«Ha sido el servicio más bonito en 15 añ0s»

Cuando los agentes del puesto de la localidad vallisoletana de Medina de Rioseco de Seguridad Ciudadana Iván Asensio y Alberto Rodríguez descolgaron el teléfono a primera hora de la tarde del pasado lunes, en ningún momento se les podía pasar por la cabeza que en las siguientes horas iban a realizar un servicio que se les quedará grabado en la memoria durante años. «Estábamos haciendo el típico servicio de vigilancia por la localidad cuando recibimos la llamada de la central en la que se nos comunicaban que el 112 había sido informado de que en un punto cercano al acuartelamiento una mujer estaba en estado de parto», explicaba ayer a ABC el agente Asensio, tres días después del acontecimiento que en las últimas hora ha estado en boca de todos los riosecanos.

Recibido el aviso, el agente y su compañero en prácticas se dirigieron rápidamente al lugar, un apeadero de un arcén en el cruce de la carretera N-601 con la CL-612. Ya en el lugar, comprobaron la existencia de una mujer que en el interior del vehículo, sentada en el asiento del copiloto, acababa de dar a luz y sostenía entre las manos al bebé, que estaba en un estado de quietud «anormal». «Fue lo que nos alarmó. El crío no se movía. Sabíamos que estaban avisados los servicios de emergencia pero en ese momento el tiempo se te hacer eterno».

Masaje al bebé

Así que sin pensárselo dos veces, los agentes se pusieron «los guantes higiénicos que tenemos por si nos toca prestar algún servicio sanitario» y optaron por realizar al recién nacido un pequeño masaje «de unos 15 ó 20 segundos», con el que consiguieron que el bebé reaccionara con llantos y movimientos, pudiendo comprobar en aquel momento para su alivio la consciencia del pequeño: «Cuando ya vimos que se movía respiramos más tranquilos».

A continuación, en colaboración con el Servicio de Emergencias 112, del que recibían instrucciones por teléfono y hasta la llegada de la ambulancia medicalizada, la médico y la enfermera -el papá del niño, de origen marroquí, ante la dificultad de entender el español prefirió que fueran los propios agentes los que actuaran-, la pareja de la Benemérita se mantuvo al lado de la mamá y su hijo controlando sus constantes vitales, manteniendo el calor corporal del bebé tapándolo con una manta y retirando el vehículo a una zona de sombra para evitar las altas temperaturas propias de la tarde -eran poco más de las 16.00 horas-.

Incorporada la asistencia médica, los agentes procedieron a la regulación del tráfico para garantizar la seguraridad tanto de los auxiliados como de los propios servicios sanitarios.

Segundos «interminables»

Han pasado ya unos días, pero ayer los agentes recordaban con la misma emoción aquella situación que nunca antes habían vivido en su carrera profesional. «Llevo 15 años y éste es el servicio más bonito que he realizado», confesaba a este periódico el agente Asensio, que declaraba su «completa satisfacción, y más cuando ha salido todo bien». Admite que pasaron nervios y aquellos segundos que transcurrieron hasta que el bebé reaccionó fueron «interminables» para ellos. No obstante, «al final sabes que tienes que mantener la mente fría y actuar con sentido común, dentro de tus conocimientos».

El pasado miércoles los agentes pudieron comprobar de primera mano el buen estado que se encontraban tanto la mamá como el pequeño al visitarles en el Hospital Clínico de Valladolid donde ingresaron: «El padre nos quería dar las gracias en persona». El servicio realizado ha colmado la felicidad y orgullo tanto al agente Asensio como a su compañero en prácticas: «Al final nuestro cometido es servir y ayudar, así que estamos muy orgullosos de lo que hemos hecho».

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