Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir: la legendaria historia de amor de dos grandes intelectuales del siglo XX

“Hoy en d√≠a tendemos a olvidar cu√°n glamorosos y famosos eran, como estrellas de cine”, dice la escritora Claudine Monteil

En París , en octubre de 1929, dos brillantes jóvenes estudiantes de filosofía se enamoraron profundamente.

Sus nombres eran Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir y se convertirían en dos de los pensadores más influyentes de su época.

“Hoy en d√≠a tendemos a olvidar cu√°n glamorosos y famosos eran, como estrellas de cine”, dice la escritora Claudine Monteil, una de las fundadoras del movimiento de derechos de las mujeres en Francia y amiga personal de la pareja.

En los a√Īos 70, “en Francia, un escritor era como una estrella de cine”, explica Monteil. “Ten√≠an una reputaci√≥n extraordinaria e iban por el mundo siendo recibidos como cabezas de Estado”.

“Hoy en d√≠a tendemos a olvidar cu√°n glamorosos y famosos eran, como estrellas de cine”, dice la escritora Claudine Monteil.

Su historia de amor y de mutua colaboración intelectual, que se extendería por medio siglo, fue una de las más famosas y menos convencionales del siglo XX.

No solo nunca se casaron, algo ya escandaloso para la época, sino que -todavía más chocante- tuvieron una relación abierta en la que ambos tenían amantes.

Monteil, los conoci√≥ en la d√©cada de los 70, cuando ella ten√≠a 20 a√Īos, y ha escrito numerosos libros sobre la pareja.

En entrevista con el programa Witness de la BBC, Monteil habla de cómo los conoció y cómo era esta legendaria pareja en la intimidad.

Conociste primero a Sartre en una protesta en Par√≠s y tuviste un episodio vinculado a unos libros de c√≥mics. ¬ŅQu√© pas√≥?

Fue extraordinario porque hab√≠a so√Īado con conocer a Sartre y tener una reuni√≥n muy intelectual y seria con √©l. Tu sabes, cosas que piensas cuando eres una estudiante de 20 a√Īos y vas a conocer a un gran fil√≥sofo como √©l.

Sartre me pregunt√≥ qu√© libros tra√≠a. Y yo estaba tan avergonzada de traer esas lecturas no intelectuales… Me ruboric√© y estaba casi que llorando, pero le ten√≠a que mostrar.

Jean-Paul Sartre (1905-1980) es considerado el padre del existencialismo.

Jean-Paul Sartre (1905-1980) es considerado el padre del existencialismo.

Entonces, de repente, Sartre hace una sonrisa enorme y me dice: “¬ŅTe gustan los libros de c√≥mics? ¬°A m√≠ tambi√©n!”. Y empezamos a hablar de c√≥mics y como nos gustaban tanto a los dos, al final declar√≥: ‘Eres una joven estudiante muy interesante”.

En base a esa charla, √©l se ofreci√≥ a presentarte a De Beauvoir, que era tu hero√≠na. Y fuiste con una delegaci√≥n de mujeres que integraban la campa√Īa para legalizar el aborto en Francia.

Fui a su casa y √©ramos como ocho mujeres, todas al menos 10, 20 o 30 a√Īos m√°s grandes que yo. Cuando llegu√© y me sent√© frente a ella, estaba esperando escucharla, pero me qued√≥ mirando y dijo: “¬ŅCu√°l es tu punto de vista y qu√© sugieres como estrategia para la campa√Īa para legalizar el aborto?”.

Tuve que responder al instante y H√©l√®ne de Beauvoir, su hermana, luego me dijo: “Hiciste lo correcto al responder, porque si no lo hac√≠as, no ibas a existir m√°s para ella”.

¬ŅC√≥mo eran Sartre y De Beauvoir?

Al conocer a Sartre, lo primero que te golpeaba era cu√°nto m√°s feo era en persona que en fotos. No era un hombre atractivo, por as√≠ decirlo. Pero ten√≠a la voz m√°s extraordinaria y c√°lida que jam√°s haya escuchado y, cuando te hablaba, te hac√≠a sentir que eras la √ļnica persona que interesaba en el mundo.

Simone de Beauvoir me trat√≥ con dignidad cuando yo era tan joven… Te dir√≠a que era una persona muy directa y frontal.

Y para mí eran la mejor pareja del mundo.

Los unía la forma de ver el mundo y la escritura.

“Cuando la conoc√≠, tuve la sensaci√≥n de tener la mejor relaci√≥n que pudiese tener con cualquiera”, me cont√≥ Sartre.

Era una relación completa que implicaba una igualdad total.

"El segundo sexo" (1949) de Simone De Beauvoir (1908-1986) inspiró la llamada segunda ola del feminismo
“El segundo sexo” (1949) de Simone De Beauvoir (1908-1986) inspir√≥ la llamada segunda ola del feminismo

Ella se volvió tu amiga y la visitabas una o dos veces por semana. En base a esa cercanía decís que pudiste notar que ella encontraba difícil tener que compartir a Sartre con las muchas otras mujeres que había en su vida.

Ella había aceptado el pacto que tenían de que eran el amor más esencial de sus vidas pero que, al mismo tiempo, tenían amantes.

Ella también tenía amantes a los que quería mucho, como el escritor estadounidense Nelson Algren y el escritor francés Claude Lanzmann.

Pero, cuando los conoc√≠ en los a√Īos 70, fue un shock porque Sartre ten√≠a una agenda de una hora para esta mujer, una hora para esta otra, y luego destinaba las comidas y tardes para Simone de Beauvoir.

Ese no era mi ideal de relación amorosa y podía ver que, en realidad, Simone de Beauvoir estaba sufriendo por eso.

¬Ņ√Čl alguna vez intent√≥ seducirte?

Nunca intentó seducirme, pero una vez me invitó a almorzar solos. Entonces alguien cercano me recomendó no ir porque todo el mundo pensaría que lo estaba intentando seducir.

Así que cancelé el almuerzo y Sartre entendió muy bien. Y desde entonces Simone de Beauvoir supo que nunca intentaría seducir a Sartre y eso creó un vínculo muy especial entre nosotras.

Monteil asegura: "Cuando Simone de Beauvoir leía uno de tus textos era como una profesora y era dura, pero él amaba eso"
Monteil asegura: “Cuando Simone de Beauvoir le√≠a uno de tus textos era como una profesora y era dura, pero √©l amaba eso”

La pareja compart√≠a la pasi√≥n por las ideas y la escritura, pero ella pod√≠a ser una cr√≠tica muy dura, ¬Ņno?

Cuando Simone de Beauvoir leía uno de tus textos era como una profesora y era dura, pero él amaba eso.

Sartre nunca publicó nada sin que Simone de Beauvoir lo hubiera leído palabra por palabra y criticado. Una vez él le pidió que regresara antes de Estados Unidos solo para que le corrigiera un manuscrito.

H√©l√®ne de Beauvoir me cont√≥ que una tarde ella le dijo a Sartre: “Este texto es muy pobre, no puedes publicarlo”, tom√≥ los papeles y los rompi√≥. √Čl estaba acostumbrado a sus cr√≠ticas, pero para ese entonces, ya estaba perdiendo la visi√≥n y le era muy dif√≠cil escribir.

√Čl le respondi√≥: “Te odio, Castor”, que es como le llamaba por la similitud entre beaver, el nombre del animal en ingl√©s, y el apellido de ella.

Entonces, ella le dijo: “S√≠, me odias hoy, pero ma√Īana de ma√Īana volver√°s a tu manuscrito y lo escribir√°s de la forma que usualmente lo haces”.

Y todo estuvo bien. Era amor.

¬ŅC√≥mo eran el uno con el otro?

Simone de Beauvoir era más alta que Sartre y ponía su mano en el hombro de él todo el tiempo, era un gesto muy tierno. Y él siempre la miraba, aunque ya no pudiese ver muy bien al final. A veces también se terminaban las frases el uno del otro.

Sartre me contó que la primera vez que habló con ella quedó fascinado por su belleza y su inteligencia.

“Siempre me pareci√≥ hermosa-me dijo-, incluso cuando la conoc√≠ por primera vez… ¬°y eso que ten√≠a puesto un sombrero muy feo!”.

“Lo maravilloso de Simone de Beauvoir -continu√≥- es que tiene la inteligencia de un hombre (…) y la sensibilidad de una mujer”.

De Beauvoir se desvaneci√≥ durante el funeral del Sartre; la escritora e intelectual morir√≠a casi exactamente 6 a√Īos despu√©s, el 14 de abril de 1986.
De Beauvoir se desvaneci√≥ durante el funeral del Sartre; la escritora e intelectual morir√≠a casi exactamente 6 a√Īos despu√©s, el 14 de abril de 1986.

Sartre muri√≥ el 15 de abril de 1980, cuando ten√≠a 74 a√Īos. ¬ŅC√≥mo fue para ella?

√Čl muri√≥ justo despu√©s de que ella dej√≥ el hospital. Eso le rompi√≥ el coraz√≥n. Y lo otro que le rompi√≥ el coraz√≥n fue tener que organizar el funeral.

El gobierno francés le ofreció poner un cordón policial para hacer toda la caminata desde el hospital hasta el cementerio, pero Simone de Beauvoir rechazó todo esto.

Dijo: “No, Sartre no quer√≠a ning√ļn reconocimiento oficial. Solo quer√≠a que la gente estuviese ah√≠”. Y yo le coment√©: “Pero no vas a tener a nadie protegi√©ndote y van a haber miles de personas”.

De hecho, eso fue lo que sucedió: creo que la cifra oficial de concurrencia a su funeral fueron 50.000 personas.

Hubo exactamente una milla y media de personas a lo largo de tres avenidas yendo al funeral.

Cuando llegamos al cementerio ni siquiera habían protegido los alrededores de la tumba y los periodistas, especialmente los de televisión, empezaron a empujarme con las cámaras, para tener una mejor imagen de Simone de Beauvoir.

Simone de Beauvoir empezó entonces a desvanecerse y luego se desmayó en su casa y tuvo que ser hospitalizada en emergencia por dos semanas.

Fue terrible. Estuvo llorando todo el tiempo, pero lo que le salv√≥ la vida fue escribir: decidi√≥ escribir la historia de los √ļltimos a√Īos de Sartre.

En ese mismo libro publicó 100 páginas de entrevistas a Sartre sobre temas que él no pudo publicar. Son discusiones entre ellos sobre la escritura de Sartre, la vida y la noción de libertad, que son extremadamente removedoras y bellas.

Rechazo al Nobel

Sartre y de Beauvoir, unidos a√ļn despu√©s de la muerte

Sartre y de Beauvoir, unidos a√ļn despu√©s de la muerte

Durante sus a√Īos juntos, Sartre escribi√≥ sobre filosof√≠a y existencialismo, narr√≥ obras de teatro, novelas y tratados, eliminando numerosos absolutos y certezas morales del pasado.

Incluso gan√≥ el Nobel de Literatura en 1964, pero lo rechaz√≥ porque “consistentemente hab√≠a declinado todos los honores oficiales”, se√Īala en su p√°gina web la propia premiaci√≥n.

De Beauvoir escribió sobre ética, filosofía y el lugar de la mujer en el mundo, obras que inspiraron una generación posguerra dominada por la escena intelectual francesa.

Por Louise Hidalgo

Lee m√°s: lanacion.com.ar


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