Incertidumbre en el PSOE por la falta de claridad de Moncloa sobre las elecciones

La gestión de los tiempos de Pedro Sánchez respecto a la duración de la legislatura tiene a todo el PSOE y a gran parte del Gobierno expectante. Desde que el presidente del Ejecutivo trasladó su intención de seguir gobernando «con Presupuestos o sin Presupuestos» las incógnitas sobre la duración de la legislatura se han disparado, disipando el mensaje fuerza que había mandado La Moncloa hasta ahora y que situaba el horizonte electoral nunca antes de 2020.

Las dudas se hicieron más grandes ayer después de que el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, contestase que «nada es descartable» cuando se le preguntó por si sería posible un adelanto de elecciones generales para hacerlas coincidir con las europeas, municipales y autonómicas del mes de mayo: «Sabiendo lo líquida que es la política no hay que aventurar nada. De aquí a mayo queda mucho». El hombre fuerte del PSOE en el Gobierno insistió en el plan A, que es intentar aprobar las cuentas. «Ahora el presidente está concentrado en salvar estos obstáculos», dijo Ábalos, que recalcó que «cada hecho va a condicionar el siguiente». Su opinión no es cualquiera en el Consejo de Ministros. Ábalos sigue participando de la toma de decisiones estratégicas en el Ejecutivo. Y siempre ha estado alineado en las tesis de que estirar la legislatura a cualquier precio no es lo más conveniente.

El presidente Sánchez evitó ayer desde Rabat desautorizar a Ábalos, y dejó todas las puertas abiertas. «El ministro ha dicho una cosa de puro sentido común. Ha señalado esa fecha como ha señalado otras», señaló Sánchez, que cada vez que tiene oportunidad destaca que solo a él le compete la opción de disolver las cámaras. El presidente quiere controlar los tiempos y sacar ventaja de las palabras de su principal socio, Pablo Iglesias, que la pasada semana marcó distancias sobre la posibilidad de que el Gobierno deba continuar sin un Presupuesto propio.

Podemos se prepara

Pero la imposibilidad de que ninguna fórmula contra Sánchez pueda prosperar y la certeza de que Podemos va a apoyar los decretos que el Gobierno espera aprobar para sus medidas sociales hacen que en Ferraz y en La Moncloa se quite mucha importancia al endurecimiento en la posición de Podemos. Pero la posición de los de Iglesias incrementa la incertidumbre. Este viernes celebrará un Comité Ciudadano Estatal para estudiar la hoja de ruta que se tomará para conseguir aprobar las cuentas, aunque también para que la dirección nacional trace una estrategia ante el posible adelanto electoral. «Vamos a prepararnos para cualquier escenario», aseguró el secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique.

El pasado abril el PSOE realizó un informe electoral en el que constataba lo positivo que para sus intereses era que las europeas coincidiesen con las municipales y autonómicas porque se tendía a sincronizar el voto. Y además valoraban que la coincidencia con las generales «nos beneficiaría plenamente». Ayer en el PSOE destacaban la «pérdida de vigencia» del estudio tras la llegada al Gobierno, pero se corrobora que los socialistas tienen criterio sobre esa posibilidad.

Pero lo que no existe es unanimidad en el partido sobre qué conviene más en cada territorio. «Quiero elecciones propias, al igual que los andaluces», defendió Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, ayer en un foro de ABC en Toledo. En su federación existen dudas sobre si coincidir con generales traería réditos a su gestión y prefieren unos comicios en clave regional. Los presidentes que están gobernando tienen argumentos para defender esa posición.

Pero por ejemplo en el socialismo valenciano se sigue deshojando la margarita sobre un posible anticipo electoral. Allí están convencidos de los réditos de ir a las urnas a la vez que Sánchez, y si el presidente aprieta el botón para febrero o marzo Ximo Puig haría lo propio con toda probabilidad. Ese deseo de desmarcarse del calendario del resto de autonómicas es claro. Y desde el partido se apunta a que estudiarían hacerlo incluso si Sánchez no anticipa.

En las federaciones más pequeñas y donde no se gobierna se manifiestan opiniones dispares. «Si coinciden es bueno, si no coinciden también es bueno», dicen desde una federación del norte de España. En Cataluña, que solo celebra municipales, dicen que están «a lo que diga el presidente», pero sí defienden que para ellos Sánchez es un activo.

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