Indonesia, en estado de alerta ante el temor a un segundo tsunami

La ola gigantesca que golpeo sin previo aviso a las 21:30 del sábado (15:30, hora peninsular española) las costas de Java y Sumatra ha dejado, de momento, 373 muertos, 1.459 heridos y 128 desaparecidos. Indonesia sigue en estado de alerta y las autoridades mantienen vigilada la continua actividad del volcán Anak Krakatoa, cuya erupción provocó un corrimiento de tierra submarino que originó el tsunami, porque existe la posibilidad de que se produzca un segundo maremoto.

«Anak Krakatau había estado arrojando ceniza y lava durante meses, esto causó un deslizamiento de tierra bajo el agua de su lado suroeste y eventualmente provocó el tsunami», dijo Dwikorita Karnawati, la directora de la Agencia Meteorológica.

Ayer los equipos de emergencia con excavadoras y otros equipos pesados estuvieron despejando los escombros en busca de supervivientes. Algunos rescatistas trabajaban únicamente con las manos y levantaban los objetos con la esperanza de hallar a algún desaparecido.

En un vídeo publicado en las redes sociales, se ve cómo un grupo de salvamento logra sacar con vida a un niño de cinco años tras más de doce horas atrapado por uno de los vehículos arrastrados por las aguas hasta la playa de Carita (en la costa noroeste de Java). Entretanto, hubo una reducción significativa sobre los casi 12.000 desplazados a 5.660, debido a que muchos han regresado a sus hogares. Asimismo, las autoridades han recomendado a los turistas permanecer lo más alejado de la playa.

«El número de víctimas y de daños seguirá aumentando. Hasta el momento todos los fallecidos son indonesios», ha dicho Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la Agencia Nacional para la Lucha contra Desastres (BNPB, en sus siglas en indonesio).

El tsunami afectó principalmente a la provincia de Pandeglang, una zona conocida por sus costas paradisíacas de gran reclamo turístico, donde 267 personas perdieron la vida, 1.143 resultaron heridas y 38 permanecen desaparecidos.

Bajo los escombros

El portavoz de Gestión de Desastre, Sutopo Purwo Nugroho, aseguró que «muchos edificios de la zona han sufrido fuertes daños», al igual que varias carreteras y puentes, lo que ha dificultado el acceso a los servicios de emergencia a varios puntos de las provincias de Banten –en Java– y Lampung –en Sumatra–.

Las zonas afectadas se extienden por unas 64 hectáreas. Algunas carreteras han quedado completamente cubiertas por los escombros arrastrados por las fuertes olas –de más de tres metros de altura–, originadas tras la erupción del volcán. Otros hogares de Anyer (Bantén), la mayoría chamizos de madera ubicados en primera línea de playa, son hoy un amasijo de escombros de madera y hierro.

El presidente de Indonesia, Joko Widodo, visitó la zona de Pandeglang y escuchó el relato de varios supervivientes en el centro de salud de Labuhan. Entre ellos la historia del indonesio Purwanto, quien se encontraba en la playa el sábado por la noche cuando llegaron las olas gigantes, logró escapar nadando e incluso salvar después a su esposa que se encontraba en casa.

«Tras partir esta mañana en helicóptero de Bogor, en Java, visité Bantén para ver con mis propios ojos los estragos tras el tsunami del sábado pasado en el estrecho de Sonda. Pido a todo el país que recemos para que él nos proporcione salvación, paciencia y fortaleza. Amén», ha asegurado el mandatario en su cuenta de Twitter.

Por otro lado, Aulia Arriani, portavoz de Cruz Roja Indonesia, señaló a Efe que aunque la ayuda humanitaria ya se distribuye en la región todavía son necesarias provisiones de comida, agua potable, medicinas y otros artículos de emergencia.

Entre los pasados julio y agosto, varios seísmos causaron 564 muertos en la isla de Lombok, cercana a Bali. Y menos de tres meses (septiembre) han transcurrido desde que otro tsunami, provocado por un sismo, dejara 2.000 fallecidos en Palu y su región, en la isla de Célebes.

Daños materiales

La catástrofe también ha causado daños en 681 casas, 69 hoteles, más de 400 barcos y decenas de vehículos, según el último boletín de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB). Anak Krakatau ha estado en erupción desde junio de 2018. «La erupción de ayer no fue la más grande. En el período de octubre a noviembre de este año hubo una erupción más grande», dijo Dody Ruswandi, un alto funcionario de la Agencia.

Los responsables de la BNPB y del servicio vulcanológico han sido muy criticados porque no advirtieron a tiempo a la población del tsunami, incluso llegaron a confundirlo en un principio con mareas por la atracción de la Luna. Indonesia forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, la zona que concentra más del 75% de los volcanes del mundo y a la que corresponde el 80% de los terremotos más importantes.

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