Frankenstein sin piernas

La nueva política española no tiene estrategas sino guionistas. Ya no se trata siquiera de fabricar contenidos, que era el estado intermedio con que la posmodernidad había sustituido a esa antigualla de las ideas; ahora la prioridad es «construir un relato» para cebar la conversación de las redes sociales y anticiparle los argumentos al adversario. Los guionistas de los partidos parecen saturados de devorar series y necesitan crear episodios trepidantes acabados en clímax, como si en vez de gobernar, o algo parecido, un país tuviesen que alcanzar records de audiencia a base de suspense y tramas rocambolescas. La negociación (?) de la investidura de Sánchez, desarrollada bajo esta pauta, ha registrado más episodios en los platós que en los despachos,… Ver Más

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