Examen mundial para la nueva España

No se le dan bien los inicios a la selección, asidua a caminar por el alambre en la primera fase de los grandes campeonatos. Una costumbre peligrosa que quiere desterrar en China para alcanzar la segunda fase sin sobresaltos ni percances de última hora por primera vez en muchos años. Le ha echado una mano el calendario, benévolo como nunca antes, aunque no se fía Scariolo, que conoce bien a este grupo al que le cuesta arrancar en los torneos.

Son nuevos tiempos en el vestuario nacional, donde las ausencias han obligado al italiano a variar sus planes. Sin Pau Gasol, Mirotic, Sergio Rodríguez o Abrines, el seleccionador ha sabido aprovechar el experimento que supuso la clasificación de las ventanas para completar el equipo. Una apuesta arriesgada que tiene su examen final en el Mundial de China. «Esa clasificación previa ha sido muy importante para nosotros, porque el haber conocido personalmente a muchos jugadores ha sido la mejor forma de saber si les necesitamos y si vamos a poder utilizarlos en el momento de la verdad. Además, siempre es bueno tener en el grupo a jugadores que conocen nuestros sistemas tácticos y que no llegan de nuevas. De hecho, ellos han jugado con cierta ventaja en ese sentido respecto a otros que han tenido que refrescarlos tras años sin estar en la selección. Los que están aquí es porque se lo han merecido. Porque hemos considerado que eran los mejores y porque durante la preparación han convencido a todos. Merecen estar aquí», afirmaba ayer Scariolo sobre Beirán, Rabaseda y Quino Colom, los novatos del grupo, claves en la clasificación y llamados a ser muy importantes también en la primera fase del Mundial.

Recuperar sensaciones

El camino amable de España hacia la segunda fase hará que los minutos se repartan mucho en los tres duelos iniciales ante Túnez, Puerto Rico e Irán. «No llegamos perfectos y no queremos estar al cien por cien mañana (por hoy). La idea es ir recuperando poco a poco las buenas sensaciones que hemos tenido durante algunas semanas de la preparación. Sabemos que tenemos aún unos días por delante para mejorar como equipo. No queremos echar ya toda la leña en el fuego y tampoco vamos a enseñar todas nuestras situaciones tácticas, pero el nivel de compromiso y el deseo de ganar van a estar ahí desde el primer partido», asumía el técnico sobre el choque que hoy les medirá a Túnez en el inicio del Mundial (14.30 horas, Cuatro y DAZN).

Los veteranos del vestuario saben que esos estrenos dubitativos distan mucho de la desidia colectiva de un equipo acostumbrado a ganar. Hace tiempo que España se dio cuenta de que había que alcanzar el punto dulce de forma a mitad de campeonato. Cuando se deciden las medallas. De hecho, si se echa la vista atrás, tanto en el Mundial 2002 como en los Juegos de Atenas 2004, el ímpetu del equipo en la primera fase, ya los «Júniors de Oro» como protagonistas principales, no derivó luego en una foto en el podio. Por eso, ahora saben dosificarse y esta primera fase asequible hará más sencillo el rodaje hacia cuartos de final. «Tenemos mucho respeto por todos los equipos, pero solo pensamos en el primer partido. Sabemos de la importancia de empezar bien, pero lo es más estar bien a la hora de la verdad», asumía Rudy Fernández, el capitán en ausencia de Pau Gasol. «Le echamos de menos, porque su figura es clave dentro y fuera de la pista, pero se hace mayor…», bromeaba el balear, uno de los jugadores tocados en los últimos días, al que el cuerpo técnico mimará especialmente en estos primeros tres encuentros.

También Marc Gasol ha llegado justo de fuerzas. Aunque ya se ha entrenado con sus compañeros, la gastroenteritis que le dejó sin disputar los dos últimos amistosos le ha dejado muy débil, por lo que podría incluso descansar en alguno de los tres partidos iniciales.

Mientras ellos se toman con calma el estreno, los nuevos están ansiosos. Han pasado cuarenta días desde que comenzó la concentración de la selección y muchos, como Oriola, se mueren porque empiece la competición. «Esta semana se ha hecho muy larga. Parece que llevamos tres meses en China, pero estamos preparados y con confianza», apuntó. El catalán será uno de los principales argumentos para frenar hoy a Salah Mejri, la estrella de Túnez y su gran esperanza para estar en la segunda fase. El exmadridista acapara el peligro ofensivo de la selección africana, que no debería ser un escollo para que la nueva España, que jugará por primera vez sin ninguno de los «Júniors de Oro», se estrene con victoria en el Mundial.

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