Hunter S. Thompson. La vida salvaje de un periodista sin freno

Una atractiva biografía coral reconstruye la alocada existencia del autor de Miedo y asco en Las Vegas

Hunter S. Thompson en noviembre de 1998 Fuente: Reuters

En su adolescencia y juventud, Hunter S. Thompson ten√≠a dos grandes proyectos: ser escritor y morir antes de los 50 a√Īos. No pudo cumplirlos. En parte, porque la fama que alcanz√≥ como periodista -cre√≥ algo denominado “periodismo gonzo”- y su alianza estrecha con la revista Rolling Stone (y su director, Jann Wenner) lo llevaron a la construcci√≥n de un personaje invulnerable de los medios, que parec√≠a hecho para la expresi√≥n bigger than life (m√°s grande que la vida misma). Al final termin√≥ convertido en personaje de historieta, Uncle Duke, en la tira diaria Doonesbury, de Garry Trudeau, que Hunter odiaba.

Sus dos libros cl√°sicos son Los √°ngeles del infierno (subtitulado Una extra√Īa y terrible saga), sobre la famosa pandilla de motociclistas, y Miedo y asco en Las Vegas (“u n viaje salvaje al coraz√≥n del Sue√Īo Americano”). En especial este √ļltimo se considera una condensaci√≥n clave de su estilo, donde el autor se juega el cuerpo (y el de su abogado latino, que lo acompa√Īa) en un carnaval delirante de alucinaciones, personalidades supuestas, caos y retratos fugaces de n√ļcleos de la cultura y la pol√≠tica estadounidense. El origen es el encargo de una nota sobre una carrera de motocicletas en Las Vegas, que pronto deriva en un texto inclasificable. Publicado en 1971, dio pie a otros libros y art√≠culos que empiezan con la combinaci√≥n de sabores de “Miedo y asco”. Thompson comenz√≥ a escribir su √ļnica novela ( El diario del ron) a fines de los a√Īos 50, pero la public√≥ reci√©n en 1998.

Hoy circulan en la Argentina dos libros esenciales para cubrir baches de informaci√≥n y conocimiento sobre su figura y su obra. Uno es la traducci√≥n local de Hunter. La vida salvaje de H. S. Thompson (Tusquets), de E. Jean Carroll, considerada una de las mejores biograf√≠as en lengua inglesa (se public√≥ en 1993, m√°s de una d√©cada antes de la muerte de Thompson, ocurrida en 2005). El otro, Antigua sabidur√≠a gonzo (Sexto Piso), re√ļne 48 entrevistas escritas o radiales recopiladas por su √ļltima pareja, Anita Thompson.

La primera recrea su personalidad con gran vividez, mediante el uso de testimonios orales, en la huella de George Plimpton, que invent√≥ el sistema de estructurarlos sin agregados del autor en Edie (1970), seg√ļn informa Juan Forn en el pr√≥logo. Un rasgo curioso del libro es el agregado de un personaje ficticio, Laetitia Snap, que siente una gran atracci√≥n por el maduro Hunter S. Thompson, y cuyo tono trata de emular los excesos “gonzo” del personaje real, sin lograrlo. Pueden saltearse, si se lo desea, sin que el libro pierda densidad, puesta a pleno en las p√°ginas por suerte mucho m√°s abundantes de investigaci√≥n y transcripci√≥n directa.

Esa investigaci√≥n comienza con la partida de nacimiento de Hunter Stockton Thompson, llegado al mundo el 18 de julio de 1937, en Louisville, Kentucky, con padre agente de seguros y madre ama de casa. Los testimonios tejen una red estrecha. El ni√Īo y adolescente pronto se destac√≥ por sus cualidades de l√≠der (“Hunter era como Charles Manson -comenta un vecino an√≥nimo- ten√≠a seguidores”) y por su inclinaci√≥n hacia la pelea a pu√Īetazos y el maltrato de quienes no considerara sus amigos (y, a veces, de ellos tambi√©n). El dato contradictorio, hasta cierto punto, es la atracci√≥n intensa que ejerc√≠a sobre sus amigas y primeras novias. Una de ellas, por ejemplo, lo describe pateando un perro al que ella consideraba bravo, para despu√©s enviar un mail nocturno a la autora donde desmiente toda brutalidad de Hunter con los animales. En realidad, la hab√≠a abofeteado a ella para ver si el perro reaccionaba. Y concluye: “En mi recuerdo, Hunter fue siempre un caballero con los perros”.

El libro abunda en detalles sobre los juegos extra√Īos de Thompson, a veces muy violentos, y sobre los rasgos m√°s conocidos de su persona, como el famoso sombrero que usaba. “Es un sombrero de la Caballer√≠a Confederada y le viene desde la escuela primaria”, dice un amigo.

Las fuentes coinciden en el car√°cter del padre, un hombre mayor m√°s bien ausente, pero que al parecer era el √ļnico que pod√≠a controlar a su hijo, y en el caos que sobrevino con su muerte, cuando Hunter ten√≠a 14 a√Īos. La madre, inteligente y sensible, termin√≥ alcoh√≥lica, provocando la desesperaci√≥n del hijo, que solo pod√≠a dominarla con la violencia. A los 14 a√Īos, Hunter comenz√≥ su consumo perenne de drogas y alcohol. La familia Thompson era poco considerada por las familias “principales” de Louisville. Hunter, que sol√≠a irse de los kioscos lo m√°s campante sin pagar (para terror p√°nico de un amigo), termin√≥ en la c√°rcel por un tiempo luego del robo de un veh√≠culo y otras tropel√≠as, mientras sus dos compinches quedaban libres (por ricos, seg√ļn los testimonios).

La etapa en la c√°rcel fue dur√≠sima: lo dej√≥ muy delgado y furioso. Luego entr√≥ a la Fuerza A√©rea, donde comenz√≥ a escribir para la secci√≥n deportiva del diario de la base. Aqu√≠ es clave el testimonio de Jim Thompson, su hermano menor, que lo adoraba, pero que rara vez recibi√≥ m√°s que desd√©n o frialdad del hermano mayor. En los entresijos, aparecen contradicciones. Contra la imagen de var√≥n que sabe lo que hace y se jacta de eso, una de sus novias comenta: “Hunter no era atrevido. Salvo en su vandalismo, era t√≠mido. En lo sexual tambi√©n. Igual que yo”.

Tras dejar la Fuerza A√©rea vivi√≥ en Nueva York, en la √©poca m√°s pobre y bohemia de su vida. All√≠ conoci√≥ a Sandra Dawn Thompson, una bella mujer rubia que pronto lo adorar√≠a. La combinaci√≥n fascinaci√≥n-brutalidad estaba hecha para durar: tuvieron dieciocho a√Īos de relaci√≥n. Ya al principio, sin embargo, Thompson se mostr√≥ muy celoso y violento. De todos modos, esos a√Īos compartidos tienen su √©pica amorosa. Compartieron un trabajo en Puerto Rico, y luego √©l se dedic√≥ con disciplina a su oficio de escritor. Copi√≥ completos, palabra por palabra, Adi√≥s a las armas, de Hemingway, y El gran Gatsby, de Scott Fitzgerald, como ejercicio de estilo.

M√°s adelante se zambull√≥ en el libro sobre los Hell’s Angels. Ya terminado, hubo refriegas f√≠sicas entre la pandilla de motociclistas y Thompson, que contribuyeron a su difusi√≥n. Por otra parte, junto a Sandra y una pareja amiga se fue a vivir a The Owls Farm, en Aspen, que con el tiempo pas√≥ a convertirse en el bunker privado de Hunter. A esa altura ten√≠a opiniones s√≥lidas y a contrapelo sobre todos los grandes asuntos relativos a Estados Unidos. Esa inclinaci√≥n se consolid√≥ cuando se dedic√≥, ya instalado en Rolling Stone, al periodismo pol√≠tico, al seguir la campa√Īa presidencial de 1972. Renov√≥ el g√©nero con originalidad. Atac√≥ siempre a Richard Nixon y contribuy√≥, con un famoso art√≠culo, a la victoria de Jimmy Carter.

A esa √©poca pertenece una relaci√≥n clandestina que fue descubierta por su mujer y contribuy√≥ a la ruptura de la pareja. Admirada por sus amigos, siempre sorprendidos ante su aguante, el lugar com√ļn dice que luego de su separaci√≥n de Sandra, Hunter nunca volvi√≥ a escribir a la misma altura. Dej√≥ alguna novela inconclusa para Playboy, pero ya su perfil era tan reconocible e inamovible como el monte Rushmore (el de los presidentes en piedra). Su casa se hab√≠a convertido en un dep√≥sito y exhibici√≥n de armas de todo calibre, y el modo en que no ocultaba su afici√≥n a las drogas termin√≥ por hacer de √©l un fen√≥meno de supervivencia. Con buen criterio, la autora recoge el testimonio de un experto en abuso de drogas, que opina que en realidad la m√°s peligrosa era el alcohol, que destruye las c√©lulas del cuerpo.

Las noticias lo mantuvieron siempre en el candelero. Tuvo un juicio por acoso, en el que al fin resultó exonerado, y su postulación para sheriff de Aspen, para su gran sorpresa, recibió un apoyo insólito.

Cerca del final, el deterioro f√≠sico y mental era considerable. Se movilizaba a menudo en silla de ruedas. Un d√≠a dispar√≥ una pistola mientras le apuntaba a un objeto colgado de la pared y le err√≥ por poco a la cabeza de Anita, su mujer de entonces, que se retir√≥ furiosa. Poco despu√©s, el 20 de febrero de 2005, se suicid√≥ con un tiro en la cabeza. Lo descubri√≥ su hijo Juan, que estaba en la casa. En agosto, amigos y familiares le hicieron un funeral que incluy√≥ el disparo de sus cenizas con un ca√Ī√≥n.

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