Fernando Conde : Franco y cierra España…

Ha pasado el día de Santiago, patrón de España, y la que fue fiesta mayor durante el franquismo es desde hace tiempo un día de diario sin más -salvo en Galicia y alguna que otra comunidad autónoma-. Lo de celebrar fiestas de origen religioso lo lleva mal la izquierda en este país y de ahí que ya haya habido varios intentos por desmontar la Navidad, la Pascua y otros días «nefastos» (entendido el término en sentido etimológico como «días sin provecho»), sustituyendo esos nombres por otros más ecologistas como solsticio y equinoccio. De momento, parece que la tradición va ganando esa partida y los nombres siguen siendo los de toda la vida. Pero no cejarán.

No, no lo harán porque el adoctrinamiento, si algo es, es persistente. Y al igual que las neoideologías, con su lluvia fina, tratan de afianzarse en el imaginario colectivo insertándose por doquier, ya sea en una serie de televisión o en el culebrón de la hora de la siesta, ya en la información del telediario, en la música o en infinitud de publicaciones a sueldo, del mismo modo el pensamiento dominante no cederá en su presión hasta que haya logrado imponerse y, de paso, avasallar hasta acallar a las voces críticas.

En España hemos estado cerca de investir el gobierno más sectario de la historia. Se ha evitado de momento, pero ya veremos. Sin embargo, sería una estupidez pensar que no van a seguir persistiendo en sus habituales caballos de batalla. Uno de los cuales, el más rentable como cortina de humo, es el de resucitar a Franco cada poco. Contra Franco siguen viviendo mejor. Siempre lo hicieron…

Entonces y ahora, porque aún no ha habido en España, como apunta Gregorio Morán en uno de sus libros prohibidos, ninguna publicación que hable de los hijos -y nietos- de los jerarcas franquistas. Si la hubiera, probablemente veríamos cómo muchos de los apellidos que han poblado y pueblan los cuadros de mando del PSOE -y también buena parte de Podemos- son los mismos que aparecían en los organigramas de los ministerios franquistas. Quizá sea por eso por lo que ese libro esté aún sin publicar. Mientras tanto, Franco espera en el Valle a ver si le mueven la osamenta de sitio o si, definitivamente, le dejan descansar bajo la losa de la historia. Anda Sánchez emperrado en pasar a ella por algo reseñable que no sea haberse aliado con la extrema izquierda podemita, haber blanqueado a los terroristas de Bildu o haber sucumbido a la vida alegre de los Falcon y las prebendas. Quizá no lo logre, porque quién te dice a ti que no anda Santiago apóstol enredando tras la mata al grito de ¡Franco y cierra España… por vacaciones! Disfrútenlas.

Fernando Conde

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