiones se terminen resolviendo de manera ordenada, a la larga otorgan mayor potencia de crecimiento.

-¿Están midiendo a Lousteau?

-Es un dirigente que mide bien en términos de imagen y conocimiento nacional. De ahí a que tenga votos es un proceso. Tiene presente y futuro político. Su posicionamiento tuvo cierto zigzag y eso hace que a su votante no le sea indiferente dónde termina compitiendo y dónde no. Es un actor a seguir y hay que ver qué matiz le da a Cambiemos si decide competir en el espacio.

-Según la foto de hoy, ¿Macri gana una segunda vuelta?

-Cambiemos se permite más matices que Unidad Ciudadana y eso le da más capacidad para crecer. Macri es una cosa, María Eugenia Vidal es parecida pero diferente, al igual que Horacio Rodríguez Larreta, Elisa Carrió, Patricia Bullrich o Lousteau. Son muchas figuras que parecen lo mismo pero no lo son. Me está costando encontrar en el kirchnerismo actores que le sumen matices a lo que hay. Axel Kicillof o Agustín Rossi me parecen muy parecidos a Cristina. En ese escenario, Cambiemos tiene más herramientas para crecer. Pero no hay un escenario como en 2003, cuando Carlos Menem perdía claramente contra cualquier candidato. Cristina es una candidata competitiva y no veo que se pueda eliminar cierta incertidumbre por completo. En este esquema, cuando hoy hacés los escenarios de segunda vuelta, Macri saca más votos que Cristina.

-¿Y si el peronismo se une?

-Es muy difícil responder a eso. Si el peronismo se une, uno asume que Cristina no será candidata. Parece difícil que haya una interna con Cristina candidata. Si ella no se postula genera una especie de bomba porque sacás uno de los polos más importantes. Sería como un barajar y dar de nuevo. Un escenario de peronismo unido es difícil de prever. La composición de votos de Juan Manuel Urtubey es una, la de Sergio Massa es otra y la de Miguel Pichetto es otra. Que tengan todos esos votos por separado no quiere decir que todos confluyan en una sola figura.

-¿Urtubey o Massa pueden hacer una buena elección?

-Hasta el momento no pudieron vencer la polarización. El escenario les dificulta el crecimiento. No es clara la estrategia. Pichetto va a la derecha de Macri, Urtubey intentó acercarse para intentar captar el voto frustrado y Massa estuvo cerca de Macri en 2017, después se fue al medio y ahora tuvo coqueteos con parte del kirchnerismo. Para el tercer espacio, agosto es la final del mundo porque define su potencialidad de crecimiento. Hoy está más cerca de los 20 puntos que de los 30. No tiene la fuerza suficiente para quebrar la polarización.

-¿Qué tan en serio hay que tomar la figura de Roberto Lavagna?

-Nadie tiene la fuerza suficiente para competir y quebrar la dinámica de la elección. En 2013, si Massa competía rompía el esquema, pero hoy no hay nadie que tenga esa fuerza. Lavagna es potencialmente un buen candidato, pero no por competir va a cambiar la dinámica. Tiene mucho desconocimiento en los menores de 30 años, tiene que volver a recorrer el conurbano. Sí tiene buena imagen y buenas cualidades técnicas probadas, pero eso, per se, no alcanza.

-Cristina afrontará juicios orales durante la campaña. ¿Su núcleo seguirá impermeable?

-Estas cuestiones no afectan tanto a su núcleo duro, sino que terminan de reforzar su techo electoral. Hay una parte del núcleo que considera que todo es mentira, pero hay otra parte que firma en disconformidad, que cree que el kirchnerismo tiene que resolver temas de corrupción, pero le es más fuerte que gobierne Macri. Lo mismo ocurre a la inversa. Los votantes saben que no están conformes con la situación económica, pero no quieren que vuelva Cristina.

-¿Qué peso tendrá Vidal en 2019?

-Como en 2015 y 2017, va a tener un rol clave. Primero, porque es la dirigente con mejor imagen del país. Segundo, porque se juega todo y es una elección muy significativa. Tercero, porque es la dirigente con mayor capacidad para otorgarle matices a Cambiemos. Y cuarto, porque tiene una particularidad en el vínculo que genera con la ciudadanía que la hace ideal para una campaña.

-Las especulaciones dicen que Vidal tracciona votos para Macri y que no se separó la elección bonaerense por eso. ¿El fenómeno de arrastre está vigente?

-Sí. El peso de las figuras en las boletas es importante. La ciudadanía está tan independiente que nos hace tirar los libros de ciencia política. La personalización es un hecho y muchos votan personas. Al mismo tiempo, en 2017 se vio que Esteban Bullrich le ganó a Cristina pese a su bajo nivel de conocimiento, y en 2015 el corte de boleta fue masivo pese a que en la provincia no hay demasiado corte. Hoy, el patrón es que no hay patrón y la ciudadanía hace lo que quiere.

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