Fin al PaleolĂ­tico desconocido

Galicia, al fin, conoce parte de las forma de vida de su pasado prehistórico. Es la conclusión obtenida de los hallazgos arqueológicos localizados en el yacimiento de la Cova Eirós, en las montañas de Lugo, pertenecientes a los neandertales que habitaban esta zona durante el Paleolítico medio (abarcó aproximadamente entre el 100.000 y 35.000 antes de Cristo). Esto pone fin a una etapa desconocida, pues no había ningún estudio real en el territorio gallego. En el pasado, otras zonas del norte de la Península Ibérica como Asturias, Cantabria y el País Vasco contaban con fiables investigaciones en las tres fase del Paleolítico —inferior, medio y superior—, mientras que las del territorio gallego solo se centraban en los extremos. Por ello, los trabajos realizados en la Cova Eirós, situada en la localidad de Triacastela, abren nuevas líneas en este asunto. Principalmente, se encontraron restos líticos que sirven para conocer la forma de vivir y a partir de los cuales el pasado se aclara.

«Los avances surgidos a partir de las excavaciones son muy importantes porque es un periodo que era un agujero negro. Se sabía de los otros, pero de este no había nada», explica Ramón Fábregas Valcarce, catedrático en la Universidade de Santiago de Compostela e investigador principal del proyecto, llevado a cabo por el Grupo de Estudos para a Prehistoria do Noroeste, Arqueoloxía, Antigüidade e Territorio junto al Institut de Paleocología Humana i Evolució Social de Tarragona. Focaliza el problema anterior sobre que «el Paleolítico hasta no hace muchos años carecía de estudios sistemáticos. Había hallazgos concretos, pero no se realizaban excavaciones sistemáticas publicadas». Así mismo, el investigador principal mantiene que «el motivo probablemente era que los artefactos del Paleolítico medio no son tan característicos o no están tan identificados como los de las otras etapas. Por ejemplo, los bifaces del inferior y los proyectiles en el caso del superior».

Los restos de la vida neandertal en Galicia de Cova Eirós sirven para dar luz sobre este periodo. «Nos encontramos yacimientos de características similares a los de este periodo en otros puntos de la zona cantábrica y el resto de Europa. Predomina un tipo humano, sin restos directos, que pertenecería al hombre de neandertal. A partir de lo desvelado se conoce que son cazadores eficientes de herbívoros —ciervos—, recolectores y que luego lo consiguen aprovechar para una industria tecnológica avanzada», señala Fábregas.

Así se entierra un mito que se ha hecho creer sobre estas especies del género Homo. «Existía la creencia que afirmaba que el neandertal era tonto, y esto fomentó su desaparición. No es cierto, y a partir de todos los restos líticos y óseos se puede afirmar que sobrevivieron de forma eficiente durante decenas de miles de años», indica Fábregas. Y en el caso concreto de los que habitaban en Galicia, comenta que «evidentemente, no es ninguna novedad afirmar que un neandertal del Paleolítico medio era cazador-recolector. La revolución está en saber su modo de vida en Galicia».

La importancia principal reside en ese descubrimiento de la tecnología que aplicaban. No se encuentran restos físicos de los antiguos pobladores, pero sí el material con el que conseguían vivir. «El interés principal es cubrir un vacío, ya que los datos anteriores no explicaban nada. Gracias a estas campañas vemos un proceso integrador. Antes se decía que el Paleolítico medio en el territorio gallego era un desastre, pues se pensaba que la tecnología no la utilizaban de forma eficiente. En especial se hacía referencia a la materia prima —piedras talladas—. Es decir, casi se hacía creer que aquí esta fase era algo distinta y apartada. Pero con los hallazgos de los restos líticos se ve realmente que aquí había gentes que siguen las pautas de las tecnologías, los conocimientos y el saber hacer de sus congéneres en otros lugares de la Península y del resto de Europa», sentencia el investigador principal .

Valor de Cova EirĂłs

Toda la serie de intervenciones se han llevado a cabo en la Cova Eirós. Ramón Fábregas la define como un lugar clave. «Es sin ningún tipo de duda el punto más valioso. Hoy en día es el gran yacimiento de la prehistoria arcaica de Galicia, pues se puede ver una secuencia muy completa de la evolución de los diferentes pobladores. En ella hay varios niveles de ocupación —para el Paleolítico medio se trabaja en el 3 y 4— de las diferentes fases de la etapa prehistórica, y ahí reside el valor. Comprobamos la transición en el propio yacimiento entre los últimos neandertales, su desaparición y la llegada de los primeros humanos modernos. Es decir, nosotros mismos o nuestros antepasados más directos. En ese sentido, no hay otros sitios con esa coincidencia en los niveles de ocupación».

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