Gijón y Oviedo, las dos eternas rivales

Si, en cualquier √©poca del a√Īo, Asturias es una muy hermosa tierra, en verano se convierte en un peque√Īo para√≠so verde: bosques, playas, preciosos pueblos y aldeas. Para los que amamos las ciudades, no se trata de elegir sino de sumar: Oviedo y Gij√≥n, las dos ¬ęeternas rivales¬Ľ, de rasgos opuestos. Oviedo es la ciudad hist√≥rica, art√≠stica: la Vetusta de Clar√≠n, la Pilares de P√©rez de Ayala. Gij√≥n es la ciudad moderna, abierta al mar, la cuna del eminente patriota Jovellanos.

Viajando desde el centro de Espa√Īa, entra por los ojos el contraste entre la sequedad de la meseta y la verde dulzura del paisaje asturiano. El puerto de Pajares es la puerta de entrada que une a Castilla y Le√≥n con Asturias; antes, pod√≠a verse como la barrera que las separaba. ¬ęTinieblas en las cumbres¬Ľ, la novela juvenil de Ram√≥n P√©rez de Ayala, cuenta la revoluci√≥n que supuso, en 1905, la apertura de la nueva l√≠nea f√©rrea; antes de eso, era f√°cil que Asturias quedara incomunicada, por la nieve, del resto de la Pen√≠nsula: eso explica la cerraz√≥n espiritual de la Vetusta de Clar√≠n. Hoy en d√≠a, cruzar Pajares ‚Äďen coche propio o en los excelentes autobuses de Alsa, la l√≠nea asturiana que se ha extendido hasta China‚Äď es bien f√°cil y supone disfrutar de unos panoramas maravillosos.

C√°mara Santa de la Catedral de Oviedo

En las afueras de Oviedo, en la ladera del Naranco, est√°n ¬ęlos monumentos¬Ľ, esas joyas de la arquitectura prerrom√°nica.

Recuerdo, hace muchos veranos, la impresi√≥n que le causaron al escritor Francisco Ayala, que acababa de publicar su gran obra ¬ęEl jard√≠n de las delicias¬Ľ, y lo delicioso que fue volver a la ciudad, paseando, con una peque√Īa parada en un chigre, para probar la sidra.

En verano, bastantes ovetenses se van al campo o a alguna playa pr√≥xima pero la ciudad no se queda vac√≠a, lo compensan muchos visitantes. El casco hist√≥rico se centra en la catedral y en el Font√°n. Adem√°s del tesoro que supone la C√°mara Santa, con las cruces de la Victoria y de los √Āngeles, s√≠mbolos asturianos, la Catedral de Oviedo va unida a ¬ęLa Regenta¬Ľ, de Clar√≠n, una de las m√°s grandes novelas europeas del XIX. No hace muchos a√Īos, cuando la colecci√≥n Penguin public√≥ la traducci√≥n al ingl√©s que hizo John Rutherford, el ¬ęTimes Literary Supplement¬Ľ se asombr√≥ de una novela espa√Īola que era comparable a las mejores de Dickens, Balzac, Tolstoi, Dostoiewski‚Ķ As√≠ es, por supuesto, lo que sucede es que los ingleses no la conoc√≠an. En realidad, ¬ęLa Regenta¬Ľ es muy cercana a ¬ęMadame Bovary¬Ľ, por su tema (Ana Ozores, insatisfecha como Emma Bovary) y por su estilo: la inteligente, implacable visi√≥n cr√≠tica de una sociedad provinciana. Desde lo alto de la √ļnica torre de la Catedral, el ambicioso cl√©rigo don Ferm√≠n de Pas vigila, con su catalejo, a toda su grey. En la Plaza que hay delante, los turistas se hacen fotograf√≠as con la estatua de Ana Ozores.

Casa de Jovellanos
Casa de Jovellanos – Pablo de Blas

Un poco m√°s all√° se abre el Font√°n, el viejo mercado y la preciosa Plaza porticada, donde sit√ļa P√©rez de Ayala su novela ¬ęTigre Juan¬Ľ y ¬ęEl curandero de su honra¬Ľ, en la que desmonta el mito del honor calderoniano: ahora, es refugio preferido por los turistas. De all√≠ parte la Calle Mayor, la ¬ęR√ļa Ruera¬Ľ de P√©rez de Ayala, donde viv√≠an ¬ęBelarmino y Apolonio¬Ľ, el zapatero fil√≥sofo y el zapatero dramaturgo.

En verano, l√≥gicamente, el protagonismo lo gana Gij√≥n, con su largu√≠sima playa de San Lorenzo, ideal para los paseantes. Es obligatorio visitar la casa natal de Jovellanos, modelo ejemplar de ilustrados, una de las figuras m√°s nobles de toda nuestra historia. Aqu√≠ estableci√≥ su Instituto, para ense√Īar ciencias √ļtiles. Su carta al general Sebastiani deb√≠a ser lectura obligatoria en todas nuestras escuelas: ¬ęYo no sigo un partido sino la santa y justa causa que sigue mi Patria¬Ľ. Tambi√©n podr√≠an tenerla en cuenta nuestros actuales pol√≠ticos‚Ķ

Plaza de toros del Bibio
Plaza de toros del Bibio

Gij√≥n es una ciudad amable para el viajero, con gente muy cordial, amplios parques y una gastronom√≠a que no necesita ponderaci√≥n: comer mal en Asturias es casi imposible. Adem√°s, en verano, Gij√≥n ofrece una ampl√≠sima programaci√≥n de espect√°culos: en m√ļsica, se va a escuchar, entre otros muchos, a Ara Malikian, Amancio Prada, Raphael y Andr√©s Calamaro; en el Teatro Jovellanos, actuar√°n Mar√≠a Pag√©s, la Compa√Ī√≠a Nacional de Teatro Cl√°sico, La Cubana y ¬ęDivinas palabras¬Ľ, de Valle-Incl√°n. La Feria Taurina de Bego√Īa, en la coqueta Plaza del Bibio, es una de las mejores del Norte y, sin duda, una de las m√°s agradables.

El 15 de agosto concluir√° la Semana Grande, con algo verdaderamente singular: en la playa de San Lorenzo, a las dos del mediod√≠a, miles de gijoneses y de turistas formar√°n una largu√≠sima hilera, para bailar, cogidos de los me√Īiques, mirando al mar, la ¬ęDanza Prima¬Ľ. Es una ceremonia de fraternidad y una viej√≠sima tradici√≥n, que ya menciona Jovellanos, en su carta a Ponz. En una de sus versiones ‚Äďexisten muchas‚Äď, est√° relacionada con el precioso romance que estudi√≥ Men√©ndez Pidal: ¬ęAy, un gal√°n de esta villa,/ ay, un gal√°n de esta casa‚Ķ¬Ľ Luego, desde el cerro de Santa Catalina, estallar√° el ¬ęRestall√≥n¬Ľ, una estruendosa explosi√≥n pirot√©cnica de unos siete minutos, que cerrar√° ¬ęla semanona¬Ľ.

El √ļltimo d√≠a de la Feria taurina, el 18, todo el p√ļblico entonar√°, a coro, una canci√≥n popular, ingenua y sentimental, ¬ęGij√≥n del alma¬Ľ: ¬ęEs el Gij√≥n que quiero y que tanto adoro,/ es el Gij√≥n que, en sue√Īos, es un tesoro./ Lo llevar√© muy dentro de mis entra√Īas,/ no te olvidar√© nunca, Gij√≥n del alma¬Ľ. Eso mismo sentiremos todos, hayamos nacido o no en la ¬ępatria querida¬Ľ asturiana.

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