Irán exige la eliminación de las sanciones antes de reunirse con Donald Trump

El presidente iraní, Hasan Rohaní, ha exigido este martes a Estados Unidos que elimine primero «todas las sanciones» contra Irán antes de una eventual reunión con su homólogo Donald Trump, con el que dijo no querer hacerse «simplemente una foto».

Con estas palabras Rohaní desestimó la posibilidad de un encuentro con Trump anunciado la víspera por el presidente francés, Emmanuel Macron, quien expresó su esperanza en cerrar esa reunión «en las próximas semanas». «La clave para que se produzcan desarrollos positivos en las relaciones de los dos países está en manos de Washington», ha aseverado el mandatario iraní en un discurso televisado, en el que urgió «el arrepentimiento» de EE.UU. por sus sanciones contra Irán.

Por ello, el desbloqueo a cualquier negociación depende de que EEUU dé «el primer paso», según ha dicho Rohaní, antes de asegurar que, si la otra parte «vuelve a sus compromisos» del acuerdo nuclear de 2015, Irán hará lo mismo y resolverá «los problemas de manera lógica».

Trump decidió reimponer sanciones económicas a Irán el año pasado tras retirarse unilateralmente del pacto nuclear firmado en 2015 con ese país y otras cinco grandes potencias (Rusia, China, Francia, el Reino Unido y Alemania). Debido a estas sanciones y al fracaso del resto de países signatarios en contrarrestarlas, las autoridades iraníes dejaron en los últimos meses de cumplir algunos de sus compromisos con el pacto.

Irán superó en julio el límite de almacenamiento de uranio y su nivel de enriquecimiento, y tiene previsto, como recordó hoy Rohaní, dar nuevos pasos en esta línea a principios de septiembre si no le garantizan sus exportaciones petroleras.

Al respecto, Macron indicó en la última jornada de la cumbre del G-7, que pueden dar «compensaciones económicas» para convencer a los iraníes de que acepten algunas de las demandas de Trump.

Trump, dispuesto a la reunión

El presidente estadounidense Trump aseguró que está dispuesto a reunirse con Rohaní pero -adelantó- que cualquier nuevo acuerdo nuclear debería implicar que Irán no tenga acceso al arma atómica ni desarrolle misiles balísticos «durante mucho más tiempo».

Estas condiciones son peliagudas ya que Teherán ha insistido en que no va a volver a negociar los términos del acuerdo nuclear y que sus sistemas de misiles balísticos son una línea roja. Tampoco se fía de que un nuevo pacto vaya a ser cumplido en el futuro por EEUU y no quiere unas reuniones mediáticas pero sin resultados evidentes como las entabladas entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un. «Si alguien quiere tomarse una foto con Hasan Rohaní, esto no es posible a menos que levante todas las sanciones injustas y respete los derechos de la nación iraní, lo que cambiará las reglas del juego», ha zanjado el presidente iraní.

En la misma línea, el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Mohamad Yavad Zarif, consideró este martes «inimaginable» una reunión entre Trump y Rohaní hasta que Washington cumpla con sus compromisos del acuerdo nuclear. Zarif explicó que su visita el domingo a la cumbre del G7 en Biarritz tuvo el objetivo de buscar fórmulas para salvar el pacto, pero en ella dejó claro que ese encuentro no se iba a celebrar. «Ahora es necesario implementar acuerdos previos y sobre esto no hemos visto ninguna señal especial», ha añadido. La posibilidad de negociaciones directas con EE.UU. es un tema espinoso en Irán, donde los sectores más conservadores se oponen a cualquier nuevo diálogo, que ven como una humillación.

El propio líder supremo, Ali Jameneí, quien tiene la última palabra en las decisiones del país, ha rechazado en numerosas ocasiones negociar con EEUU, una opción que ha calificado de «engaño» y de «veneno». Estas presiones internas dificultan un eventual acercamiento para rebajar las tensiones, que no solo se enmarcan en el tema nuclear sino que también han afectado a la seguridad en el golfo Pérsico, donde desde mayo se han registrado ataques a barcos y derribo de drones. «Señor Rohaní, el país progresa con trabajo y esfuerzo y no mediante visitas con uno u otro», titula este martes el periódico Keyhan, cabecera de los conservadores o principalistas. Un diputado de esta corriente, Nasrolá Peymanfar, declaró en la sesión del Parlamento que el pueblo iraní «no permitirá a Rohaní el inicio de un nuevo juego» que, a su juicio, causa «mucho daño» al país.

También desde los sectores moderados próximo a Rohaní expresaron sus serias dudas. El ex vicepresidente y clérigo reformista Mohamad Ali Abtahí calificó la eventual reunión de «trampa política».

Abtahí advirtió a Rohaní en un mensaje de Twitter de que dar alas a un encuentro que es imposible celebrar «pondrá en peligro el ambiente interno (del país) y elevará la presión del exterior».

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