Gustavo Fernández, campeón en Wimbledon: se sacó una espina y queda cerca del Grand Slam de tenis adaptado

Fuente: AFP

LONDRES.- Acostumbrado a los grandes triunfos en el circuito de tenis adaptado, el cordobés Gustavo Fernández no deja de maravillar y alcanzó otra hazaña en su carrera. El Lobito Fernández, 2° del mundo, conquistó el trofeo de Wimbledon al vencer al japonés Shingo Kunieda, el mejor jugador adaptado de la historia y actual número 1 del circuito, por 4-6, 6-3 y 6-1. De esta manera, el tenista de 25 años logró despojarse de un estigma que lo acompañaba, ya que había perdido las finales de 2017 y 2018 en el All England (frente al sueco Stefan Olsson). Además, el trofeo representa su quinto título de Grand Slam.

También campeón de Australia y Roland Garros 2019, de esta manera, el hijo de Gustavo Ismael Fernández, destacado exbasquetbolista de la Liga Nacional y actual coach de Estudiantes de Olavarría, se transformó en el primer tenista en silla de ruedas en ganar los tres primeros majors de la temporada desde que se introdujo la competencia individual en los cuatro certámenes. El último en sumar la competencia de singles fue, precisamente, Wimbledon, en 2016 (antes de esa decisión solo aceptaba la acción en dobles; de hecho, Gusti Fernández ganó el título, en pareja con el francés Nicolas Peifer, en 2015).

Ganar Wimbledon tiene un significado muy valioso para Fernández, ya que el torneo sobre césped más valioso del mundo se le había escapado en las últimas dos definiciones. Su equipo y su familia así lo entendieron, por ello lo acompañaron masivamente a esta ciudad (además de su papá y su mamá, Gustavo y Nancy, su novia Florencia y su hermano, Juan Manuel, basquetbolista de Trieste de Italia). Sumamente profesional, Fernández estuvo asistido por gran parte de su grupo de trabajo, pese a los altos costos económicos que ello representa (por haber ganado el título embolsó un cheque de 46.000 libras; Kunieda, asimismo, ganó 23.000). El entrenador Fernando San Martín, el kinesiólogo Juan Carlos Varela, el sparring Juan Ignacio Crespo y Santiago Sánchez, un catedrático argentino que es director de una maestría en la Universidad de Bath y trabaja la concentración con el tenista (solo faltó el preparador físico Matías Tettamanzi), estuvieron junto con el Lobito.

El jugador nacido en Río Tercero disfruta de un año de plenitud absoluta, en el que se combina la fluidez de sus tiros con la buena salud (no ha padecido lesiones) y la concentración. En junio pasado, luego de ganar el Abierto de Francia, volvió a llegar a la cima del ranking, tal como lo había hecho en 2017.

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