Jaime Ortega: el cardenal cubano que fue clave en el deshielo con EE.UU.

Jaime Ortega Fuente: Archivo

CARACAS.- Cuando el cardenal cubano Jaime Ortega irrumpi√≥ en 2015 en el famoso programa Con 2 que se quieran 2, el pa√≠s entero se sorprendi√≥, pero sobre todo constat√≥ la dimensi√≥n del personaje invitado, uno de los principales aliados eclesi√°sticos del papa Francisco en Am√©rica Latina. Desde el triunfo de los “barbudos” ateos en 1959, nada parecido hab√≠a ocurrido en la televisi√≥n cubana: la iglesia de los perseguidos acced√≠a al coto privado de la elite revolucionaria.

El jerarca de la Iglesia Cat√≥lica, arzobispo de La Habana y posterior cardenal, habl√≥ con su voz tenue, la misma que usaba para sus conversaciones pol√≠ticas. Y all√≠ dej√≥ la sentencia que marc√≥ durante a√Īos su quehacer diplom√°tico: “Se ha hecho un camino largo, a veces dif√≠cil, contradictorio? Pero siempre existi√≥ espacio para el di√°logo, siendo este el sendero correcto”.

El cardenal em√©rito Jaime Ortega, figura clave en la pol√≠tica cubana de las dos √ļltimas d√©cadas, muri√≥ ayer a los 82 a√Īos en La Habana, tres a√Īos despu√©s de que el Papa lo relevara de su cargo por razones de edad. Su estado de salud hab√≠a empeorado y desde hace d√≠as se tem√≠a el desenlace, que finalmente se produjo durante la madrugada cubana.

La revolución cubana celebraba ayer una de sus fiestas más importantes, el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, que pese a ser un fracaso cimentó la leyenda de Fidel Castro. Toda una paradoja.

“Su eminencia reverend√≠sima”, como lo defini√≥ el diario Granma, √≥rgano oficial del Partido Comunista Cubano, que destac√≥ “su incansable trabajo pastoral y su amor al pa√≠s, que lo llevaron a fortalecer las relaciones entre la Iglesia Cat√≥lica Romana y el Estado”. Palabras que posteriormente repiti√≥ el presidente Miguel D√≠az-Canel.

Ortega, tan alabado por su diplomacia como criticado por su cercan√≠a a Fidel y, sobre todo, a Ra√ļl Castro, no pasar√° a la historia por su “invaluable labor pastoral”, como subray√≥ en su d√≠a el Pont√≠fice, sino sobre todo porque gracias a sus maniobras consigui√≥ que los cat√≥licos cubanos, perseguidos durante buena parte de la revoluci√≥n, salieran de sus catacumbas caribe√Īas.

√Čl mismo permaneci√≥ durante ocho meses en una de las Unidades Militares de Ayuda a la Producci√≥n (UMAP), los temidos campos de concentraci√≥n donde la revoluci√≥n cubana encerraba sobre todo a homosexuales, pero tambi√©n a cat√≥licos, para ser “reeducados” en la fe castrista.

Ortega, cardenal desde 1994, arzobispo habanero hasta entonces, recibi√≥ a los tres papas (Karol Wojtyla, Joseph Ratzinger y Jorge Bergoglio) y tambi√©n sirvi√≥ de puente entre las administraciones de Barack Obama y Ra√ļl Castro durante el deshielo que culmin√≥ con la visita del entonces presidente norteamericano a La Habana, en 2016.

Obama demostró su cercanía al cardenal cuando no bien bajó del Air Force One fue a La Habana Vieja para saludarlo y realizar su primer recorrido por la ciudad, una forma de reconocer sus labores secretas para una reconciliación histórica hoy dinamitada por su sucesor, el presidente Donald Trump.

El todopoderoso cardenal luci√≥ siempre sus dotes para la diplomacia, fiel heredero de la tradici√≥n del Vaticano y de la escuela de Augusto Casaroli. Su cercan√≠a con el papa Francisco era tan evidente que a pesar de pedir su jubilaci√≥n al cumplir los 75 a√Īos, el Santo Padre lo mantuvo al frente de la jerarqu√≠a cat√≥lica durante cuatro a√Īos m√°s.

El cardenal emérito también consiguió la liberación de presos políticos, aliado en ocasiones con diplomáticos europeos.

Sus relaciones con el poder se vieron facilitadas por su cercan√≠a personal con Ra√ļl Castro, su interlocutor m√°s √≠ntimo pese a situarse ambos en las ant√≠podas ideol√≥gicas. Mucho se ha hablado sobre la fe cat√≥lica de Ra√ļl, tan distante de su hermano mayor en estos asuntos.

Luego de recibir en su pa√≠s a Francisco en 2015, Ra√ļl Castro profundiz√≥ el misterio con una frase que dio la vuelta al mundo: “Si sigue as√≠ volver√© a rezar y volver√© a la Iglesia Cat√≥lica”.

En los √ļltimos a√Īos, los opositores y disidentes cubanos, que ya lo criticaban por su cercan√≠a al poder, arremetieron luego contra el cardenal cuando este afirm√≥ en 2016 que no exist√≠an presos pol√≠ticos en la isla.

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