Jesús Herrada, en nombre de su hermano José

Los ciclistas ganan y se enternecen. Irradian emoción y se purifican con el llanto. Es la agitación interior que provoca el éxito, la recompensa a los esfuerzos estacionales, los entrenamientos en solitario, horas de fatiga el pueblo. En Javalambre lloró el gorrión Ángel Madrazo y en la bellísima localidad del Maestrazgo de Ares del Maestre también sollozó Jesús Herrada, el vecino de Mota del Cuervo, hermano de José Herrada, al que Madrazo descosió en la subida turolense. En nombre de su pariente, confidente y compañero de equipo y habitación, el conquense ganó la sexta etapa de la Vuelta marcada por la desolación. Cuatro primeros espadas, tres números uno de tres equipos se retiraron por una caída masiva en la frontera entre Teruel y Castellón. En la vibración de la jornada, hubo cambió de líder. El belga Dylan Teuns, que ganó en el estreno de la montaña del último Tour, se ganó el maillot rojo gracias a una fuga masiva de once ciclistas y la renuncia o impotencia del Astana que comanda Supermán López.

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