Felipe VI se da un baño de multitud en Ávila

Ávila del Rey, tal y como aparece plasmado en el escudo de la ciudad, ha recibido este miércoles con júbilo a Felipe VI que nada más bajar del coche y, tras saludar a las autoridades, ha roto el protocolo para saludar a las cientos de personas que le han recibido con vítores, informa Efe.

El jefe del Estado ha visitado por primera vez como monarca la capital abulense para asistir al acto conmemorativo del vigésimo quinto aniversario del grupo Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, aunque previamente ha atravesado la Puerta Santa del Convento de La Santa, con motivo del primer Año Jubilar Teresiano de la historia.

En ese punto se congregaban desde primera hora de la mañana numerosas personas con banderas de España que han ondeado cuando Felipe VI se ha acercado para saludar, uno a uno, a muchos de ellos y también a los periodistas.

Entre gritos de «¡viva el Rey!» y «¡viva España!», el monarca ha dado la vuelta a la Plaza de La Santa antes de dirigirse hasta la portada, donde le esperaban el obispo de la Diócesis, Jesús García Burillo, y el prior del Convento, David Jiménez, que le ha conducido por la iglesia en la que se encontraba la imagen de Santa Teresa.

Allí, ante el altar mayor, también se encontraban el bastón de La Santa y un dedo de la mística abulense, que se conservan como reliquias en estas dependencias.

Posteriormente, y tras contemplar la imagen de Santa Teresa, junto al altar mayor, se ha dirigido a la capilla para firmar en el Libro de Honor del Real Patronato de Santa Teresa, donde también han firmado muchos de sus antepasados, entre ellos sus padres, los reyes eméritos.

Después de ver la huerta de Santa Teresa, y por expreso deseo suyo, Felipe VI ha visitado el Museo Teresiano, situado en la cripta de la iglesia.

Una vez abandonado el recinto religioso, ha realizado a pie el trayecto que separa el Convento de La Santa del Palacio de Superunda, donde ha tenido lugar la Asamblea de Alcaldes del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad.

Durante el recorrido, ha vuelto a saludar al numeroso público que llenaba las aceras y que quería saludarle, como han hecho las Siervas de María, hasta cuya comunidad se ha dirigido el jefe del Estado para saludarlas.

Una vez en la Plaza del Corral de Campanas, Felipe VI ha continuado con los saludos a un público que le ha gritado «¡Felipe, Felipe!».

Ya en el interior del Palacio de Superunda o de Guido Caprotti, el rey ha pedido disculpas por el retraso en el inicio del acto, aunque ha dicho que «ha merecido la pena» porque había «mucha gente».

Tras expresar su «alegría» por presidir este acto conmemorativo ha dado inicio a una breve Asamblea que ha concluido con el descubrimiento de una placa para recordar este día.

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