Impagos, el fútbol modesto revive sus días más negros

La explosión de Vinicius, el debate sobre si es Marco Asensio el que debe tirar del carro del Real Madrid o el mediático duelo del sábado en el Metropolitano entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. Finalizado el parón de selecciones, el regreso de la Liga de Primera División agita y acapara la atención del gran público, pero varias aficiones de clubes de Segunda B y Tercera división sufren en silencio por el futuro de sus equipos. También los cuerpos técnicos, jugadores y empleados que llevan ya meses sin cobrar sus nóminas, una angustia que se repite en ciudades como Murcia, Huelva o Écija. Las denuncias de los vestuarios se han sucedido en los últimas semanas y han desempolvado el eterno problema de los impagos en las categorías inferiores, una lacra que, pese al esfuerzo realizado en los últimos años, no termina de desaparecer del fútbol. La plantilla del Cacereño era este jueves la última en denunciar una angustiosa situación.

La plantilla del Recre
La plantilla del Recre

Con el dinero pagado por el fichaje de una joven promesa que apunta a estrella como es Vinicius, 45 millones de euros, la UD Melilla, rival del equipo de Santiago Solari en la Copa del Rey, podría sobrevivir en Segunda B durante los próximos 35 años. Afortunadamente para los jugadores del club azulino, ellos cobran puntualmente, pero en vestuarios de su misma categoría no tienen esa suerte. El español es, cada vez más, un fútbol de doble velocidad. En el mismo deporte en el que buques insignia como Real Madrid o Barcelona presentan, año tras año, unos presupuestos cada vez más mastodónticos, clubes de la categoría de bronce y de Tercera división acumulan meses sin poder pagar a sus cuerpos técnicos y plantillas. Especialmente llamativo resulta el caso de dos históricos como el Real Murcia y el Recreativo de Huelva, que arrastran sus problemas ya desde hace años. La solución definitiva no termina de llegar. Sorprende todavía más en el caso del conjunto onubense, bandera y decano del fútbol español al que nadie logra reflotar. Ambas plantillas han denunciado ya públicamente sus penurias.

( Recreativo y Real Murcia, dos históricos en apuros)

El final de 2018 está resultando convulso. Plantilla, cuerpo técnico y trabajadores del Club Polideportivo Cacereño, el líder del grupo extremeño de Tercera División, también denunciaban este jueves su crítica situación a través de un comunicado en el que mostraban su «malestar y descontento» con los dirigentes de la entidad por el incumplimiento en el pago de sus salarios. Los incumplimientos de los plazos y las fechas previstas para el pago es continuo y se produce desde el pasado 17 de julio hasta la fecha. En su misma categoría, pero en el grupo andaluz, el vestuario del Écija Balompié repetía hace solo unos días la misma petición de ayuda.

«Generalizar es injusto»

Generalizar resulta tan exagerado como injusto, pero los impagos son una triste realidad. El fútbol español, que hace años conoció encierros de plantillas, revive sus días más negros en algunos vestuarios, pero otras muchas directivas de las categorías más modestas cumplen religiosamente sus obligaciones con jugadores y empleados. Como sucede con los amaños de partidos, los casos son puntuales.

«Generalizar es injusto porque, entre Segunda B y Tercera división, hay más de 400 equipos en España. El porcentaje de clubes con impagos es inferior al 3-4%, pero hay que hacer algo porque, en esos casos, se dan situaciones críticas en muchas familias», lamenta Miguel Ángel Villafaina a ABC. Es el entrenador del Orihuela CF y conoce bien la Tercera división. «Hay muchos clubes serios y pagadores, por ejemplo, el mío», añade. La directiva que preside Antonio Felices tiene claro que, en una categoría como ésta, tirar la casa por la venta termina en ruina. Para atraer a jugadores, algunos clubes siguen prometiendo atractivos contratos que a lo largo de la temporada resultan imposibles de asumir. Cantos de sirena que llegan a desvirtuar la competición porque hay conjuntos que logran convencer a las «estrellas» más codiciadas del fútbol modesto. «Hay jugadores que se fueron a equipos que les prometían mucho y, a día de hoy, no les han pagado», afirma el técnico del cuadro alicantino. «Lo peor es hay familias fuera de sus casas pasándolo mal», añade, aunque insiste en romper una lanza por el fútbol de Tercera división: «No se puede generalizar, hay un porcentaje alto de clubes que son serios y pagadores, en los que hay gente trabajando y con particulares poniendo mucho dinero de su bolsillo para poder cumplir» ( La camiseta del Orihuela que impactó al fútbol español en los años 40).

Una visión alejada del catastrofismo que comparte Álvaro Moya Tejerina, presidente de la UD Los Barrios, conjunto gaditano de Tercera división. Conoce sobradamente el fútbol de barro porque, además, es delegado en Andalucía de ProLiga, asociación de clubes de esta categoría y de Segunda B. «Los clubes han mejorado considerablemente la gestión, cuentan con personal más especializado, formado y capaz», afirma el dirigente, que denuncia las malas prácticas del pasado. «El Recreativo de Huelva y el Real Murcia, dos históricos, arrastran deudas de cuando contaban con ingresos del fútbol profesional y cayeron al pozo de la 2ª división B arrastrando déficits, con embargos de la Agencia Tributaria y Seguridad Social. Así es muy difícil salir de la situación, necesitan flexibilidad porque su única solución es volver a LaLiga para que puedan recibir ingresos acordes a sus necesidades», asegura.

Pero regresar a la élite no es fácil, la competencia es dura y salir deportivamente de ese pozo de Segunda B resulta ciertamente complicado. Por eso, los aficionados del Real Murcia han dado un paso al frente para ayudar a la supervivencia del club por el que sufren cada fin de semana y por el que durante los últimos años han pasado gestores que cada vez han ido complicando más el futuro. El último, Víctor Gálvez, que a principios de noviembre dio la espantada forzado por el malestar generado en la plantilla y en la afición por los impagos. La imagen de los jugadores granas protestando en el primer minuto del duelo de Liga ante el Talavera se vieron en las televisiones de toda España.

El club grana, fundado en 1908, se encuentra ahora inmerso en la tercera fase de una ampliación de capital de 18 millones de euros que acaba y sus aficionados, a través de las redes sociales, se han lanzado en busca de ayuda. La compra de acciones, como sucediera en su día con el Real Oviedo, club al que finalmente llegó el multimillonario mexicano Carlos Slim, se han disparado en las últimos días desde todos los rincones del mundo. Internacionales como Pepe Reina, jugadores de origen murciano como Javi García, Pedro León, Portu o Alcalá, empresas locales y nacionales y también equipos de fútbol extranjeros, como la AS Roma, han puesto su granito de ayuda para ayudar a evitar la defunción de un club casi tan histórico como el Recreativo.

La plantilla del Decano se reunió el miércoles con el consejo de administración para reclamar una solución. «Nos dicen que están trabajando, pero nosotros seguimos sin cobrar, cada día que pasa es peor porque se acerca un alquiler, una compra nueva, echar gasolina… Se llega a un punto que la situación es inostenible», afirmó el guardameta y capitán Marc Martínez en declaraciones a «Blanquiazules». «No nos queda otra que seguir esperando, tenemos que cobrar nuestros contratos. No podemos ponerle el cuchillo a nadie en el cuello, el clima ha sido intentar arreglar la situación», manifestó el portero.

Mientras el futuro sigue sin aclararse, los jugadores del Recreativo continúan apretando los dientes. En los dos últimos partidos jugados en el Nuevo Colombino, ante el Atlético Malagueño y ante el Melilla, no pudieron ducharse en el vestuario por falta de agua caliente. Es la otra realidad del fútbol español.

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