Hablar de economía, un “logro” que celebra el Frente de Todos en el final de la campaña

Cristina Kirchner y Alberto Fernández Crédito: Twitter

La idea buscó correr del centro de la agenda las diferencias internas en el espacio opositor

Primero fue Cristina Kirchner, con sus menciones a las marcas Pindonga y Cuchuflito para referirse a los cambios en los hábitos de consumo de los argentinos. Después irrumpió Aníbal Fernández, al comparar a María Eugenia Vidal con el femicida Ricardo Barreda. Antes de que esa polémica se disipara, apareció de nuevo Cristina, para decir que “con la comida, estamos como Venezuela”.

Después de diez días de navegar en una agenda negativa, Alberto Fernández tiene algo para celebrar, aseguran en su entorno. Aunque a costa de recibir muchas críticas, el precandidato presidencial del Frente de Todos consiguió retomar la iniciativa y colocar la discusión sobre la economía en el centro del debate de campaña.

“Ahora sí nos sentimos jugando de local. Más allá de las cuestiones técnicas, que la gente no entiende, queda claro que Alberto quiere poner plata en el bolsillo de los trabajadores y de los jubilados. La gente sí sabe lo que es la bicicleta financiera”, dijo a LA NACION un dirigente que frecuenta el comando de México 337, sede de las oficinas de Fernández. “Alberto le habla a la sociedad; no al sector financiero”, agregó.

Apenas estalló el debate sobre la viabilidad de reducir la tasa de interés de las Leliq como método para aumentar las jubilaciones, Fernández se contactó con su equipo de campaña. Acordaron dejar las explicaciones técnicas en boca de economistas cercanos al precandidato. Los exfuncionarios del Banco Central Matías Kulfas, Arnaldo Bocco y Miguel Pesce fueron los elegidos. Fernández se encargó de la defensa política. “Entre los bancos y la gente, yo voy a estar del lado de la gente”, dijo.

En su entorno aseguran que la propuesta sobre reducir la tasa de las Leliq no surgió como una respuesta improvisada, sino que está estudiada. “¿Cómo vamos a reactivar la economía con esta tasa de interés? Es inviable”, argumentan. Admiten, eso sí, que en este momento no se pueden precisar la magnitud de la disminución de la tasa ni el nivel que tendrá el dólar en diciembre.

La otra frase de Fernández que genera polémica, acerca de la necesidad de elevar el precio del dólar, es asumida, dicen en el Frente de Todos, como el costo de dar una discusión de fondo. “El clima de inestabilidad no lo genera Alberto. Lo genera el Gobierno, al sostener esta estabilidad artificial con la plata del FMI. Que se saquen la careta y digan lo que está pasando”, responden los laderos del precandidato a la pregunta sobre los eventuales efectos de las declaraciones sobre el valor de la divisa.

Objetivo cumplido

La instalación del debate económico es desde el inicio de la campaña el objetivo número uno del comando de la calle México. Así se lo hicieron saber Santiago Cafiero, jefe de campaña, y Juan Courel, responsable de la elaboración del mensaje proselitista, a más de 300 voceros y encargados de prensa reunidos a principios de mes en el barrio de San Telmo.

En el instructivo que se les repartió en esa oportunidad se recomendaba de manera explícita no enfrascarse en debates sobre la gestión anterior ni embarrarse en discusiones que podían resultar nocivas para captar al electorado indeciso. Se planteaba concretamente “no caer en la trampa” de discutir sobre la situación de Venezuela. “Es una campaña de contraste propositiva”, les dijo Courel, con lenguaje técnico, para explicarles que debían diferenciarse del oficialismo con propuestas.

La primera en violar el instructivo fue Cristina. Sin preguntas de por medio, la expresidenta se metió en la boca del lobo: sin condenar las violaciones de los derechos humanos en el país que gobierna Nicolás Maduro, dejó la cancha servida a sus adversarios. Alberto Fernández tuvo que diferenciarse ayer, en la entrevista que dio a LN+, como ya había hecho con la frase de la expresidenta sobre el “interrogatorio” al que la había enfrentado Luis Novaresio, en alusión a una entrevista que el periodista le hizo en 2017.

Las declaraciones de Aníbal Fernández no solo corrieron el eje de la campaña, sino que desnudaron las diferencias que existen en el interior del frente opositor. Tras haber calificado a Aníbal Fernández de “salame”, Ofelia Fernández, la joven precandidata a legisladora porteña, fue cuestionada en Twitter por la senadora bonaerense de Unidad Ciudadana Teresa García. Atenta a las prioridades fijadas por el comando electoral, García después borró el tuit.

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