Jineteadas, una tradición que hace a nuestra identidad

“La historia argentina se escribi√≥ a caballo”, expresaban con sabidur√≠a nuestros abuelos cuando se hablaba del destacado papel que jugaron los militares y los gauchos en la historia de nuestra independencia.

Se denomina gaucho (del quechua “huachache”, que significa hu√©rfano o vagabundo) al habitante de las llanuras en la Argentina, Uruguay, Paraguay, sur de Brasil y de Chile, y sudeste de Bolivia. Su presencia en territorio argentino se remonta al siglo XVI, en las vaquer√≠as del litoral y en la llanura pampeana, siendo en su mayor√≠a criollos o mestizos con una vida rural semin√≥made. Sin embargo, en su sentido m√°s amplio, los gauchos tienen caracter√≠sticas propias en cada zona del pa√≠s. El del norte argentino -recordemos a los gauchos de G√ľemes- se diferencia del de la llanura pampeana o de aquel del Litoral no solo en su alimentaci√≥n, sino tambi√©n por su forma de vestir, su modo de ensillar un caballo o de expresarse.

Cuando hablamos de nuestras acendradas tradiciones, muchas se remontan a aquellas de los gauchos de hace m√°s de 200 a√Īos. No podemos repasar la historia de nuestro pa√≠s sin considerar su activa participaci√≥n, ya sea en la guerra de la independencia como en las distintas etapas de la organizaci√≥n nacional, incluyendo tambi√©n su actuaci√≥n en la ampliaci√≥n territorial surgida de la conquista del desierto, al sur del R√≠o Salado, primero, y del R√≠o Colorado, despu√©s.

Es indudable tambi√©n que el gaucho argentino se ha convertido en espejo para muchos de los habitantes del interior del pa√≠s. Recobran fuerza a su sombra rasgos paradigm√°ticos como su admirable solidaridad, su respeto por la palabra empe√Īada, su valent√≠a y hospitalidad, sus razonamientos cargados de profunda simpleza y sentido com√ļn, junto con su caracter√≠stica destreza con los animales. Todo esto enaltece la figura gauchesca, otorg√°ndole un valor digno de preservar e imitar, gracias tambi√©n a los aportes de la llamada literatura gauchesca. Tanto el poema √©pico “Mart√≠n Fierro”, de Jos√© Hern√°ndez, como la novela rural “Don Segundo Sombra”, de Ricardo G√ľiraldes, son ejemplos destacados de un g√©nero profundamente arraigado en aquellas ra√≠ces gauchas, al igual que “Santos Vega”, de Rafael Obligado; “Fausto”, de Estanislao del Campo, o “Juan Moreira”, de Eduardo Guti√©rrez, por solo nombrar algunos.

Las jineteadas mantienen viva una larga tradición Fuente: Archivo

Indisolublemente ligada a la imagen de nuestro gaucho est√° la figura del caballo, tan utilizado para las tareas rurales como para el deporte. En alg√ļn tiempo no tan lejano, jinetes desplegaban sus destrezas montados en un “bagual” e incluso se jugaban la vida para demostrar su val√≠a en una fiesta campera o con motivo de alg√ļn aniversario religioso, derivaci√≥n hoy encarnada en el deporte de las jineteadas, en las que el hombre -en evidente inferioridad de condiciones- intenta mantenerse arriba del animal por breves segundos, demostrando no solo su capacidad para evitar caer, sino tambi√©n su entusiasmo por mantener viva una larga tradici√≥n.

La vasta cultura gauchesca contempla m√ļltiples saberes. Desde lo musical, la guitarra es un instrumento insoslayable a la hora del encuentro, muy ligada tambi√©n al recitado y las payadas propias de una tradici√≥n mayormente oral, adem√°s de los bailes tradicionales.

El trabajo del cuero, la vestimenta t√≠pica con bombachas, fajas o rastras, el poncho, botas y espuelas, boina o chambergo, el pa√Īuelo al cuello, los aperos criollos, el fac√≥n y el rebenque. Una larga lista de expresiones que hemos de sostener y promover en todas sus vertientes y manifestaciones, incluso en el caso de las tantas veces cuestionadas, sin raz√≥n ni conocimiento, jineteadas que pocos valoran desde una mirada que desconoce nuestras ra√≠ces. En una era eminentemente tecnol√≥gica, en los pueblos y las enormes extensiones de campos, personas de a caballo contin√ļan realizando su tarea noble y silenciosamente, sin alardes ni altisonancias, integrando pasado y presente en nuestra vasta geograf√≠a.

Apuntalar y construir estas valiosas tradiciones, muchas veces más reconocidas y respetadas por quienes nos visitan desde el extranjero que por los propios ciudadanos, es defender nuestra identidad y nuestra historia, impulsándonos más sólidamente desde ellas hacia un futuro compartido que nos hermana.

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