España recuperará siete cascos celtíberos expoliados del yacimiento aragonés de Aranda de Moncayo

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España recuperará este miércoles siete de los 18 cascos de guerreros celtíberos que fueron expoliados del yacimiento de Aranda de Moncayo (Zaragoza) y subastados en varias ciudades europeas hace años. El actual propietario de siete de estas piezas datadas entre los siglos V y II antes de Cristo, el británico Christian Levvet, fundador del Museo de Arte Clásico de Mougins, cercano a Cannes, firmará en París el acta de entrega voluntaria de este patrimonio al embajador de España ante la Unesco, Andrés Perelló.

Levvet es el legítimo propietario de estos cascos, según lo reconoce una sentencia de un tribunal alemán, pero ha accedido a devolver los cascos al tener conocimiento de que forman parte del expolio al enclave arqueológico. Además, se ha comprometido a hacer una donación económica al municipio aragonés.

Fuentes de la Embajada de España en la Unesco destacan a Europa Press que este acto supondrá la mayor devolución de patrimonio robado desde la recuperación en 2012 del tesoro de la fragata ‘Nuestra Señora de las Mercedes‘ tras un largo litigio judicial contra la empreza cazatesoros Odyssey.

En el acto que tendrá lugar en París, el embajador Perelló tiene previsto destacar la restitución voluntaria de los cascos celtíberos como un ejemplo de buenas prácticas en el cumplimiento de la Convención sobre las medidas que deben adoptarse para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícita de bienes culturales.

Un vergonzoso expolio de décadas

La Audiencia Provincial de Zaragoza condenó a seis años de prisión y al abono de más de 130.000 euros entre multas e indemnizaciones a un vecino de Morata de Jalón ya jubilado, Ricardo Granada, que expolió el yacimiento celtíbero de Aranda de Moncayo de forma continuada durante un cuarto de siglo, entre finales de los años 80 hasta su detención en 2013. Según indica la sentencia en su relato de los hechos probados, el acusado llegó a utilizar una excavadora para buscar a lo grande, lo que agravó los daños provocados en este enclave arqueológico. Con la excavadora podía mover grandes cantidades de tierras, de forma indiscriminada, para luego cribarlas en busca de piezas de valor.

El enclave expoliado corresponde a la ciudad celtíbera de Aratis, fundada en el siglo V antes de Cristo y que fue capital de los pueblos celtíberos de la actual comarca zaragozana del Aranda.

Durante ese cuarto de siglo que medió entre finales de los años 80 y el día en que por fin se actuó contra él, el 13 de febrero de 2013, ni las autoridades estatales y ni las autonómicas frenaron a este hombre en su ilegal afán por destripar arqueológicamente el subsuelo de Aranda de Moncayo.

Tan en evidencia queda la Administración autonómica como que no fue hasta la primavera del año 2016 cuando el yacimiento quedó protegido específicamente. Fue cuando, por fin, el Gobierno aragonés declaró Bien de Interés Cultural el solar por el que se extendió esa antigua población celtíbera, la ciudad de Aratis o Aratikos. En total, diez hectáreas que abarcaron el asentamiento urbano, la muralla y la necrópolis -ésta fue especialmente expoliada por el ahora condenado-.

Durante sus alrededor de 25 años de rastreos ilegales, el acusado se hizo con miles de piezas «de extraordinario valor», según se subraya la sentencia. Tan valiosas que una nutrida y significativa parte de ellas han acabado en el extranjero y no han vuelto a España.

Fue la insistencia de conservadores de un museo alemán la que, en los años 2008 y 2009, acució a las autoridades españolas a que pusieran remedio al comercio ilegal de piezas de alto valor arqueológico que se estaba produciendo desde hace tiempo en Europa y que tenían como origen el mismo enclave, la ciudad celtíbera de Aratikos.

Entre las piezas más valiosas de ese expolio constan 18 cascos de guerreros celtíberos, «únicos en el mundo», según destacaba la sentencia, que fueron subastados en varias ciudades europeas hace años. Siete de ellos son los que se recuperarán este miércoles. Entre los miles de piezas con las que se hizo el expoliador figuran también lanzas, espadas, puñales, escudos, discos de corazas pectorales y cientos de proyectiles de onda.

La Audiencia Provincial de Zaragoza condenó a un segundo hombre, Mariano Ostalé, como partícipe en el tráfico ilícito de las pierzas arqueológicas.

Tras la firma del acta de entrega, es intención de la Embajada de España en la Unesco devolver los cascos al Gobierno de Aragón.

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