Gritos, enojo y protestas. La reacción de Maurizio Sarri con su arquero en la final de la Copa de la Liga de Inglaterra

Maurizio Sarri, pide a Kepa Arrizabalaga que salga de la cancha Fuente: Reuters

Faltaban tres minutos para que terminara el partido. Ya los 90 del tiempo regular habían pasado y se jugaba el alargue. Todo indicaba que al campeón de la Copa de la Liga de Inglaterra lo definirían los penales. Y entonces, de repente, el entrenador de Chelsea , Maurizio Sarri , se volvió loco. Cobró protagonismo en un episodio que duró cerca de cinco minutos, con las cámaras focalizadas en él y desentendidas casi por completo de lo que pasaba en la cancha en la final con Manchester City .

El arquero titular, Kepa Arrizabalaga, tenía molestias y calambres después de cada atajada. Y cuando el partido transitaba el minuto 117, Sarri interpretó que era el momento del cambio, que era el momento del argentino Wilfredo Caballero, especialista en definiciones por penales. Pero lejos de que la modificación de arquero por arquero sucediera, los gestos, los gritos, las protestas y hasta un amague de salida de la cancha por parte del DT se robaron la atención.

Kepa Arrizabalaga reacciona ante el pedido del cambio Fuente: Reuters

A Caballero le hab√≠an avisado que se preparara para entrar. Todos en el banco de suplentes lo saludaron: ca√≠a sobre √©l la responsabilidad de atajar los penales. Se abroch√≥ un guante y cuando se par√≥ al lado del tablero que anuncia los cambios, desde la cancha Arrizabalaga hac√≠a se√Īas fren√©ticas de estar bien, de que se hab√≠a recuperado del calambre, de que no lo hicieran salir. Y Sarri mont√≥ en c√≥lera.

Sarri le grit√≥ que el cambio se hac√≠a. Caballero se quit√≥ el guante y se sent√≥. El t√©cnico lo busc√≥ para que entrase. Loco, fuera de si mismo. El arquero titular hac√≠a gestos mostrando su desacuerdo con la decisi√≥n. √Čl se quedaba y atajaba. El DT mov√≠a sus mano descontrolado. Se sentaba, se paraba. Le indicaba al argentino que se preparase, que iba a entrar. √Čl, obediente, entraba en calor sus brazos. Desde adentro del campo de juego, la pelota frenada, Arrizabalaga miraba para otro lado: no iba a salir. Los citizen reunidos, elaboraban su pr√≥xima jugada.

Sarri enloqueció. Salió de la cancha, volvió a entrar. Salió nuevamente. Volvió y se sentó en el banco. Sus ayudantes intentaban calmarlo, hacían gestos para que el arquero titular saliese, era el momento de Caballero. Pero nada. Solo gritos.

Caballero espera para ingresar al partido
Caballero espera para ingresar al partido Fuente: Reuters

Finalmente gan√≥ la obstinaci√≥n de Arrizabalaga por quedarse y ser √©l “el h√©roe de la noche”. Pero, por supuesto, tampoco eso sucedi√≥. Fue tal el revuelo generado fuera del campo del juego, que la concentraci√≥n no se volvi√≥ a generar. El enojo de Sarri no se pudo calmar, y as√≠, Chelsea vio pasar su chance para levantar el trofeo. Se jugaron los √ļltimos tres minutos sin mayores sobresaltos y llegaron los penales.

Antes de la definici√≥n, no hubo charla en el banco de Chelsea. Primaron los gritos y el descontrol. Arrizabalaga apenas ataj√≥ el tiro pateado por Leroy San√©. Adem√°s, en el turno del argentino Sergio Ag√ľero se movi√≥ tanto, salt√≥ y agit√≥ sus brazos que la pelota pas√≥ rozando sus manos en un tiro que roz√≥ el segundo palo. No pudo ser. Fue festejo del citizen.

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