Gana fuerza la opción militar entre Guaidó y sus aliados

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, acudirá hoy a la reunión de urgencia del Grupo de Lima en Bogotá en la que se tratará la posibilidad de crear una fuerza multilateral para deponer a Nicolás Maduro, después de que el régimen chavista cerrara sus fronteras y empleara la violencia para impedir la entrada de la ayuda humanitaria el sábado. Guaidó se reunirá también con el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, que ha venido a Bogotá para negociar el apoyo que la Casa Blanca pueda brindar a una misión para finalizar la crisis en Venezuela.

El nuevo representante de Venezuela ante el Grupo de Lima, Julio Borges, anunció ayer que Guaidó planteará el uso de la fuerza a los países miembros de ese grupo creado en 2017 para dar una salida a la crisis humanitaria en Venezuela. «Vamos a exigir una escalada en la presión diplomática y en el uso de la fuerza contra la dictadura de Nicolás Maduro», dijo ayer Borges. Previamente, el propio Guaidó, que ya se encuentra en Bogotá, dijo que planteará a la comunidad internacional «tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta patria».

El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, dijo ayer que Estados Unidos «actuará contra aquellos que se opongan a la restauración de la democracia en Venezuela». Por su parte, el senador republicano Marco Rubio admitió que tras las cargas del sábado, a los aliados de Guaidó les quedan pocas opciones. «Los graves crímenes cometidos por el régimen de Maduro han abierto la puerta a varias posibles acciones multilaterales que no estaban sobre la mesa hace 24 horas», dijo.

La crisis en Venezuela no tiene precedentes en el continente americano: a los cuatro muertos y 300 heridos del sábado se añaden 300.000 personas en grave riesgo de desnutrición y casi cuatro millones de exiliados en países vecinos. Guaidó juró la presidencia interina el 23 de enero ante las irregularidades en la elección de Maduro, y desde entonces le ha reconocido el grueso de la comunidad internacional.

«Todas las opciones»

El eufemismo de «tener todas las opciones abiertas» es una forma diplomática de referirse a una acción armada, y en ese sentido se han expresado tanto Estados Unidos como el Gobierno interino de Venezuela. Donald Trump ha llegado a insinuar que tiene varios planes en el caso de que Maduro se aferre al poder. Uno de los principales obstáculos para la caída de Maduro es la presencia en Venezuela de decenas de miles de soldados y agentes cubanos, algo certificado por la secretaría general de la Organización de Estados Americanos.

La enérgica reacción del continente americano, liderada por Trump y el presidente Colombiano, Ivan Duque, contrasta con los titubeos de la Unión Europea. El Gobierno de Pedro Sánchez ha renunciado a liderar la respuesta a los abusos de Maduro y ayer el ministro de Exteriores, Josep Borrell dijo que condenará cualquier acción armada contra Maduro. Según dijo Borrell a la agencia EFE en Egipto, «no todas las posiciones están sobre la mesa». «Hemos advertido claramente que no apoyaríamos y condenaríamos firmemente cualquier intervención militar extranjera, que esperamos que no se produzca», añadió.

Mogherini

La alta representante de Exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, dijo que sólo apoyará soluciones políticas a la crisis. «Reiteramos nuestro firme rechazo y condena a la violencia y a cualquier iniciativa que pueda desestabilizar aún más la región», dijo Mogherini.

El hecho de que los líderes de la Unión Europea sigan dando legitimidad a Maduro, a pesar de haber condenado las irregularidades en su reelección, ha provocado una profunda insatisfacción en buena parte de la Eurocámara. El eurodiputado popular Esteban González Pons, que se desplazó a la frontera de Colombia con Venezuela para apoyar a Guaidó en la entrega de ayuda humanitaria, dijo ayer que el comunicado de Mogherini le produce «vergüenza y asco».

Ausente España

Ausente España, Colombia ha tomado la iniciativa. El presidente Duque se desplazó a recibir a Guaidó en la localidad fronteriza de Cúcuta y ha ofrecido Bogotá como sede de las reuniones que se van a celebrar hoy.

Después del frustrado intento de introducir la ayuda humanitaria, Maduro rompió relaciones con Colombia y obligó a los diplomáticos de este país a abandonar Venezuela.

Esta decisión deja a Maduro aislado. Al chavismo no le quedan más apoyos en el continente americano que Bolivia, Nicaragua y Cuba. Es cierto que México y Uruguay dicen mantenerse neutrales, pero el apoyo real a Maduro viene de Rusia y China, que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad Nacional de Naciones Unidas.

Otros organismos internacionales como la secretaría general de la Organización de Estados Americanos han defendido que, dada la gravedad de la crisis en Venezuela, los aliados del presidente encargado Guaidó pueden recurrir a la doctrina de la «responsabilidad de proteger», es decir actuar contra un régimen que abusa de sus propios civiles, para prevenir crisis humanitarias como las de Ruanda o los Balcanes.

Lee más: abc.es


Comparte con sus amigos!