Ferran Garrido: Confinados por el coronavirus

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Desde esta reclusión intermitente a la que nos sometemos los que no tenemos más remedio que salir cada dos por tres a cumplir con nuestro trabajo y nuestro deber de informar, (les doy mi palabra que son muchos los profesionales de los medios de comunicación que trabajan sin parar para que ustedes estén al día de lo que pasa), tengo una visión diferente de estos días de confinamiento generalizado. Una mirada privilegiada que me permite verles a ustedes desde fuera y desde dentro del encierro, con la empatía propia de los que miran la vida como un camino de ida y vuelta, como el reflejo de la realidad y de su contrario a través del espejo de una cristalera cerrada al exterior.

Confinados. Todos en casa. Con un par, al unísono y con la disciplina de un ejército leal y bien organizado, una armada de ciudadanos que, cerrando la puerta, le da un portazo en los morros al enemigo invisible. Bien por ustedes.

Nunca más quiero volver a oír hablar del despectivo tópico de la España de pandereta y guitarra. Bueno, solo en un caso. Cuando vuelva la fiesta a la calle. Pero, mientras tanto, se acabaron los topicazos sobre el pueblo español. Si esto es una guerra, ustedes son los mejores soldados. Y lo están demostrando en su apoyo a los que están en primera línea. Bien por ellos… y por ustedes.

No puedo estar más orgulloso de mis conciudadanos. De ustedes que acatan con disciplina el encierro decretado por las medidas del estado de alarma. Este pueblo siempre ha sido un gran pueblo, con sus diferencias y diversidades, sus virtudes y sus defectos, pero un gran pueblo. Un país que sabe estar, estando, y que en esta ocasión el movimiento lo demuestra parando.

Personal sanitario y policías aplaudiéndose en La Fe de Valencia – EFE

Tengo una espinita clavada en todo esto. Pero es pequeña, de esas de rosal de rosas rojas y olorosas, aunque pica como la púa de un cardo borriquero. Hemos tenido que llegar a esta situación para descubrir que somos un gran país, una gran nación, una sociedad que sabe actuar en conjunto y en un momento en el que, curiosamente, no podemos vernos. Debemos estar aislados y hemos de ejercer nuestra responsabilidad colectiva de forma individual para darnos cuenta de que sólo nos hace falta una noble empresa común para reaccionar al unísono. ¡Muy grande!

Quedándonos en casa, los españoles estamos demostrando que sabemos estar a la altura de las circunstancias. Incluso por encima de muchos de los que deberían mantener el tipo con dignidad desde el ejercicio de la dignidad de sus cargos, a diestra y siniestra.

El pueblo español vuelve, otra vez, a demostrar que quitando los cuatro gilipollas insolidarios que rompen el aislamiento, es más disciplinado, más inteligente y más cabal que los ciudadanos de otros países de nuestro entorno. Pero no quiero yo caer en el tópico en sentido contrario. Eso sí, no puedo dejar de pensar en aquello del verso 20 de poema del Cantar del Mío Cid: “Dios, que buen vasallo si tuviese un buen señor”. Pero no quiero ponerme corrosivo. Aún no toca.

En fin, que lo están haciendo muy bien al quedarse en casa, al ejercitar sus habilidades culinarias, ejercer las labores domésticas, convivir con la familia echando de menos al vecino, al compañero, a las amigas, la jefa… incluso al “cuñao”. Y le están dando una lección de unidad al mundo con esos aplausos que cada día agradecen, de forma clamorosa, el trabajo que están haciendo por nosotros los profesionales de la salud, las policías, los militares, las cajeras de los supermercados, los de la limpieza, las de la farmacia, los enfermeros y las doctoras de nuestros consultorios, los agricultores, las transportistas… los que dan la cara al virus para que todos podamos seguir ganando esta guerra con el arma más efectiva: nuestro encierro.

Después de todas las medidas de aislamiento decretadas por el Gobierno, ya nadie puede poner en dudad que, más allá de la coña marinera y de la guasa que nos caracteriza, los españoles somos un pueblo muy disciplinado y, permítanme la broma dada la desaparición del papel higiénico de los supermercados, con el culo muy limpio.

Cuídense y cuiden a los que quieren.

Ferran GarridoFerran Garrido

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