Gibraltar, el «paraíso fiscal» de la discordia

Para entender el conflicto que supone Gibraltar para España y sus relaciones con el Reino Unido, hay que comenzar por acotarlo. Se trata de un territorio británico de ultramar ubicado en el extremo sur de la Península Ibérica, que tiene frontera con España, país que reclama su soberanía desde hace mucho tiempo. En este territorio residen unas 30.000 personas y los nacidos allí son considerados ciudadanos británicos. Gibraltar es un espacio estratégico pues su privilegiada ubicación, entre dos continentes, Europa y África, y dos grandes masas acuáticas, el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico, hace que se recrudezca su disputa por dominar esta región. Ahora, con las negociaciones del Brexit, está siendo un quebradero de cabeza para las autoridades británicas, pues necesitan llegar a un acuerdo con España para continuar con su separación de la Unión Europea. Además, y por mucho que le pese y el ministro principal, Fabian Picardo, lo niegue, Gibraltar reúne todas las condiciones para ser considerado un paraíso fiscal que atrae a numerosas organizaciones relacionadas con el crimen organizado deseosas de pasar desaparecibidas, algo en lo que ayuda que existan, prácticamente, tantas sociedades como habitantes. Empresas offshore y contrabando España ha defendido siempre que en las actividades que se llevan a cabo en la colonia británica a través de las sociedades offshore, una fiscalidad claramente ventajosa a las empresas dedicadas al juego y los jugosos beneficios que le aporta el contrabando de tabaco, ha supuesto unas cuantiosas pérdidas que la Hacienda española cifraba en 2016 en aproximadamente 1.000 millones de euros. De hecho la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude, en el año 2014, indicaba que existían indicios del aumento del tamaño del mercado gibraltareño de cigarrillos desde el 2010 y que, solo en 2013, eso generó unas pérdidas a las arcas estatales españolas de 718 millones, como informaba ABC en 2015. Otra de las actividades que han vivido un auge fuera de lo común es la industria del juego. Más de una treintena de empresas de apuestas on line han aterrizado en Gibraltar buscando una fiscalidad que les ofrece unas ventajas notorias, es por ello que en 2016 suponía ya un 25% de la economía gibraltareña. Las bajas tributaciones provocan un efecto llamada e inundan el Peñón de casas de apuestas, algunas de ellas tan conocidas como William Hill o Bet 365. España ha pedido en más de una ocasión al Reino Unido que le informe sobre el desarrollo de las actividades de estas empresas sin haber obtenido una respuesta afirmativa. Todas estas condiciones que caracteriza al «paraíso fiscal» de Gibraltar, han propiciado que en los últimos años proliferen los grupos de crimen organizado en España con alguna conexión en el territorio británico. De hecho, según informaba ABC citando a fuentes de las Fuerzas de Seguridad, entre 2012 y 2014, se habían identificado 15 grupos de este tipo. La mayoría de ellos relacionados con el contrabando de tabaco. Además, el secreto bancario que impera en Gibraltar y que impide conocer al último beneficiario, también podía atraer a las organizaciones criminales.

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