«Hacía mi ritual para cuando me tocara el ‘Gordo’»

María Rosa Valera lo había soñado miles de veces. Lo de meterse en la cama y dormirse pensando que un día le iba a tocar el «Gordo» de la Lotería de Navidad. Tanto es así que, en esos sueños, «hacía mi ritual y me arreglaba, me pintaba un poquito, por si venía la prensa que no me encontrara de cualquier manera…»

Y entonces ocurrió. El 22 de diciembre de 2016, María Rosa encendió la radio mientras atendía a los clientes detrás del mostrador de la pastelería «La Piedad», en Talavera de la Reina, negocio que regenta con su marido. A las 11.57 horas salió el «Gordo», y «escuché que había acabado en trece». Enseguida «subí el volumen de la radio, oí el número completo y me eché las manos a la cabeza». Efectivamente, ese año el «Gordo» fue el 66.513, el número al que en la pastelería «llevábamos más de 20 años abonados». María Rosa vendió 20 décimos del 66.513, es decir, repartió ocho millones de euros. Uno de esos décimos era suyo: acababa de ganar 400.000 euros.

«Te empiezan a entrar escalofríos por todo el cuerpo y una emoción que no sabes si ponerte a saltar, a reír, a llorar… Me puse muy nerviosa, llamé a mi marido y ya empezamos a compartirlo con el resto de la gente a la que le había tocado», explica a ABC recordando ese momento. Y sí, «fue como lo había imaginado». Hubo gritos, hubo saltos, hubo champán… y vino la prensa a poner el micrófono y a hacer fotografías para que esa alegría quedara para la posteridad.

María Rosa admite que el «Gordo», en cierta manera, le cambió la vida. «Me cambió porque antes en la pastelería abríamos todos los días, domingos y festivos incluidos. Mi marido y yo no librábamos nunca. Además, con mis hijos estudiando, no me podía permitir cerrar. Ahora sí lo hago y no tengo esa ansiedad de pensar que un mes me va a venir algún imprevisto», relata con sencillez. Por lo demás, todo sigue igual: «No somos ostentosos, tampoco hemos cambiado mucho de vida».

Pese a la fama que puede dar un premio así, en la pastelería no se han incrementado las ventas. «Lo que sí pasa es que la gente te mira, sobre todo en estas fechas, y pasan y te preguntan, pero creo que eso va a ser así para el resto de la vida», admite María Rosa, que sigue jugando al 66.513, como a otros cuatro o cinco números más. «Este año tengo la esperanza de que va a tocar el 17.439», añade.

Talavera de la Reina es una de las ciudades con más paro de España. Con una tasa que ronda el 30 por ciento, solo la superan un puñado de territorios andaluces. «Talavera vive mucho del comercio. Antes funcionaba de la costura, de la construcción y del comercio en general. Con la crisis, el comercio bajó muchísimo porque, básicamente, no hay dinero», cuenta la pastelera de «La Piedad». De ahí que «el mayor orgullo es dar un premio a tu vecino, a tu hijo, ayudar a la gente a la que quieres. El anuncio dice que ‘lo más bonito es compartirlo’, y es verdad».

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