¬ęFrancia es uno de los pa√≠ses m√°s racistas del mundo¬Ľ

No deja de ser un acto de justicia po√©tica que, el a√Īo pasado, cuando la Academia sueca se vio obligada a cancelar la concesi√≥n del Nobel de Literatura por un esc√°ndalo de abusos sexuales, el premio alternativo, creado por un nutrido grupo de personalidades del mundo de la cultura como protesta, recayera en Maryse Cond√© (Pointe-√†-Pitre, Guadalupe, 1937). La escritora antillana, tristemente desconocida en nuestro pa√≠s, es un referente feminista y una luchadora incansable por la igualdad y los derechos civiles. Pese a tener 82 a√Īos y una salud menguante que la obliga a desplazarse en silla de ruedas (a Barcelona lleg√≥, con su marido, tras cinco horas de viaje en coche desde Avi√Ī√≥n), su voz desprende fuerza, la busca. En sus ojos, acuosos y casi a la deriva por la maldita ceguera, a√ļn se intuye la ni√Īa que un d√≠a fue, en la isla de Guadalupe, y que a√Īos despu√©s protagoniza ¬ęCoraz√≥n que r√≠e, coraz√≥n que llora¬Ľ (Impedimenta), sus memorias de infancia.

Public√≥ este libro en 1999, muchos a√Īos despu√©s de vivir las experiencias que relata. ¬ŅPor qu√© decidi√≥ escribirlo?

El libro no vino solo. Una amiga editora, guadalupe√Īa, me pidi√≥ que contara mi vida de ni√Īa; la idea era comparar la vida de un ni√Īo nacido en Guadalupe hoy y la de una ni√Īa de la Guadalupe de mi √©poca. Se dieron cuenta de que el pa√≠s parec√≠a moderno, que hab√≠a cambiado mucho, pero no sab√≠an hasta qu√© punto aquello era cierto. De ese encargo surgi√≥ este libro.

¬ŅC√≥mo funcion√≥ la memoria en su proceso creativo?

Nadie sabe lo que es un recuerdo. Hay cosas que nos han contado nuestros padres, que pensamos que son verdad, y luego est√°n las cosas de las que nos acordamos. Un recuerdo es una mezcla de ambas cosas: de lo que nos han impuesto y de lo que hemos guardado en nuestro esp√≠ritu. De ah√≠ que el libro lleve por subt√≠tulo ¬ęCuentos verdaderos de mi infancia¬Ľ, porque en la memoria hay una parte imaginaria y una parte que se recuerda. Tengo otro libro, titulado ¬ęVictoria¬Ľ.

Sí, el que escribió sobre su abuela, la madre de su madre.

Eso es. Ah√≠, directamente, invent√© lo que hab√≠a sido su vida, lo que pudo sentir. Sin embargo, en ¬ęCoraz√≥n que r√≠e, coraz√≥n que llora¬Ľ intent√© guardar una verdad, trabajar con lo que yo recordaba.

Pese a que fue educada en francés, no en criollo, en este libro recupera el espíritu de la oralidad, tan importante en la cultura de la que procede. Se nos presenta como una contadora de historias, de su propia historia.

Desde ni√Īa, sent√≠ el deseo de contar, pero mi madre, que era una cat√≥lica convencida, me dec√≠a que lo que yo contaba era mentira. Eso me llev√≥ a tener, desde el principio, una relaci√≥n muy compleja con la imaginaci√≥n. Cuando fui creciendo, s√≠ hubo una b√ļsqueda m√°s consciente de modelos para convertirme en contadora, los grandes modelos del contador de cuentos, tan importantes en la sociedad guadalupe√Īa.

De hecho, en un momento dado, cuando la env√≠an con las exploradoras, asegura que s√≥lo se sent√≠a bien en su ¬ęimaginario universo fant√°stico¬Ľ. ¬ŅFue la fantas√≠a, la imaginaci√≥n, un refugio para usted? ¬ŅLo sigue siendo? ¬ŅPor eso empez√≥ a escribir?

Siempre, siempre. Yo era una ni√Īa que no viv√≠a bien en este mundo. Era una ni√Īa un poco salvaje y siempre estaba pensando en lo que pasaba en mi cabeza. Todav√≠a hoy, si una conversaci√≥n no me interesa, me pongo a so√Īar, me voy a otra parte, siempre pienso en otra cosa. De hecho, a veces mis hijos me lo reprochan, dicen que me cuentan historias y me olvido de ellas porque estaba en otra parte. La imaginaci√≥n me ha ayudado a vivir, ha sido una manera de vivir.

En el libro dice que siente fascinaci√≥n por la muerte. ¬ŅDe d√≥nde viene esa fascinaci√≥n?

Mi madre murió cuando yo era muy joven y crecí y me hice adulta sin ella. Por eso, la muerte ha tenido un lugar capital en mi vida. Marguerite Yourcenar dice que es posible vivir sin una madre, y hasta a veces necesario, pero yo pienso que no.

Estoy de acuerdo con usted.

Sí, es imposible vivir sin madre, la necesitamos para crecer, para curarnos, para vivir y para luchar.

¬ŅY c√≥mo se enfrenta ahora a la muerte?

La muerte es un paso detestable, pero necesario.

¬ŅLe da miedo?

Mucho, mucho, mucho, pero todo el mundo va a morir. Estoy esperando a la muerte, pero me da miedo.

En el libro describe dos an√©cdotas, una con su madre y otra con su amiga Yvelise, que le llevaron a la conclusi√≥n de que nunca hay que decir la verdad a los seres queridos: ¬ęHay que retratarlos siempre con los colores m√°s luminosos¬Ľ, escribe. Sin embargo, a m√≠ su literatura me parece muy sincera. ¬ŅDebe el creador refugiarse en el artificio de la ficci√≥n o debe enfrentarse a su propia verdad?

Es complicado. Creo que ese es el motivo por el que, durante mucho tiempo, yo no he caído bien en Guadalupe, porque siempre he buscado decir la verdad. Para mí, escribir es decir la verdad o buscar decirla, y a veces es muy duro, es muy difícil intentar hablar siempre desde esa verdad, ser de verdad.

De hecho, nunca ha dudado a la hora de tratar temas espinosos e inc√≥modos, pero que forman parte de la vida, como la violaci√≥n, el aborto o la esclavitud. ¬ŅEs la literatura una herramienta de denuncia?

Desde muy joven, viví en la mentira. Mis padres, sus amigos, todos, me criaron en la idea de que Guadalupe era un paraíso terrestre, el mejor lugar del mundo para nacer. Recuerdo, por ejemplo, que me pegaron cuando conté que mi hermana mayor se había divorciado, cada vez que contaba cosas que no cabían en la sociedad que se habían inventado. Crecí horrorizada por esas mentiras y siempre he buscado decir lo que nadie quería decir. La literatura es una rebelión contra el mundo, es querer decir las cosas como son, no como quisiéramos que fueran.

¬ŅY qu√© hay del compromiso del creador? Porque usted es una declarada feminista y ha denunciado en numerosas ocasiones los abusos del colonialismo.

Cuando ten√≠a 16 o 17 a√Īos, escuch√©, por primera vez, la palabra colonialismo. Estudiaba en Par√≠s y estaba con una amiga; su padre era profesor de Historia en la Sorbona. Mis padres nunca me hablaron de eso. Cuando descubr√≠ que mis ancestros ven√≠an de √Āfrica, se convirti√≥ en mi pasi√≥n y ya no pude salir de ah√≠.

Leyendo ¬ęCalle, caba√Īas negras¬Ľ, de Joseph Zobel, descubri√≥ la opresi√≥n colonial, los prejuicios racistas, la esclavitud, todo eso de lo que nadie le hab√≠a hablado jam√°s. ¬ŅC√≥mo le marc√≥ ese descubrimiento, esa lectura?

Fui una ni√Īa muy mimada, no por mala fe, sino porque mi familia pensaba que esas mentiras eran lo mejor para m√≠. Por azar, mi hermano Sandrino me dio a leer a Joseph Zobel. Mi madre nunca habl√≥ criollo, nunca me cont√≥ un cuento en criollo. Descubr√≠ tarde la verdad sobre las Antillas, por eso no puedo evitar hablar todo el tiempo de eso. Durante mucho tiempo, Zobel fue mi escritor de cabecera.

¬ŅHa sufrido usted el racismo, ha sentido c√≥mo la miraban de forma diferente por el color de su piel?

Sí y no. Era algo que no me preocupaba durante mi época anticolonialista, cuando estaba más comprometida con eso. Ahora, por ejemplo, al recibir el premio Nobel alternativo de Literatura, cuando he ido a Guadalupe a celebrarlo, muchos compatriotas pensaban que Francia podría hablar más del premio o darle más importancia. Me da igual. No me considero francesa, así que me parece normal que no hablen tanto de mí o de mis premios como lo harían si se tratara de un escritor enteramente francés. Francia es uno de los países más racistas del mundo.

¬ŅIncluso m√°s que Estados Unidos?

Igual de racista. En América, los negros siempre han luchado, no hay más que ver lo que lograron con la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Sin embargo, en Francia los negros nunca han sido una verdadera comunidad. Incluso ahora, que el antiislamismo está a flor de piel, ni siquiera el odio francés se dirige hacia los musulmanes negros, porque no somos una comunidad, nunca hemos sido una fuerza en Francia. En ese sentido, nuestras reacciones siempre han sido menos fuertes.

Las mujeres de su familia han sido un referente para usted. Adem√°s del libro que escribi√≥ recordando a su abuela, en este ¬ęCoraz√≥n que r√≠e, coraz√≥n que llora¬Ľ describe a su madre como ¬ęmi ma√Īana, mi mediod√≠a, mi medianoche, mi palabra, mi canci√≥n¬Ľ. ¬ŅCree que las nuevas generaciones, las mujeres j√≥venes, estamos a la altura de ellas, de nuestros antepasados?

Las mujeres están luchando. Miro a mis dos hijas y a mis tres nietas y veo que están luchando, que lo hacen lo mejor que pueden y son unas guerreras que no aceptan cosas que, a lo mejor, mi generación sí aceptaba.

¬ŅEst√° orgullosa de ese nuevo movimiento feminista que ha resurgido en los √ļltimos a√Īos?

No hemos conseguido a√ļn todas las cosas por las que hemos luchado. Hay muchos combates que est√°n todav√≠a en curso. Por ejemplo, parece ser que los hombres todav√≠a silban a las mujeres en la calle‚Ķ

Ojalá sólo fuera eso…

Yo creía que eso ya se había terminado. Estoy orgullosa de las luchas que se están llevando a cabo, pero los combates siguen en curso. Si tuviera que volver a empezar, si pudiera dar marcha atrás, hoy sería más violenta de lo que lo fui en su día.

En el libro asegura que cuando descubri√≥ a los grandes poetas cl√°sicos como Keats, Byron o Shelley empez√≥ a comprender que s√≥lo del sufrimiento se alimenta la creatividad. ¬ŅLa suya tambi√©n?

Por desgracia, sí.

¬ŅY alguna vez se ha arrepentido de algo, a lo largo de su carrera?

No, no me arrepiento de nada. Quiz√°s, de no haber sido a veces m√°s violenta. A veces he sido muy tolerante y un poco de agresividad no viene mal, hay que defenderse.

¬ŅSigue teniendo fuerzas para escribir?

No lo s√©. Lo √ļltimo que he escrito ha sido un libro para mi nieta de once a√Īos, Serena. Veremos si vuelvo a tener fuerzas para escribir‚Ķ

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