Hortensio Ramos

La ventaja de escribir cada d√≠a es poder asistir a la continuidad de las cosas y poder contarla. Siempre he sido un gran entusiasta de Hortensio Ramos, hoy ya el camarero m√°s veterano de V√≠a Veneto. Alto, sobrio, distinguible, espec√≠fico y portador del esp√≠ritu de La Casa, su encanto no depende de la ortodoxia sino de una mezcla irrepetible de oficio, mundo propio y entrega. Lleg√≥ con 16 a√Īos y tiene 57. Lo extraordinario no es que lleve en la casa m√°s tiempo que el hijo Pedro del patr√≥n, Jos√© Monje. Lo verdaderamente ins√≥lito es que lleva m√°s tiempo que yo, que ¬ęs√≥lo¬Ľ soy cliente desde hace 38 a√Īos.

El se√Īor Monje recuerda con gran ternura c√≥mo el ni√Īo Hortensio se present√≥ a trabajar el primer d√≠a en pantal√≥n corto. Ramos ha hecho un muy considerable esfuerzo de refinamiento durante todos estos a√Īos. Lleg√≥ a Ganduxer sin conocer el oficio, sin saberse desenvolver en los ambientes elegidos y sin conocer los c√≥digos de la alta sociedad, en el muy supuesto caso de que en Barcelona tengamos alta sociedad y no un simple pu√Īado de ricos pretenciosos y pedantes que nunca han dado la cara por nada y que si alguna vez tuvieron honor, de eso hace mucho tiempo: se lo vendieron.

A lo largo de estos a√Īos, en este oficio tan duro f√≠sicamente, y tan exigente, no s√≥lo nuestro camarero se ha esforzado y sacrificado, trabajando m√°s horas que nadie, sino que se ha interesado por encontrar su lugar especial en la estructura de Via Veneto, y ha acabado siendo nuestro barman. Interpreta a su manera -muy a su manera- la cocteler√≠a cl√°sica. Luego tiene tambi√©n sus recetas personales. ¬ęDesde Rusia con amor¬Ľ, alrededor del vodka, nos alegr√≥ el fin de a√Īo de 2006 y no hemos dejado de beberlo desde entonces. √Čl mismo se ha buscado sus maestros, ha acudido a cursos, y con mucho oficio y mucho amor, y su inextinguible vocaci√≥n de servicio, ha conseguido que los mejores clientes preguntemos por √©l cuando llegamos y si no est√°, pasemos aquel d√≠a directamente a los vinos.

Aunque estas son algunas de sus virtudes, no hay una ciencia exacta para concretar por qué Ramos nos gusta tanto. Está por ejemplo el caso de Miguel Ortega, también de La Casa, un camarero que me ha dado algunos de los mejores y más difíciles servicios de mi vida. En su caso es fácil saber por qué es bueno: apuesto, formal, técnicamente perfecto, con un conocimiento notable de lo que te sirve, con tablas para salir de cualquier apuro y con un impresionante sentido de la escena. Está, también en Via Veneto, el caso mucho más reciente, de la principiante Eugenia, con un sentido de la compostura nunca visto en una chica tan joven -todavía no tiene los 23- y mucho más distinguido que el de la mayoría de las clientas. Vertical, fina i firme, si se toma en serio su carrera, esta chica llegará donde quiera.

Y en cambio Ramos, ahí está con sus virtudes y su historia, con su especificidad y sus cócteles, estableciendo en su conjunto una intangible conexión con los clientes que no se basa en nada puntual ni enumerable pero todos sabemos que no podríamos vivir sin él.

Adem√°s, en los √ļltimos tiempos, yo dir√≠a que en el √ļltimo a√Īo, se ha soltado un poco. No demasiado, pero un poco. Y ahora est√° en su punto exacto. A menudo hablamos, y aunque entiendo lo que quiere decirme, no logro entender ninguna palabra concreta, lo que todav√≠a me hace m√°s feliz porque una conversaci√≥n, cuando entiendes las palabras, no tiene ning√ļn m√©rito, ninguna grandeza. Nuestro hombre est√° en su mejor momento, definitivamente ha tomado posesi√≥n de la sala y de los clientes, r√≠e con nosotros, guarda las distancias, nos conoce y usa su conocimiento en favor nuestro, el respeto no se confunde con la reverencia y el bienestar parece algo que, tras haberte conocido, Hortensio de mi vida, nunca jam√°s podremos alcanzar si no es contigo.

Lee m√°s: abc.es


Comparte con sus amigos!