experta en números y con ganas de pisar la calle

Parece que Pilar del Olmo tenía claro que hasta que el presidente nacional del PP, Pablo Casado, no la llamara, no se iba a creer que realmente era la candidata elegida a la Alcaldía de Valladolid. No le valía cualquiera, tenía que ser el jefe quien la ratificara personalmente. Y la llamada se produjo ayer. Contar con una vasta experiencia de gestión a sus espaldas, un expediente inmaculado y sin desgaste, pese a llevar 15 años como consejera de Hacienda de la Junta, ser conocida en la ciudad y, además, mujer, le han servido para que desde hace tiempo el PP apostara por ella como la única opción posible para plantar cara a Óscar Puente.

Del Olmo nunca ha sido una mujer muy activa en el partido. De hecho, ha estado siempre más ligada a la parte técnica y de gestión del Gobierno regional que a la política. No en vano, es «herreriana» más que «mañuequista», pero el contexto obligaba a los populares a apostar por la mejor ante un difícil escenario para el partido tras una dura legislatura en la oposición. Por ello, muchos respiran desde ayer más tranquilos.

Y es que en política no es fácil que un consejero quiera marcharse para ser alcalde. Suele ocurrir más bien al revés, aunque en Castilla y León ya hay experiencia: Rosa Valdeón y Antonio Silván, obligados por Génova, y también Alfonso Fernández Mañueco, que pasó de consejero de Interior y Justicia a alcalde de Salamanca.

Por vocación

Del Olmo lo hace por vocación de servicio público, consciente de que si gana, perderá calidad de vida, incrementará disgustos y verá considerablemente reducido su sueldo en comparación con lo que ganaría en su plaza en la Agencia Tributaria. A pesar de ello, no quiere acomodarse, sino pisar calle.

Todas esas circunstancias le permiten fijar unas condiciones en su candidatura, como poder rodearse de su propia gente y eludir más de una de las imposiciones del partido. Lo que está claro es que si gana, también tendrá que cambiar el «chip». Pasar de hacer números, presupuestos y ser la responsable de la política industrial y empresarial de la Comunidad, a ir con el despacho por la calle y conocer cada uno de los rincones y necesidades de su ciudad.

Su cercanía con la gente, su trato fácil y sencillo, y una forma de expresarse muy cercana y directa, le ayudarán en esta tarea. Mientras tanto, su intención de seguir como consejera de Economía y Hacienda le servirá como plataforma para darse a conocer aún más, aunque quizá la oposición le ponga dificultades para compatibilizar ambos cargos.

En cualquier caso, su designación la coloca como la candidata «estrella» en Castilla y León, peleando en una de las plazas más importantes del Partido Popular a nivel nacional, al ser una de las capitales en las que gobierna un peso pesado del PSOE.

Del Olmo es una vallisoletana de la Ribera del Duero que tiene por delante una tarea complicada en un escenario político muy abierto e impredecible.

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