Icono feminista, excéntrica musa, una artista libre… Así es Leonor Fini

Fue una mujer de rompe y rasga. Icono feminista, artista original, controvertida, siempre libre y nunca convencional, la glamurosa, carismática y excéntrica musa –llegó a vivir con 23 gatos persas en su casa parisina– se movió como pez en el agua en un mundo de hombres, donde se inventó a sí misma. Leonor Fini (Buenos Aires, 1907-París, 1996) siempre hizo lo que le dio la gana, sin importarle las críticas. Posó desnuda para Cartier-Bresson en 1933, convivió al mismo tiempo durante décadas con dos de sus amantes, el poeta polaco Constantin Jelenski y el pintor y diplomático Stanislao Lepri; se atrevió a desafiar al todopoderoso papa del surrealismo, André Breton, reconocido misógino…

A menudo la han etiquetado como una artista surrealista –junto a Leonora Carrington, Dora Maar, Maruja Mallo, Frida Kahlo, Meret Oppenheim, Lee Miller, Dorothea Tanning, Remedios Varo…–, pero ella nunca quiso adscribirse al grupo. Pese a ello, sus obras se exhibieron en la Galería Julien Levy de Nueva York y en la mítica exposición «Fantastic Art, Dada, Surrealism», comisariada por Alfred H. Barr en el MoMA en 1936. Se codeó con lo más granado del siglo XX: Éluard, Bataille, Magritte, Cocteau, Max Ernst, Picasso, Gala y Dalí, Leo Castelli, Ana Magnani, Visconti, Genet, Margot Fonteyn… Entre sus rendidos admiradores, Andy Warhol y Madonna.

Musa de Christian Dior

Hubo dos hechos en su infancia y adolescencia que debieron marcarle a Leonor Fini: debido a un intento de secuestro de su padre, la disfrazaron de niño y, por un problema en los ojos, los llevó vendados durante un tiempo. Ambos sucesos excitaron su imaginación y su fascinación por los disfraces. Argentina de nacimiento, se crió en Trieste (Italia) y en 1924 se marchó a París. Su primera exposición se celebró en 1935 en la galería que tenía Christian Dior en la capital francesa. El modista la convirtió en una de sus musas. En 2018 Maria Grazia Chiuri le dedicó a Fini la colección primavera/verano de la Maison Dior. Fue muy célebre su diseño para el perfume «Shocking» de Elsa Schiaparelli.

Además de su obra pictórica, publicó cuatro novelas, ilustró relatos de Poe y libros de Ibsen y Sade, aunque su faceta más conocida fue la de figurinista y escenógrafa de teatro, ópera, ballet y cine. Algunas de sus mejores creaciones las hizo para «Las criadas», de Genet; el «Tannhäuser», de Wagner; «Paseo por el amor y la muerte», de Huston y el «Satiricón» y «8 y medio», de Fellini. Trabajó también para Balanchine y Roland Petit, y vistió a Maria Callas en La Scala de Milán. Su obra tiene una carga erótica y sexual. El Museo del Sexo de Nueva York exhibe, hasta el 4 de marzo, la exposición «Leonor Fini: teatro del deseo (1930-1990)». Sus obras exploran conceptos como masculino-femenino, dominación-sumisión, erotismo-humor.

Ernesto Halffter y Rubén Darío

Telón de embocadura para el ballet «Sonatina» (1957), ejecutado por López Sevilla a partir de un dibujo de Leonor Fini
Telón de embocadura para el ballet «Sonatina» (1957), ejecutado por López Sevilla a partir de un dibujo de Leonor FiniColección CA2M

En 1957 Antonio el Bailarín le encargó el vestuario y los telones escenográficos para el ballet «Sonatina», con música de Ernesto Halffter y basado en un poema de Rubén Darío, que se representó en el Festival de Música y Danza de Granada. Para el telón de embocadura, repleto de motivos fantásticos, Fini se basó en los tapices medievales de «La dama y el unicornio» del Museo de Cluny. Sentía una predilección especial por los pintores prerrafaelitas y simbolistas, así como por artistas como El Bosco y Bruegel. Antonio el Bailarín conservó el telón en su teatro de Madrid. De hecho, cuando falleció en 1996 (el mismo año que Leonor Fini), en su capilla ardiente, instalada en el teatro, estaba a medio alzar dicho telón.

Los bienes de Antonio el Bailarín fueron subastados y la Comunidad de Madrid lo adquirió. Dos décadas después, ve la luz en una exposición en la sala Alcalá 31 de Madrid que, bajo el título «Latinoamérica en las colecciones CA2M y Fundación ARCO», recorre el arte latinoamericano desde los años 50 (puede visitarse desde mañana hasta el 21 de abril). Otros dos de los telones que diseñó Fini para «Sonatina» se exhiben en el Centro de Arte Dos de Mayo de Móstoles.

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