Haití, un antecedente con más diferencias que semejanzas

Washington.- Hab√≠a una dictadura y hubo una ofensiva internacional liderada por Estados Unidos, bajo la doctrina de pol√≠tica exterior llamada “multilateralismo asertivo”, un t√©rmino que acu√Ī√≥ Madeleine Albright, secretaria de Estado de Bill Clinton. El pa√≠s en crisis: Hait√≠. La soluci√≥n: una invasi√≥n militar bautizada Operaci√≥n Defender la Democracia.

Ese operativo internacional, desplegado a fines de 1994, termin√≥ con el regreso a Hait√≠ de Jean-Bertrand Aristide, quien llevaba a√Īos en el exilio tras ser derrocado en un golpe de Estado en 1991 liderado por el general Raoul C√©dras. Diez a√Īos despu√©s, la historia se dio vuelta: en 2004, Aristide fue derrocado de nuevo; esta vez, acus√≥ a Estados Unidos de ser c√≥mplice del golpe, y de secuestrarlo y forzarlo a abandonar el pa√≠s.

La ofensiva que terminó en la intervención militar en Haití en 1994, que contó con el respaldo y la participación de la Argentina, ofrece marcadas diferencias con la crisis que azota a Venezuela y sirve para mostrar las dificultades que enfrentan los aliados internacionales del gobierno de Juan Guaidó para forzar la salida de Maduro.

La principal diferencia respecto de la situación en Venezuela es que la invasión de Haití estuvo ungida por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que dio luz verde a la operación militar para restaurar la democracia.

A diferencia de lo que ocurre con la crisis venezolana, en la cual la ONU ha mantenido una posición equidistante, durante la crisis de Haití el organismo multilateral estuvo muy activo. Antes de la invasión, las Naciones Unidas impusieron un bloqueo a ventas de petróleo a Haití, y buscó una salida diplomática -fallida- a través de negociaciones con Cédras y la Organización de Estados Americanos (OEA). También un bloqueo naval, para el cual la Argentina aportó tres corbetas clase Drummond.

Ese “cerco diplom√°tico” fracas√≥. El 31 de julio de 1994, el Consejo de Seguridad aprob√≥ la primera resoluci√≥n que autoriza el uso de la fuerza para restaurar la democracia en un estado miembro. Hubo consenso: la resoluci√≥n tuvo 12 votos a favor, y ninguno en contra. Cuatro de los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y Rusia) aprobaron la movida. Hubo dos abstenciones: China y Brasil, que ese a√Īo ocupaba la silla que le toca a Am√©rica Latina.

China y Rusia son, ahora, los dos principales aliados internacionales de Maduro. A eso se suma que varios países de la región, principalmente México y Uruguay, han pedido una negociación con el régimen de Maduro, y el Grupo de Lima se ha mostrado en contra de una nueva intervención militar en la región.

La fuerza de invasi√≥n de la “Operaci√≥n Defender la Democracia” cont√≥ con casi 25.000 efectivos militares respaldados por dos portaaviones y apoyo a√©reo. Con los preparativos para la invasi√≥n en marcha, Clinton envi√≥ a Hait√≠ al expresidente Jimmy Carter y al entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, Collin Powell, quien conoc√≠a personalmente a C√©dras. Tras un ultim√°tum final, ya con las tropas norteamericanos en ruta hacia la isla, C√©dras acept√≥ entregar el poder.

Las tropas se transformaron en fuerzas de paz, encargadas de asegurar la transici√≥n del poder. Aristide regres√≥ a Hait√≠ a mediados de octubre. Una d√©cada despu√©s, su v√≠nculo con Washington ya se hab√≠a deshilachado. Powell, devenido en secretario de Estado de George W. Bush, dijo sentirse “decepcionado” con el mandatario haitiano. Aristide fue derrocado a fines de febrero de 2004 y forzado al exilio. Powell neg√≥ todas sus acusaciones.

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