«Intimida que te vayan a corear millones de personas»

El deporte y la música son dos mundos que cada vez están más ligados. En los últimos años, cuando el ocio y el espectáculo se han convertido en los grandes motores de la sociedad moderna, los grandes eventos deportivos (la NBA, la Superbowl o el Mundial de fútbol) organizan grandes actuaciones para amenizar al público. Incluso, se utilizan temas específicos como las fanfarrias en los Juegos Olímpicos o una adaptación de un himno de Haendel en la Champions League que ya representan a la competición.

El mundo del cine tampoco ha permanecido ajeno a esta simbiosis y desde antaño se han realizado grandes temas para películas deportivas. El deporte tiene un componente épico-bélico en su esencia y es fácil conjugar todos esos factores. Quién no recuerda filmes como Rocky, Evasión o Victoria o Carros de Fuego, con un claro componente emocional también en lo sonoro. Por eso, no es de extrañar que cuando en LaLiga se plantearon la posibilidad de crear un himno propio pensaran de inmediato en Lucas Vidal. Este madrileño de 35 años es el compositor de moda en el Séptimo Arte, con dos premios goya a sus espaldas y la banda sonora de la trepidante Fast and Furious como estandarte. Pero no por eso dejó de sorprenderle la llamada. «En principio no me lo creía -reconoce con sinceridad- siempre me había gustado el fútbol porque es algo que todos los españoles llevamos en los genes, pero nunca me habría imaginado que pudiera dar ese salto».

No obstante, lo que más le impresionó de la propuesta fue la repercusión internacional que iba a poder lograr con el balompié, muy superior a la que había obtenido hasta ahora con sus películas. «Imagínese la responsabilidad que conlleva hacer algo con tanta difusión nacional e internacional. LaLiga la siguen más de 3.000 millones de personas y hacer un tema que llegue a tanta gente intimida un poco. Tenía que hacerlo bien por mí y por el deporte español», comenta.

La trayectoria de Vidal se basa en lo clásico y la orquestación, pero para esta aventura quería probar un toque especial. Debía hacerles sentir a los aficionado que el tema era algo que les pertenecía a todos y fue directo al grano. «No queríamos copiar otro himno, sino traspasar emociones -explica-. Buscábamos reflejar la pasión que genera el campeonato desde el punto de vista de la afición».

Latidos y palmas

Esto así planteado suena muy bien, pero ¿cómo se traduce en un pentagrama? El músico lo tuvo claro desde el principio y decidió partir del sonido del corazón y de las palmas. «Eso es algo que todo el mundo sabe hacer desde bebé. Así que todo gira alrededor de ello». Luego, el siguiente paso en este proceso creativo fue «dar con la armonía y con los acordes, que tenían que ser fáciles y repetitivos para que la gente se quedará con ella de una manera fácil», indica. Por último, compuso la melodía correspondiente a esta sonoridad musical, también con sencillez.

Con todo ya en su cabeza, después de dos meses y medio de trabajo, llegó el momento de una grabación para la que no se escatimaron gastos. «Aunque la idea es fácil, es muy compleja de producir, grabar y orquestar -comenta- porque hemos trabajado con más de 130 músicos de veinte países. El coro fue el de Praga y los estudios los de Abbey Road de Londres». Tal despliegue tenía sus razones, puesto que «representamos a la Liga más poderosa del mundo y los estudios debían ser los mejores», apunta.

Aunque en esta ocasión no hay ningún guiño a The Beatles («ya me habría gustado», bromea), no descarta cambiar de estilo de ahora en adelante. «De hecho, ahora también estoy tocando otros palos y acabo de sacar el primer single de mi álbum de música electrónica, que se llama Run. Está en Instagram y espero que funcione bien». De todas formas, pese a que Lucas Vidal quiera abrirse horizontes y salir de las bandas sonoras o himnos. ¿a quién no le agradaría que un estadio corease una canción propia como We are the Champions? «Jeje, ese tema es para la posteridad, una maravilla, pero no me veo capaz de hacer algo así. Me quedo con la música electrónica», sonríe.

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