Estuvo postrado 11 a√Īos por una rara enfermedad, invent√≥ una cirug√≠a y se pudo curar

Doug Lindsay comenzó a estudiar su propia dolencia hasta que encontró la manera de tratarla y superarla Crédito: Gentileza CNN

Los s√≠ntomas de una enfermedad sumamente extra√Īa comenzaron a alterar la vida de Doug Lindsay, de 21 a√Īos, hacia 1999, cuando cursaba su √ļltimo a√Īo de Biolog√≠a en una Universidad en Kanas City, Missouri, en los Estados Unidos.

Un día el joven se derrumbó sobre la mesa del comedor y todo le daba vueltas. Los síntomas de su dolencia eran cada vez más intensos e intratables. Corazón acelerado, sensación de debilidad y mareos frecuentes. Podía caminar solo 50 metros y no podía mantenerse de pie más que unos minutos.

Esta extra√Īa enfermedad que lo afectaba lo har√≠a pasar 11 a√Īos postrado en una cama de hospital en su propia casa en San Luis. Los doctores que lo atend√≠an estaban desconcertados y los tratamientos propuestos no prosperaban. As√≠ fue que un d√≠a el joven decidi√≥ que, si quer√≠a recuperar su salud y su vida, deber√≠a hacerlo por s√≠ mismo.

La enfermedad misteriosa y cruel que afectaba a Lindsay también había atacado antes a su madre, y a una tía del joven. Ambas mujeres padecían una debilidad crónica, por la que apenas podían mantenerse en pies; ni atarse sus propios zapatos podían.

El joven a√ļn consume medicamentos por su enfermedad, pero siente que recuper√≥ su vida Cr√©dito: Facebook

“Cuando llam√© a mi mam√° esa noche para decirle que ten√≠a que abandonar la universidad, ambos lo sab√≠amos”, dijo el muchacho. La maldici√≥n familiar hab√≠a llamado a la puerta, seg√ļn consigna el sitio de CNN en espa√Īol.

Ese oto√Īo de 1999 y por muchos a√Īos m√°s, el joven estar√≠a en su cama durante 22 horas diarias. S√≥lo se levantaba para comer e ir al ba√Īo.

Decidido a encontrar una salida

Lindsay visitó a numerosos médicos para averiguar cuál era el mal que lo afectaba. Endocrinólogos, neurólogos, médicos internistas y otras especialidades. Cuando terminaron por derivarlo a un psiquiatra, el muchacho se dio cuenta de que él mismo debería resolver su problema.

Previamente, en su paso por la universidad, Linsday hab√≠a recogido de un tacho de basura un libro de endocrinolog√≠a de 2200 p√°ginas, con la idea de poder ayudar a su madre. El joven regres√≥ a esa voluminosa publicaci√≥n con la esperanza ahora de encontrar una respuesta para ambos. Ah√≠ encontr√≥ un pasaje que discut√≠a sobre trastornos de las gl√°ndulas suprarrenales, que se ubican encima de ambos ri√Īones, en el abdomen inferior.

El joven, postrado, daba charlas a científicos sobre lo que iba descubriendo de su dolencia
El joven, postrado, daba charlas a científicos sobre lo que iba descubriendo de su dolencia Crédito: Gentileza CNN

Valiéndose de viejos libros de texto, el joven postrado planteó la hipótesis de que podrían existir trastornos del sistema nervioso autónomo que no hubieran sido catalogadas o reconocidas por la mayoría de los endocrinólogos o neurólogos.

Se puso a trabajar en la investigación y se encontró con la Fundación Nacional de Investigación de Disautonomía, que investigaba un tipo de trastorno similar al que lo aquejaba a él, su madre y su tía. Les pidió a ellos más información sobre el tema. Si bien ese material no se ajustaba exactamente a su enfermedad, estaba un poco más cerca.

En 2002, vestido con traje y corbata, en una silla de ruedas, se presentó en una conferencia anual del grupo de la Sociedad Autonómica Estadounidense donde asistieron científicos de todo el mundo para hablar de trastornos del sistema nervioso para hablar de su enfermedad.

Allí, aseguró a los presentes que había una droga que podía ayudarlo, pero no le hicieron caso. Era difícil para él, sin un título universitario, integrarse al ambiente científico. Pero hubo un doctor, Cecil Coghlan, profesor de medicina de la Universiad de Alabama-Birmingham que creía que Lindsay podía tener algo.

Demasiada adrenalina

Comenzaba 2004 cuando los amigos de Lindsay alquilaron una camioneta para poner al joven en la caja con un colchón y trasladarlo a Birmingham, donde seguiría sus investigaciones.

Actualmente, Lindsay ayuda a pacientes con enfermedades extra√Īas y cuenta su experiencia en charlas que se viralizan en redes
Actualmente, Lindsay ayuda a pacientes con enfermedades extra√Īas y cuenta su experiencia en charlas que se viralizan en redes Cr√©dito: Facebook

Allí, el muchacho, que ya sospechaba que sus glándulas suprarrenales estaban produciendo demasiada adrenalina, decidió utilizar con él mismo un medicamento llamado Levophed, que es básicamente una inyección de noradrelina, para contrarrestar los síntomas del exceso de adrenalina.

Convenció a su amigo Coghlan de reutilizar esa medicina, en principio creada para aumentar la presión arterial para controlar su mal, mediante un goteo intravenoso diario, con el que estabilizó su condición e incluso le permitió estar activo durante cortos períodos en su propia casa.

“Ya no corr√≠a el riesgo de perderlo todo”, dijo Lindsay entonces. Pero continuaba enfermo.

Encuentran el diagnóstico

La sospecha de Lindsay se basaba en que en sus glándulas suprarrenales podría haber un tumor que generara un exceso en la producción de la hormona que lo afectaba. O algo que actuara como un tumor.

En 2006, una nueva exploraci√≥n radiol√≥gica demostr√≥ que sus gl√°ndulas suprarrenales “brillaban intensamente”. Era una anormalidad que concordaba con la nueva teor√≠a de Lindsay.

Entonces, Coghlan llamó a Linsay para decirle el nombre de la enfermedad: hiperplasia medular suprarrenal bilateral.

Coghlan llam√≥ a Lindsay y dijo: “¬°Lo encontramos!”. El diagn√≥stico: hiperplasia medular suprarrenal bilateral.

Esta enfermedad extra√Īa significaba que las m√©dulas o regiones internas de las gl√°ndulas suprarrenales estaban agrandadas y funcionaban como tumores. De este modo las gl√°ndulas produc√≠an demasiada adrenalina.

Analizando la literatura médica, el joven y Coghlan descubrieron que sólo había 32 casos registrados de esta enfermedad.

Allí también Lindsay pensó que la solución a su problema podría ser simple. Mediante una cirugía, deberían cortarse las médulas de las glándulas surprarrenales y, como si se cortara un huevo duro, había que remover la yema y su salud mejoraría.

El m√©dico personal de Lindsay, Chris Bauer llam√≥ a su enfermedad una “presentaci√≥n at√≠pica de una enfermedad rara”. Cont√≥ que todos los profesionales estaban aprendiendo con Doug a medida que se avanzaba.

Pionero de una nueva cirugía

Así como el mismo Lindsay se enfocó en encontrar el nombre de su enfermedad, y lo hizo, también decidió que, de no existir una cirugía para tratar su caso, él mismo tendría que inventarla.

Encontró antecedentes de operaciones similares en perros, ratas y gatos y elaboró, en un PDF de 363 páginas, lo que podrían ser las bases para la primera medulectomía suprarrenal realizada en un ser humano.

Luego estuvo el siguiente a√Īo y medio en pleno trabajo para encontrar un cirujano que supervisara el novedoso procedimiento. Cosa dif√≠cil, porque los cirujanos podr√≠an perder la licencia si una intervenci√≥n a√ļn no probada saliera mal o surgieran complicaciones. Las compa√Ī√≠as de seguro tampoco reembolsan a los pacientes de procedimientos no convencionales.

Lindsay en una conferencia con los estudiantes de la universidad jesuita de San Luis en la que él estudió
Lindsay en una conferencia con los estudiantes de la universidad jesuita de San Luis en la que él estudió Crédito: Facebook

Finalmente, Lindsay reclutó a un cirujano de la Universidad de Alabama-Birmingham y en septiembre de 2010 fue al hospital universitario, donde ese médico extrajo con éxito una de sus médulas suprarrenales.

Tres semanas m√°s tarde, el muchacho pod√≠a sentarse durante tres horas. Ten√≠a fuerza para caminar hasta la iglesia -un kil√≥metro y medio- en las v√≠speras de Navidad. En esa √©poca especial del a√Īo, mientras participaba de la misa, empez√≥ a sentir que la esperanza pod√≠a ganar esta partida.

En 2012, se sometió a una segunda cirugía en la Universidad de Washington, en San Luis, para extraer la médula de la glándula suprarrenal restante.

Un a√Īo m√°s tarde, estaba lo suficientemente bien como para volar con amigos a las Bahamas. Era la primera vez en su vida que ve√≠a el oc√©ano.

A principios de 2014, Lindsay iba dejando algunos medicamentos.

Su médico aliado Coghlan vivió el tiempo suficiente para ver la notable recuperación de Lindsay. Murió en 2015.

Ayuda a otros pacientes

Con un esfuerzo descomunal y sin bajar nunca los brazos, Lindsay había logrado salvarse.

Lamentablemente, su madre no llegó a ser intervenida con la cirugía creada por su hijo, porque ya estaba demasiado débil para soportarla, y murió en 2016.

Ella no pudo ver caminar otra vez a su hijo nada menos que en b√ļsqueda de su diploma para recibirse en ese mismo a√Īo en la Universidad de Rockhurst con una licenciatura en biolog√≠a.

Lindsay tiene ahora 41 a√Īos. Muchos de los amigos con los que planeaba graduarse ahora est√°n casados y tienen hijos en la escuela primaria.

La cirugía innovadora de Lindsay había sido practicada en ratas, perros y gatos, pero nunca en humanos
La cirugía innovadora de Lindsay había sido practicada en ratas, perros y gatos, pero nunca en humanos Crédito: Facebook

Lindsay no se lamenta, porque sabe que no se puede recuperar el pasado. Vive todav√≠a en la casa de su infancia en San Luis y a√ļn requiere tomar nueve medicamentos por d√≠a. La salud no est√° del todo perfecta, pero siente que recuper√≥ su vida.

Ahora trabaja como consultor médico. Otros colegas recurren a él que los ayude a identificar y tratar enfermedades raras como la suya.

Lindsay ha hablado en escuelas de medicina, incluidas Stanford y Harvard, y en una creciente lista de conferencias médicas. Está trabajando además en el estudio de un caso que se va a publicar en el British Medical Journal.

Con su don para resolver problemas imposibles de descifrar, espera ayudar a dirigir a otros pacientes con enfermedades difíciles en un camino hacia la integridad.

“Recib√≠ ayuda de la gente y ahora tengo que ayudar a la gente”, se√Īal√≥ Linsday.

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