Juan Espino, en la meca de los luchadores mundiales

Entrar al olimpo de la lucha derribando la puerta. Y hacer historia. Esa es la intención de Juan Espino (Las Palmas de Gran Canaria, 1980), que pelea este viernes en Las Vegas en la final de The Ultimate Fighter, un reality televisivo estadounidense en el que los luchadores compiten por entrar en la mayor compañía mundial de artes marciales mixtas (MMA), la Ultimate Fighting Championship (UFC). Al otro lado del octógono estará Justin Frazier, un peleador muy peligroso por su excelso golpeo. «Es un gran luchador, siento un respeto enorme por él. Será un combate muy duro», anticipa Espino a ABC. Para llegar hasta aquí, ha tenido que ganar previamente dos combates, frente a Ben Sosoli y Maurice Greene, asegurándose así, sea cual sea el resultado, su aterrizaje en la cima de las MMA. «Ya tengo un contrato de varias peleas con la UFC y seguirán contando conmigo, aunque ni así estás a salvo aquí. Ya conseguí lo que quería, que suene mi canción y hacer ese camino hacia el octógono. Llegar hasta aquí era una utopía, por qué no seguir soñando», relata el canario.

El premio de formar parte del plantel de los mejores luchadores del mundo se lo ha ganado a golpe de trabajo. «El Guapo», como se le conoce dentro de la UFC, focalizó un objetivo en el que probablemente pocos creían debido a las 38 primaveras que han visto pasar sus ojos. «Fue una apuesta exclusivamente mía y de saber hasta dónde soy capaz de llegar. Me alegra mucho que la gente disfrute con mis logros, y si le alegro el día a alguien es increíble. Estoy orgulloso de ser canario y español», apunta. Lo cierto es que su participación en la mayor liga de MMA ha despertado un fuerte interés mediático y ha arrastrado a una gran oleada de aficionados. «Sueño conseguido. Estamos en UFC», anunciaba en sus redes Espino hace unos días para delirio de los seguidores. El canario es consciente de la necesidad de tener un comportamiento correcto para poder proyectar un deporte que todavía es fuertemente denostado. «Me alegra que las MMA crezcan. Me gusta que se entienda que el deporte tiene unos valores importantes no es una pelea de bar. Desde mi aportación intentaré dar el mejor ejemplo a las futuras generaciones que vengan», asegura.

«El Guapo» llega al enfrentamiento de su vida con la maquinaria a punto. El hecho de fichar hace años por el American Top Team, uno de los gimnasios de referencia mundiales, le ha permitido progresar en su «striking» o golpeo de pie y medirse con grandes peleadores. «He mejorado muchísimo todas mis cualidades. También he podido trabajar y medirme con top mundiales y eso hace que mi autoestima suba», explica el canario. Una victoria en la final le aseguraría una entrada de altos vuelos en la compañía estadounidense. Pese a su edad, algo que no es extraño en peleadores del peso pesado como él (Daniel Cormier, 39 o Fabricio Werdum, 41), el canario tiene un buen récord (8-1) y grandes posibilidades de hacer carrera en la Champions League de las artes marciales mixtas.

Para el público generalista, Espino puede ser un desconocido, no así para el aficionado a la lucha. De hecho, ha desarrollado una estratosférica carrera en la lucha canaria, de la que es su máximo exponente, alcanzando el máximo grado existente. Conquistado el territorio insular, dio el salto hasta el continente africano, para competir en la lucha senegalesa. Su periplo por esas tierras fue inmejorable, dominando a todos los luchadores en su casa, obteniendo un balance de 7 victorias y ninguna derrota, ganándose así el apodo del «León Blanco» en el continente negro y siendo el único extranjero reconocido por la Federación senegalesa. Vencer ante la adversidad, fuera de la zona de confort, ha propiciado que «El Guapo» haya desarrollado un buen control psicológico. «Intento ser un buen estratega y pienso que uno de mis puntos fuertes es la mente», señala.

Cuando entre por la puerta del octógono, Espino se convertirá en el cuarto español que participa en un evento oficial de la UFC. El primero fue Alberto Cerro León (11 de marzo de 1994); el segundo Enrque Marín «Wasabi» (21 de noviembre de 2015 y 9 de julio de 2016) y el tercero Abner Lloveras (11 de diciembre de 2015). Una actuación destacable puede servir para poner el nombre de España encima de la mesa y darle un impulso a este deporte que apenas cuenta con un cuarto de siglo de vida. Por el momento, el canario solo piensa en disfrutar del momento, sin presiones ni agobios, consciente de que el ritmo lo debe marcar el día a día. «Mi pensamiento era llegar a la UFC y lo he logrado. No quiero entrar en tesituras de si puedo hacer o no una carrera exitosa. Toca disfrutar de mi momento y después de eso ya se verá qué más retos puedo tener o no. Ahora soy una persona de metas y voy a por ellas. ¿Cuál será la próxima?».

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