«Hay un antes y un después tras un derbi»

Poco queda ya de aquel joven espigado y con melena que debutĂł en Primera divisiĂłn reciĂ©n estrenada la mayorĂ­a de edad. Con la cabeza rapada y el cuerpo musculado, JosĂ© Mari disfruta ahora de su retiro siendo una voz autorizada en el fĂştbol tras más de quince años de carrera como jugador. En un evento organizado por ‘Mahou‘ de cara al derbi, el exatlĂ©tico repasa su trayectoria, habla del partido de hoy y opina sobre el fĂştbol actual.

Tal y como él cuenta, «todo pasó muy rápido». Debutó con 18 años en la máxima categoría del fútbol español y en menos de seis meses fichó por el Atlético. Sus inicios los recuerda al lado de un balón: «Todo el que juega al fútbol empieza desde muy pequeño. Al principio es solo un hobby, pero poco a poco vas pasando etapas hasta que un día te das cuentas de que puedes ser futbolista. Y así fue en mi caso».

El exrojiblanco, natural de Sevilla, se vio en Madrid antes de que pudiera realmente saborear lo que era jugar con el equipo de su ciudad. Sin embargo, pese a la precocidad, recuerda aquella etapa como «una de las mejores de su vida». «Llegué cuando prácticamente no había salido de mi casa y me encontré un mundo nuevo. Fue complicado y al principio me vino todo grande: llegas al vestuario y, los que hasta hacía poco eran tus ídolos, pasan a ser tus compañeros. Pasó todo muy rápido, pero lo disfruté mucho».

Tras destacar a orillas del Manzanares, en 1999 llegó su gran salto. Con un Atlético en declive que descendería meses después, José Mari puso rumbo a Italia en diciembre a cambio de 3.200 millones de pesetas. «El gran negocio de Gil», titulo ABC aquel día. El sevillano se marchó al Milan a probar suerte, aunque allí no logró mostrar su mejor fútbol: «Tuve problemas personales y físicos en los dos años y medio. Aun así, de todo se aprende; el tiempo que estuve bien sí me encontré a gusto en el equipo y jugué bastantes partidos. Fue una experiencia bonita».

Página de ABC anunciando el fichaje de JosĂ© Mari por el Milan – Tomás González MartĂ­n

JosĂ© Mari, que reconoce que siempre ha jugado al fĂştbol porque «le hace feliz», regresĂł al lugar donde habĂ­a despuntado como jugador. De nuevo en el AtlĂ©tico coincidiĂł con uno de los Ă­dolos de la hinchada rojiblanca: Fernando Torres. Sobre Ă©l confiesa que se percibĂ­a que tenĂ­a algo especial: «Fernando, desde el principio, ha llevado ese ‘sellito atlĂ©tico‘, y la gente lo identifica. Por eso Ă©l es lo que es para la aficiĂłn. En el vestuario lo sabĂ­amos». Junto a Ă©l formĂł una dupla en la delantera con Luis AragonĂ©s dirigiendo desde el banquillo.

Su mejor fútbol siempre vino de la mano de su gran virtud: la rapidez y el desborde. Fueron estas cualidades las que le llevaron a debutar con la selección absoluta y a hacerse con la medalla de plata en los Juegos Olímpicos. Aquella experiencia, confiesa, fue la más bonita de su carrera: «Es mi mejor recuerdo. Aquello era el fútbol más puro. No había tanta presión, éramos un grupo de amigos que nos conocíamos desde hacía tiempo y encima logramos la plata. La lástima fue que no conseguimos el oro».

En el otro lado de la balanza, las lesiones: «Sin duda son lo peor de la carrera de un jugador. Yo me operĂ© del pubis en Italia y en el primer partido que juguĂ© me rompĂ­ la rodilla. Tras cuatro meses parado sin poder entrenar con mis compañeros ni jugar, en el primer amistoso me ocurre eso… Se te hace todo un poco cuesta arriba; pero repito, de todo aprendí».

José Mari y Raúl González en un derbi de la temporada 99/00
JosĂ© Mari y RaĂşl González en un derbi de la temporada 99/00 – Miguel Berrocal

El derbi madrileño

José Mari jugó en su etapa como futbolista varios derbis y llegó incluso a marcar en dos de ellos. Uno de sus goles, de hecho, fue en la victoria por 1-3 el año del descenso. A partir de ahí, el Atlético estuvo sin ganar a su eterno rival hasta la final de la Copa del Rey de 2013. El sevillano reconoce que son partidos diferentes: «Te das cuenta desde las semanas antes que es un partido especial. La gente te lo va recordando porque para ellos es un encuentro muy importante. Uno que vive de su afición, del público, intenta por todos los medios darle el gusto de ganar. Hay un antes y un después».

Sobre las posibilidades que tiene hoy el Atlético es claro: «Mi pronóstico es un 0-1 con gol de Koke». Ganar en el Santiago Bernabéu, eso que durante tantos años se le resistió al equipo. Y es que pese a que las rayas son las mismas, José Mari estuvo en el club en una etapa muy diferente a la actual: «Cuando estaba yo aspirábamos a meternos en UEFA como mucho. Ahora se aspira a todo y el Atlético puede ganarle a cualquiera. Ya pasó en la Supercopa de Europa», dice.

Retirado desde el año 2013, José Mari sigue siendo un fiel seguidor del fútbol, aunque confiesa que lo que no echa de menos es correr: «Como me decía un compañero del Sevilla: correr es de cobardes. Suelo ir al gimnasio una hora al día, tampoco más. Me gusta estar en forma». Él, que ha vivido el fútbol de otro época, halaga la «justicia del VAR», aunque reconoce que resta «un poco de picaresca y destruye ese engaño que siempre ha existido». Hoy verá el partido como un «indio» más, ataviado con la bufanda del equipo en donde tantos momentos felices vivió.

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