Guerra vecinal contra los urinarios de Chueca

«Chueca no es una charca. Baños públicos. Úsalos. Sin malos olores. Sin estropear la calle. Sin molestar a los vecinos». El objetivo con el que el Ayuntamiento de Madrid instaló el pasado verano una quincena de urinarios temporales en las calles del distrito Centro era, a priori, bueno. Con ellos, se pretendía eliminar focos de suciedad y malos olores. El resultado, tras meses en funcionamiento, no ha sido el esperado. De hecho, según los vecinos, ha sido justo el contrario. Repartidos por los seis barrios del distrito, la campaña de concienciación que acompaña a estos baños químicos portátiles no ha surtido efecto, al menos, en Chueca.

Las quejas de vecinos y comerciantes no han cesado desde que estos cubículos se instalaron en calles como Farmacia o la plaza de Pedro Zerolo. Basta con dar un paseo nocturno por el barrio para observar que los regueros de orines siguen dejando su rastro a pesar de estos baños. Sobre todo, las madrugadas de fiestas. Lo peor, según denuncian, es que creen que el incívico acto de orinar en la vía pública ha aumentado en los alrededores de estos puntos. «Cuando están ocupados o cerrados con candados, la gente hace sus necesidades al lado. Algunos están apoyados en las fachadas de edificios de viviendas. El mal olor es insoportable», explican desde la Asociación de Vecinos de Chueca.

La llegada de estos urinarios a los seis barrios del distrito Centro no ha evitado la imagen sobre estas líneas
La llegada de estos urinarios a los seis barrios del distrito Centro no ha evitado la imagen sobre estas líneas – AAVV CHUECA

Desde que forman parte del espacio público, Esteban Benito no ha dejado de registrar las incidencias que diariamente tiene esta «solución» municipal. «Además de la insalubridad que llevan aparejada, son objeto constante de vandalismo. Les arrancan las puertas y los tumban sobre la calzada derramando todo su contenido sobre la calle. Es realmente repugnante», describe como presidente de la asociación de vecinos. Según relata a ABC, nunca han visto la utilidad de la propuesta que consideran un «parche».

«El verdadero tema de fondo es que nunca han llegado los tres baños públicos de obra que debía instalar de forma permanente la empresa Clear Channel en el barrio –130 en todo Madrid–. Lo que estamos sufriendo es la solución absurda de nuestro concejal presidente, Jorge García Castaño. De él fue esta lamentable ocurrencia», opina. En las últimas semanas, tras varios incidentes con estos urinarios portátiles, la asociación ha intensificado su particular guerra para borrar de sus calles estos molestos cubículos.

Incidentes bochornosos

Algunos sucesos ocurridos en el interior de estos baños han llevado la paciencia de los vecinos al límite. «En su interior hemos visto a parejas manteniendo relaciones sexuales, a gente drogándose y, los más frecuente, vándalos golpeándolos generando ruidos a altas horas de la madrugada. Son como un tambor gigante», explica un vecino de la calle Farmacia que prefiere mantener el anonimato. «Me da miedo que me lo vuelvan a poner debajo de mi ventana» , dice. Sus quejas y las de algunos comerciantes lograron que el Ayuntamiento retirara el baño portátil en cuestión. «En lugar de borrarlo del mapa, lo que hicieron es trasladarlo a la calle de al lado», critica. «No se trata de repartir las molestias, sino de acabar con ellas», apunta.

Heces en la fachada de un edificio residencial de Chueca
Heces en la fachada de un edificio residencial de ChuecaÓscar del Pozo

Esteban Benito recuerda una situación bochornosa antes de que lo cambiaran de ubicación. «Cada vez que los vuelcan los orines y las heces se esparcen por la calle. Una persona invidente, acompañada de su perro guía, paseaba por la acera cuando se encontró con el baño tumbado, con la mala suerte de que resbaló cayendo sobre todo esa mezcla nauseabunda. Esta escena no es de recibo para una ciudad como Madrid», relata.

Además de en las redes sociales, las quejas han sido trasladadas por escrito al Ayuntamiento a la atención de García Castaño. «No han servido de nada. No hemos obtenido respuesta», asegura Benito. ABC tampoco ha logrado una explicación municipal al respecto después de haber comunicado las quejas y de preguntar por la opinión del concejal-presidente del distrito Centro.

Una treintena de aseos

El Ayuntamiento informó el pasado mes de agosto de la instalación de estos urinarios. En total, 28 baños, de los que 13 tendrían una ubicación permanente en la plaza de Jacinto Benavente, 3; en Madrid Río (Terraza Bonaparte); en la calle de Argumosa, 3; en la plaza del Emperador Carlos V, 9; en la plaza de Isabel II; en Tirso de Molina; en la calle de San Andrés, 20; en la plaza del Carmen, 2: en la calle de Barceló, 11; en el paseo de Recoletos, 17; en la plaza del Campillo del Mundo Nuevo, 9; en el paseo del Prado, 10; y en la calle de Génova, 29.

Con una capacidad limitada, estos baños químicos amanecen desbordados las noches de fiesta
Con una capacidad limitada, estos baños químicos amanecen desbordados las noches de fiesta – AAVV CHUECA

El resto, otras 15 ubicaciones portátiles temporales que se colocaron coincidiendo con las fiestas de verano, deberían haber sido retirados en octubre, tal y como informó en su momento el consistorio. Sin embargo, algunos han permanecido hasta la fecha. Es el caso del de la calle Farmacia, trasladado hace unas semanas a la calle Hortaleza. Reubicado frente a la Iglesia de San Antón –la parroquia en la que el padre Ángel acoge a numerosos «sintecho»– se ha convertido en uno de los más «problemáticos». Así lo denuncian vecinos de portales próximos al templo, que aseguran que han sido testigos de peleas por su uso. «Se meten para drogarse sin que nadie los vea. Salen como zombies y después se cuelan por los garajes para intentar dormir a cubierto en los portales. La Policía Municipal está harta de recibir avisos para sacarles», explica un conserje. «Entre los indigentes que acogen en la iglesia hay gente violenta. Me han llegado a sacar un cuchillo y a amenazarme de muerte al intentar echarlos del portal», explica sin querer revelar su identidad por miedo a represalias.

En ocasiones vuelcan los urinarios sobre la acera, obligando a los peatones a bordearlos
En ocasiones vuelcan los urinarios sobre la acera, obligando a los peatones a bordearlos – AAVV CHUECA

El lema publicitario «Chueca no es una charca» no ha logrado hacerse realidad. «Los baños portátiles solo son la punta del iceberg de una degradación acelerada del centro de Madrid y, concretamente, de barrios como Chueca. Vivir aquí es, cada vez, más complicado», señala Esteban Benito. «La imagen que da Madrid con estas iniciativas, por ejemplo a un turista, es lamentable. Es una forma de hacer política matando moscas a cañonazos», concluyen desde la Asociación de Vecinos de Chueca, deseando la retirada definitiva de estos urinarios.

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