Factores que podrían explicar el repunte de Macri

Cuando no falta nada para las PASO, los medios de comunicaci√≥n, los analistas y el tercio de la sociedad que se interesa en la pol√≠tica est√°n en vilo, expectantes, desconcertados. Nadie arriesga cu√°l ser√° el resultado, el or√°culo de las encuestas se acerca a la m√≠tica zona del “error estad√≠stico”, mientras se calibran las razones de voto sin llegar a conclusiones ciertas. Llueven las estad√≠sticas, alimentadas por datos que seg√ļn c√≥mo se miren podr√≠an otorgarle la victoria a uno u otro. An√°lisis l√ļcidos aseguran, con fundamento, que si fuera por la econom√≠a el oficialismo deber√≠a perder. Pero esos mismos enfoques admiten que este es un pa√≠s extra√Īo donde las explicaciones convencionales suelen naufragar. Lo que ocurri√≥ esta semana avala esa paradoja: mientras se conocieron indicadores adversos en los principales rubros econ√≥micos que inciden en el ingreso de las familias (empleo, producci√≥n, valor del salario), la f√≥rmula Macri-Pichetto sigui√≥ repuntando en los sondeos, aproxim√°ndose a una situaci√≥n de relativa paridad. ¬ŅSer√° as√≠, se trata de una ilusi√≥n demosc√≥pica o es una muestra m√°s de la excepcionalidad argentina?

Esta columna, por cierto, no podr√° resolver el enigma. Lo que intentar√° aportar es la estimaci√≥n de algunos factores extraecon√≥micos que podr√≠an explicar el escenario. Uno de ellos es el √ćndice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella, un indicador de opini√≥n p√ļblica confiable que acumula una serie estad√≠stica de casi 20 a√Īos. Este √≠ndice, cuyo valor oscila entre 0 y 5, mide la evaluaci√≥n global sobre el Gobierno, la percepci√≥n de si se gobierna para el bien general o para sectores particulares, la eficiencia en la administraci√≥n del gasto, la honestidad de los funcionarios y la capacidad de estos para resolver problemas. La primera observaci√≥n es que el valor actual del ICG resulta superior al que pose√≠a el oficialismo cuando Cristina obtuvo la presidencia en 2007 y supera ligeramente al de 2015, cuando Scioli gan√≥ la primera vuelta. Si bien este indicador debe ser le√≠do junto con otros de naturaleza econ√≥mica, que son desfavorables al Gobierno, muestra que hay aspectos no econ√≥micos preservados que podr√≠an explicar en parte el escenario de paridad. Debe computarse tambi√©n que los indicadores econ√≥micos subjetivos se est√°n recuperando, junto con los pol√≠ticos. Un ejemplo es el √ćndice de Confianza del Consumidor, tambi√©n de la Di Tella, que se increment√≥ m√°s del 35% desde octubre pasado, cuando alcanz√≥ uno de los valores m√°s bajos de la serie hist√≥rica.

Hasta ac√° los n√ļmeros. Es miope centrarse solo en ellos porque, en rigor, hay otros factores significativos, usualmente velados. Mencionaremos cuatro: la calidad de las campa√Īas, el dominio territorial, la posici√≥n de las elites y la eficacia de los oficialismos para ser reelegidos. Respecto de las campa√Īas, se observa que el oficialismo cuenta con una maquinaria electoral sistematizada, con abundantes recursos econ√≥micos, creatividad y organizaci√≥n, que contrasta con la principal oposici√≥n, que tiene dificultades severas -como la coordinaci√≥n del discurso, las tensiones entre las principales figuras, el insuficiente financiamiento- coronadas por una incongruencia que no puede superar: el candidato a presidente es un delegado de la candidata a vice que en el pasado fue un severo detractor de su persona y sus pol√≠ticas. Al votante le hace ruido y los medios desempolvan el archivo.

El dominio territorial y la posición de las elites no son tan evidentes, pero descifrando gestos y comportamientos puede conjeturarse que se inclinan más por Macri que por Cristina. Los gobernadores peronistas y los pertenecientes a partidos provinciales, con una sola excepción, ya fueron reelegidos y. más allá de apoyos formales, no se están involucrando. Si lo hacen, sus gestos son más afines al oficialismo que a la oposición, como en el caso de Juan Schiaretti. Por lo bajo, dicen: Cambiemos fue más previsible, con Macri pudimos negociar, su gobierno es de otro palo, pero cumplió más que el nuestro. La opacidad de los gobernadores con Cristina equilibra la desventaja geográfica de Macri en el interior. Ella está pagando caras sus tiranías e infidelidades, que la condicionan a la hora de volver.

Las elites empresarial y sindical completan el cuadro. Los gremios más poderosos mantienen con disimulo el diálogo con el Gobierno y los Moyano paradójicamente lo ayudan al enfrentarlo. Las grandes empresas prefieren a Macri aunque con él hayan perdido plata. Resta considerar la eficacia del poder: la casuística muestra que los presidentes, además de los gobernadores, tienden a ser reelegidos. Menem, en 1995; los Kirchner, en 2007 (cambiando de cónyuge) y 2011.

¬ŅTorcer√°n estos factores la adversidad econ√≥mica que castiga a los argentinos? ¬ŅLa compensar√° el Gobierno con otros logros? ¬ŅDeciden los poderes f√°cticos o solo los ciudadanos? En pocos d√≠as, estos misterios de la sociolog√≠a pol√≠tica empezar√°n a resolverse.

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