Fitosanitarios. Coincidencias entre productores y docentes de Entre Ríos

Pelegrina en la presentación de la charla “Buenas Prácticas Agropecuarias” junto a Scheneider, Gallinger y Shro Crédito: SRA

Las restricciones de la Justicia de Entre Ríos para la aplicación de fitosanitarios en las cercanías de escuelas rurales generó resistencia en productores en esa provincia, pero también en docentes, tal como se pudo apreciar durante una exposición en la 133° Exposición Rural de Palermo.

Durante la charla de “Buenas Prácticas Agropecuarias” estuvieron presentes Fabio Schneider, productor de Colonia Merou, departamento Crespo; Mariela Gallinger, presidente de la delegación Crespo de Federación Agraria Argentina (FAA); y Susana Shro, directora de una escuela rural en el Departamento de Paraná.

“Lo que nos pasa es inédito en el país y en el mundo. Están infundiendo miedo en toda la sociedad y poniéndola en contra de todos los productores a partir de un caso de intoxicación en una escuela rural que nunca se llegó a comprobar fehacientemente, y la Justicia falló por el humor social”, explicó Schneider.

Se trata de la demanda de la organización ambientalista “Basta es basta” que obtuvo un fallo que prohíbe las aplicaciones de fitosanitarios cerca de las escuelas, las terrestres a 1000 metros y las aéreas a 3000. En Entre Ríos hay 1024 escuelas distribuidas, lo que significan unas 300.000 hectáreas en las que no se puede hacer nada, según los productores.

“En todas las actividades están los que hacen las cosas bien y los que no”, dijo Schneider. “No puedo hacer aplicaciones de productos homologados por Senasa, cumpliendo las buenas prácticas, para controlar enfermedades de la hoja. No puedo hacer reserva de pasturas para cuando termine el invierno. Estamos atados de pies y manos”, objetó.

El productor afirmó que el fallo no tiene sentido, dado que no se puede aplicar fitosanitarios cerca de las escuelas, porque hay niños, pero “esos niños después van al campo donde sí se puede aplicar”. En este sentido, Schneider indicó: “No es por la salud de los chicos. Hoy estamos abandonados y discriminados, porque lamentablemente el gobierno es débil en la provincia y está especulando hace meses con qué medida va a tomar. Ya se perdió toda la cosecha de trigo y tendríamos que volver a labores en la tierra que destruirán décadas de conservacionismo”.

Por su parte, Gallinger, que vive en el campo con su familia añadió: “El mejor ambientalista es el mismo productor. La acusación que se nos hace es irracional, no voy a estar aplicando productos que envenenen a mis hijos y nietos”.

La presidente de la delegación de la FAA apuntó contra el gobierno: “Se nota la ausencia del Estado y de un gobernador que está jugando con fuego. El gobierno tiene que saber que esas 300.000 hectáreas no van a producir nada, y el daño económico lo va a sentir”.

Scheneider citó informes de especialistas del INTA, del Conicet y de técnicos becados de Alemania que señalan que “en las aguas del río Paraná no hay restos de nada tóxico, y los niveles de oxígeno están por encima de los estándares mundiales como agua de calidad”. Concluyó: “Está lleno de vida”.

Por su lado, la docente Shro afirmó: “Es un disparate. La restricción es excesiva y lo vemos con preocupación, porque las escuelas rurales se crearon para evitar el desarraigo y que los chicos no se tengan que ir a otras ciudades”.

Shro consideró que los productores son responsables y que no todas las escuelas tienen problemas, sino que se trata de “casos muy puntuales”. La docente además añadió: “Veo con preocupación que se pueda generar un daño en el vínculo entre las escuelas y la comunidad. Ni el foro ecologista, ni el gremio docente, que son los que pidieron el amparo a la justicia, fueron a visitarnos o a consultarnos”.

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